miércoles, 21 de octubre de 2009

Piiiiiiiiiiiiiiiiiiii!

¿Alguna vez alguien se ha parado a pensar en la cantidad de pitidos ultra-agudos que oímos a lo largo del día?. Hay millones de cosas alrededor nuestro que tienen como sonido de aviso un desagradable e irritante pitido. Estas son las cosas que provocan pitidos en mi oficina:

- La máquina de sanwiches y bebidas hace un pitido cada vez que tocas una tecla para seleccionar el producto, y cuando cae lo que hayas comprado, suena un pitido mucho más alto y más largo

- Cada una de las impresoras (tenemos 4) y la fotocopiadora provocan un pitido cada vez que efectúan cualquier acción

- El ascensor hace un pitido cada vez que abre sus puertas

- En todos los móviles Nokia, la opción "silencio" emite un pitido cuando te llaman

- La empresa que está en nuestra misma planta tiene un sistema de código para abrir su puerta, y cuando tocan las teclas del código suenan pitidos, y cuando se abre la puerta, suena otro pitido.


Y es irritante, extremadamente irritante, porque simplemente con los pitidos que emiten las impresoras cada vez que alguien imprime algún documento, o manda un fax, o lo recibe, o escanea... ya tenemos una media de unos 3.000 pitidos al día, más cada vez que alguien se baja del ascensor en nuestra planta, osea, otras 200 veces al día, más todas las veces que alguien toma el ascensor en nuestra planta, más cada vez que alguien se compra algo en la máquina, más todas las veces que alguien nos llama al móvil a los que tenemos Nokia, más todas las veces que los de al lado salen al baño, vuelven del baño, salen a hablar por teléfono, vuelven de hablar por teléfono, llegan por la mañana, se van por la tarde... eso son muchos, muchísimos pitidos al día, a los que no les sueles prestar especial atención, pero al final acaban desquiciándote sin que te des cuenta.

Todo eso sumado a la cantidad de veces que suena el teléfono en una empresa como la mía, donde todos tenemos el mismo sonido en el fijo, más todos los móviles no silenciados, más todas las Blackberries, más todas las veces que llaman al timbre, más todas las veces que suena el DING! del microondas cuando la gente se calienta el café o la comida...

Todo eso suma una cantidad muy alta de sonidos irritantes a lo largo del día...

¿¿Y luego nos preguntamos por qué tenemos estrés??

lunes, 19 de octubre de 2009

Un sábado con final feliz




¿Cuánto hacía que no me zampaba yo uno de estos?. El sábado por fin, después de meses y meses sin ir al cine por falta de interés por la cartelera, fuimos a ver una peli. A las 10 de la noche, casi solos en la sala, con una botella de agua y un cubo de palomitas, como debe ser.

La peli la verdad es que parecía que iba a ser un pelín tostón (¿Qué les pasa a los hombres?), con los típicos topicazos de los tíos pasan de todo y solo quieren ver el fútbol y las tías somos unas histéricas y solo vivimos para encontrar a nuestro príncipe azul y casarnos, pero la verdad es que resultó no ser así para nada y nos encantó, nos pareció muy realista y salimos encantados con haber retomado nuestro hábito favorito.

A veces cuando pasas mucho tiempo sin hacer algo que te gusta, se te olvida lo mucho que lo disfrutabas, y luego cuando lo vuelves a hacer, lo vives con mucha más intensidad, así que el sábado disfruté como una enana viendo mi peli con mis palomitas. Ahora solo espero que en un futuro no muy lejano, nuestro alcalde tenga la cortesía de poner un par de salitas de versión original en todos esos centros comerciales que están abriendo por nuestra zona, y así no tener que irme a la otra punta de la ciudad a disfrutar de una buena peli. ¿Será mucho pedir?.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Nesting

El otro día aprendí una nueva palabra en mi clase de inglés: Haven. No heaven, aunque es parecido. El significado de Haven es un paraíso en la tierra, y como gran parte de nuestra clase se basa en la conversación, estuvimos hablando de cuál es nuestro "haven" particular. Yo dije que el mío era Navalcarnero, porque ahí es donde he encontrado la felicidad, la estabilidad y la vida que siempre he querido, pero la verdad es que creo que mi haven particular está un poco más lejos.

Hace tiempo que Luismi y yo hablamos de planear un viaje a USA el año que viene para que Abril conozca a su abuelo y a sus primos americanos. Por desgracia Jim no va a poder venir a España cuando ella nazca, y la verdad que no me gustaría nada que mi hija viera a su abuelo por primera vez cuando tenga 1 ó 2 años, creo que es importante que desde muy pequeñita sepa que tiene una familia muy grande que la va a querer mucho aunque estén lejos. Para cuando en Escanaba haga una temperatura razonable, Abril tendrá unos 6 ó 7 meses, así que no creo que el viaje en avión sea mucho problema, y sin embargo tendrá conocimiento suficiente para disfrutar con sus primos.

Pero según han ido pasando los meses, vamos viendo que la crisis sigue haciendo de las suyas, y por ahora ese viaje está bastante en stand by por cuestiones de dinero, aunque en realidad, Escanaba es uno de los viajes más baratos que se pueden hacer, ya que si coges el billete con mucho tiempo lo puedes encontrar muy barato, y una vez allí no tienes que gastar ni medio duro, porque para eso va una a casa de su madre, para estar con la familia y que la cuiden, poco más.

El tiempo pasa y la economía familiar sigue estando bastante en el chasis, y hay muchas, muchísimas cosas, a las que hemos tenido que renunciar por culpa de esta crisis. Todo mi embarazo ha estado rodeado de restricciones, de un sentimiento de culpa al entrar en las tiendas de bebé, porque en todo momento he sabido que no podía comprar nada, nada de nada, que debía esperar a que nuestra situación mejorara para empezar a comprar cosas. Ahora sólo quedan algo más de 2 meses para que nazca mi hija, y nuestra situación sigue sin mejorar. Mi marido está haciendo todo lo posible en este mundo por encontrar un trabajo, un buen trabajo, y así poder empezar a remontar todo lo que hemos perdido en este tiempo, pero seguimos sin encontrar nada, y seguimos sin poder comprar nada de todo lo que nos hace falta.

Cuando hablas con la gente, gente que también va a tener o ha tenido un hijo recientemente, sólo te hablan una y otra vez de la cantidad de cosas que han comprado, todas las cosas monísimas que hay en esta tienda o en esta otra, el dineral que se han gastado en este carro o en este cambiador, que es el mejor que hay en el mercado, y tú piensas mientras tanto "vale, no pasa nada, no necesito eso, yo no lo necesito". Pero lo cierto es que sí que lo necesitas, lo necesitas urgentemente, especialmente cuando queda tan poco tiempo para que llegue tu hija. No me hace falta un carro carísimo ni miles y miles de trapitos, porque tengo la suerte de ser una persona práctica y esas cosas no sólo no me hacen falta, si no que me parecen una bobada, pero lo que sí te hace falta cuando estás embarazada es entrar en una tienda, ver un vestido monísimo, y sin más comprarlo, o un peluche, o unos baberos de ositos, da igual, pero necesitas tener la libertad de poder comprar lo que te pida el cuerpo, y con eso no me refiero a comprar compulsivamente, pero necesitas sentir que puedes hacerlo. Porque sí, porque el cuerpo te lo pide, porque vas a tener una hija y quieres que el entorno que la rodee sea lo más agradable posible, y porque tú tienes sentimientos que nadie más alrededor tuyo tiene, ni siquiera tu marido, y porque leas donde leas sobre el embarazo, te habla de esa fase del embarazo, la de la necesidad física y mental de preparar el espacio de tu hija para que todo esté perfecto cuando llegue, y te habla de que debes satisfacer esa necesidad tanto como la de ir al baño constantemente.

Sin embargo, ya que es algo hormonal, no racional, nadie en tu entorno lo entiende, y mucho menos, cuando estás pasando por una crisis económica de tal calibre. Hablas con la gente y le cuentas que está siendo muy difícil porque no tenemos dinero para comprar nada todavía. Y la gente, con la mejor intención de este mundo, te dicen que no te preocupes, que mientras tenga unos cuantos pijamas y dos cosas más, la niña estará bien, y que al principio no necesitan gran cosa. Y tú lo sabes, sabes que los bebés no necesitan nada, ¿qué van a necesitar? con una teta a la que agarrarse y un millón de pañales tienen todo lo que necesitan para sobrevivir. El problema es que eres tú la que tiene esa necesidad de comprar cosas de vez en cuando, tú eres la que estás viviendo el embarazo, lo bueno y lo malo, y aunque lo bueno es maravilloso y no cambiarías ni medio segundo de todo lo que estás viviendo, hay un millón de cosas que hacen que quieras tirarte en la cama 24 horas y no parar de quejarte. Hay mil y una razones por las cuales sabes que cualquier otra persona (en especial los hombres) se habría cogido una baja desde el mes 1 y estaría quejándose día y noche. Las piernas hinchadas, los ataques de hambre, el estreñimiento, los mareos, los pinchazos en el abdomen, las ganas de ir al baño, el cansancio, las manchas en la piel, los dolores de espalda y los mini-vómitos constantes son sólo algunos de los motivos por los que crees que de vez en cuando te mereces algún capricho que ni siquiera es para ti, es para tu hija. Pero el mirarte al espejo y definitivamente NO ver esa imagen Demi Moore embarazada que tú te habías hecho de ti misma, si no ver una tía cinco veces más grande que tú que se ha comido los 54 kilos que solías pesar, el comprobar cada día que hay una prenda más de ropa que ya no te vale, y no por la tripa, si no por los muslos, esos muslos que no se deben al embarazo, se deben a comer todo lo que tu hija te pide que comas, es hablar con la gente y que te digan constantemente "¡cuánto has engordado? ¡uy, eso no es nada!, ¡espera a ver todo lo que te queda por engordar!", eso, añadido a las ganas de llorar constantes y la falta de alguien con quien poder compartirlo, porque sabes que nadie en este mundo lo entendería, eso es lo que realmente tiene mérito del embarazo si no te vienes abajo.

Sea como sea, Luismi y yo estamos asumiendo lo que nos toca y viviendo la espera hasta que nazca nuestra hija con muchísima ilusión, imaginando cómo será la vida cuando ella llegue, y deseando que todo esté para entonces mucho mejor y podamos estar más tranquilos para poder comprarle de vez en cuando alguna chorrada.

Sin embargo, nuestro viaje a Escanaba sigue amenazado. Si todo sigue como hasta ahora, será imposible que podamos ir, y eso es algo que me resisto a creer, porque quiero ir, necesito ir a Escanaba, porque hace mucho tiempo que creé un vínculo con esa ciudad, y hace demasiado tiempo que no he tenido oportunidad de volver, y este viaje es todo lo que pido después de haber sido buena y no haberme quejado al haber tenido que renunciar a tantas cosas durante mi embarazo por culpa de que mi marido no puede trabajar aunque quiera.

Por suerte, nos queda el optimismo y la esperanza de que todo mejore dentro de no mucho y así poder irnos de viaje los tres a que nos cuiden los abuelos sin remordimientos de que nos estamos dando un lujo que no nos podemos permitir. Pero aún así, creo que ir a Escanaba el año que viene no es ningún lujo, creo sinceramente que nos lo merecemos los tres. Nos merecemos descansar del año que estamos viviendo cargado de estrés y de preocupaciones, mi marido se lo merece por no haber abandonado ni perdido la esperanza en ningún momento y estar luchando con todas sus fuerzas para poder ver felices a sus chicas, y yo me lo merezco por no haberme quejado nunca de los que nos ha tocado y estar conteniendo mis instintos más profundos, con todas las consecuencias emocionales que eso conlleva. Y Abril se lo merece, porque ella es una princesa.

Aún no sé cómo, pero el año 2010 voy a pisar Escanaba con mi marido y mi hija, aunque para ello tenga que seguir renunciando a todas las ventajas de las que disfrutan el resto de las embarazadas y madres de este mundo, porque con esta experiencia nos hemos demostrado a nosotros mismos que somos unos luchadores, y voy a seguir luchando para que Abril sepa lo que es un Walmart, Bay, el lago Michigan, Ludington street, el Coffee Shop o el Culvers.

Así que Escanaba, mi haven particular... ¡nos veremos pronto!

lunes, 12 de octubre de 2009

Cura de calcetines

Odio mis calcetines. Los odio. Todos ellos son el resultado de años de comprarme calcetines e intentar mejorar mi vida en ese sentido, en el sentido de los calcetines, porque mi relación con los calcetines siempre ha sido una relación tormentosa.

Al principio me los compraba todos de colorines, porque eran muy chulos. Se les hacían tomates, porque chulos eran, pero baratillos más, con lo cual poco a poco vas tirando los que se rompen, y depronto un día no tienes calcetines que ponerte porque tienes tan pocos que están todos para lavar. Y entónces escarmientas, y te vas a una tienda y te compras tres packs de cinco calcetines, todos de colorines, porque todavía son guays, y piensas, "con 15 pares de calcetines mi problema se debería solucionar". Y se soluciona, durante un tiempo, porque depronto llega un día en tu vida en el que maduras, y eliges cada día los calcetines que te pones, porque ya no te valen cualquiera.

Te pones delante del cajón de los calcetines, y piensas:

"Estos verde pistacho no, que como cruce las piernas se me sube un poco el bajo del pantalón y dan el cante muchísimo, mejor estos blancos. Aunque espera, estos blancos son muy cortos y yo sin depilar, quita quita, que como se me levante el pantalón cuando cruce las piernas y la gente me vea los pelos me muero, casi mejor los pistacho. Aunque siempre me quedarán estos grises discretitos. Uy, estos grises tienen un tomatillo, a la basura. ¿Donde estaban los otros dos pares grises del pack de tres que compré? ah, creo que se están lavando, porque como ayer me puse también estos vaqueros con los zapatos bajos, pensé lo mismo y me los puse. A ver, por aquí tiene que haber algunos que no sean de colores chillones ni de dibujitos...."

Y no encuentras ningunos. Y te pones los verde pistacho. Y te pasas todo el día que cada vez que cruzas las piernas se te ven los calcetines. Y es un corte.

Luego vas y te compras un montón de calcetines decentes, un pack de grises, un pack de blancos y un pack de negros, pero no tiras los de colorines porque los quieres dejar para cuando estés en casa y te den igual tus pintas. Y ocurre la desgracia del agujero negro de los calcetines. Vas ese lunes a ponerte tus calcetines decentes y...

...no encuentras ningún par de calcetines que casen.

Y esas cosas pasan, y nos pasan a todos, aunque no sabemos por qué.

Y entónces piensas en las dos posibilidades que tienes. O te calzas uno gris y uno negro, o te calzas los verde pistacho.

Y te pones uno de cada. Y vas, cruzas las piernas tranquilamente... y siempre hay alguien que es más observador de lo que tú te imaginabas. Y te lo dice:

¡Ay qué gracia! ¡llevas un calcetín de cada! ¿es porque te da suerte o algo?

Y tú piensas, sí claro, me dan una suerte que no veas, a la vista está que me los he puesto y mira qué suerte tengo que alguien se ha dado cuenta. La próxima vez me pongo los verde pistacho a ver si me dan la misma suerte y a alguien no le hace daño en los ojos ver un tono fosforescente en mis pies combinado con unos pantalones negros y una camisa blanca.

Pero aún así, aunque ese día te vas a casa pensando "Dios mío, necesito comprarme 500 pares de calcetines iguales", no tiras los que tenías catalogados como "decentes", solo que ahora han pasado a la categoría de "andar por casa" hasta que aparezcan sus parejas.

Con respecto a los verde pistacho, esos vienen genial para estar por casa, qué gusto da hacer limpieza general, cocinar o tirarse a ver la tele con la ropa vieja que jamás dejarías que nadie, a excepción de tu marido, viera. Se está tan agusto vestido de guarrindongo...

Pero claro, alguien tiene que sacar al perro, y con el perro se hace mucha vida social. No pasa nada, todos los vecinos sacamos al perro vestidos de guarris y ya nos conocemos.

Sí. Pero todo tiene un límite:



Definitivamente, tengo que hacerme una cura de calcetines.

viernes, 9 de octubre de 2009

Una historia real

Hace cerca de 6 años me dejó mi novio. "Lo normal", pensará el lector, "le pasa a todo el mundo", pero para mí fue una experiencia horrible.

Él era una persona egoísta, egocéntrica, frustrado y acomplejado. Y para colmo era mayor. Muy mayor. Cuando empezamos a salir, él tenía la edad que tiene mi marido actualmente, la diferencia es que yo tenía 19 años.

Volcaba todas sus frustraciones en mí, y a lo largo de los años me acusó de un millón de cosas. Estúpida y mentirosa eran palabras que estaban siempre en su boca. "Tú qué vas a saber si no sabes pensar", "tengo que asumir que tengo una novia que es retrasada", "tienes problemas mentales" o "estás siempre buscándome sustitutos para cuando me des la patada" eran cosas que decía de vez en cuando.

La vida le iba mal, francamente mal. Era uno de los mejores músicos que he escuchado en mi vida, pero por desgracia, este mundo no siempre premia el talento, y llevaba cerca de 20 años intentando sin éxito ganarse la vida haciendo lo único que sabía hacer. No sabía ver la vida desde el lado práctico, lo único que quería hacer era tocar la guitarra, así que nunca se preocupó en aprender nada más. Vivía en una casa compartida en el centro en una habitación tan pequeña como mi cuarto de baño, y uno de cada tres meses tenía que atrasar el pago porque simplemente no tenía dinero para pagarla.

Le conocí tocando la guitarra en la estación de metro de Alonso Martínez. "Pretty woman", para ser más exactos. Oí su melodía desde dos pasillos antes de verle, y me quedé absolutamente hipnotizada. Aún así, tardé dos años en darle mi número de teléfono, y en ese tiempo, seguí viéndole esporádicamente en el metro. En la misma estación, en el mismo pasillo, tocando las mismas canciones.

Cuando empezamos a salir yo tenía 19 años, trabajaba en un estanco, vivía con mi familia y lo único que me importaba era quedar con mis amigas y gastarme el sueldo entero en Zara, Bershka o Mango. Escuchaba a los Backstreet Boys, acababa de descubrir lo "mayor" que se sentía una con un cigarro en la mano y mi móvil estaba forrado con una carcasa de las Super Nenas.

Estuve cerca de 2 años durmiendo 3 horas al día, y no es una forma de hablar, me acostaba siempre después de las 5 de la mañana y a las 8 me levantaba. Sola. Él se quedaba durmiendo disfrutando de la vida del autónomo. Me pasaba la vida llorando, absolutamente siempre, desde aquel día que descubrí que se acostaba con su ex-novia de manera regular, y cuando le pregunté por ello me dijo que yo no entendía nada, y que ella era muy importante para él y se lo debía.

Mis ojeras se fueron haciendo más y más obvias, hasta que un día fui a un concierto suyo con mis amigos y todos me dijeron que estaba extremadamente demacrada. Cuando vi las fotos entendí a lo que se referían. Nunca antes me había dado cuenta. Ese día empezó mi lucha contra mi propia fuerza de voluntad para dejar de estar con él, dejar de quererle. Esa lucha duró unos meses, me sentía incapaz de dejarle, me veía completamente vacía sin él, sin su música, sin su vida.

Nunca supe por qué, pero le quería muchísimo, y no conseguí dar el paso.

Pero él, en su falta de inteligencia y de valor por las cosas reales, me lo puso fácil, y un día me dejó. No me dejó sin más, me cogió del pelo, abrió la puerta de la calle, me tiró por las escaleras y cerró gritando que nunca más volviera a llamarle. Y aún así, llorando, dolorida y destrozada, me fui a trabajar y continué mi vida. Después de trabajar quedé con mi prima Julia para ir al cine, y recuerdo que le dije con una sonrisa "estoy hecha un asco, esta mañana no me apetecía y ni me he duchado, pensarás que soy una cerda". No le conté nada, a excepción de que me había dejado, pero nisiquiera quise hablar mucho del tema.

Al día siguiente todo eran llamadas para que volviera con él. Las llamadas se alargaron semanas, y siempre le daba la misma respuesta. No volví con él, pero no fue por lo que pasó la última vez, fue por lo que llevaba pasando 2 años.

Hace más de 5 años de todo eso, y es ahora cuando siento que me he recuperado de todo el daño interno y la inseguridad que me creó, algo que durante los 2 ó 3 años siguientes se manifestaba cada vez que conocía a alguien nuevo. Hoy soy una persona completamente distinta. He viajado, he estudiado, he conocido gente de muchos entornos... ahora tengo una vida estable y plena y una pareja que me adora y no puede explicarse como alguien pudo tratarme así. En resumen, he avanzado, he evolucionado y he madurado, algo que, por lo que he comprobado, no puedo decir de él.

Hace un par de meses cumplió los 40, y de vez en cuando todavía me manda mensajes diciendo que le encantaría verme y que sueña conmigo, pero aún así, llevaba mucho tiempo sin pensar en él.

Pero hace unas semanas, mientras hacía transbordo por los pasillos de Alonso Martínez, escuché una guitarra. Escuché su guitarra. Y pensé en la vida que me esperaba a su lado si hubiera seguido estos 6 años con él. Y sonreí al descubrir lo lejos que estoy de todo aquéllo...

martes, 6 de octubre de 2009

Asesora espontánea

Suena el teléfono en mi centralita, y una señorita me empieza a hablar sin parar sobre su empresa y a lo que se dedican. Yo por supuesto desconecto y la dejo terminar, ya me sé de memoria esos rollos que te suelta la gente sin darte la oportunidad de pasarle con la persona encargada de lo que te está contando, así que, como voy a terminar dándole el teléfono general de la centralita de Abengoa cuando me deje a hablar, me pongo a pensar en mis cosas mientras oigo ese bla bla bla al otro lado del teléfono.

Pillo algo de lo que me dice, poco, pero algo. "Universidad de Barcelona", "Escuela de Administración de Empresas", "visita"...

Depronto oigo un silencio, seguramente esté esperando que yo le diga algo, seguramente me ha hecho una pregunta, pero como yo soy muy educada, en lugar de decirle que me repita todo el rollo, que no la estaba prestando atención, me limito a arriesgarme a decir algo estándar, que suele funcionar:

-"¿Perdón?"

-"Que si me puede decir su horario y su nombre"- me dice ella

-"Ah, sí sí, de 9.00 a 19.00. Yo soy Patricia"

-"Perfecto, mañana entonces se pasará por allí una compañera para dejarle información. Muchas gracias."

Y sin más me cuelga. Bueno, por lo que he entendido, mañana va a venir alguien de la Escuela de Administración de Empresas a dejarme información, entiendo que sobre cursos y masters. Perfecto, se la aceptaré, se la enviaré a la persona correspondiente en Sevilla, y me olvidaré del tema para siempre, como suelo hacer con las empresas que me dejan información sobre su catering, su mensajería o sus cables de fibra de vidrio.

Así que por la tarde llego del baño, y cuando todavía estoy intentando recuperarme del ataque de nauseas repentino que acabo de tener, un compañero me señala desde la sala de espera y dice "ella es Patricia", y entonces viene hacia mi mesa una mujer.

Se presenta, y me dice que es de la Universidad de Barcelona, que me llamaron ayer para concertar una cita hoy.

Espera un momento, ¿cita?, quedamos en que me dejarían información, nadie dijo nada de una cita, cita suena a que me tengo que meter en una sala con ella y aguantarle su rollo durante al menos 30 minutos. No, ni de coña, definitivamente no tengo cuerpo para eso, lo que me quieras contar cuéntamelo en mi mesa, tú de pie y yo sentada.

Saca un papel de su carpeta y me pregunta mi nombre completo, y según lo está escribiendo en una especie de formulario, me empieza a soltar una serie de frases que yo no entiendo.

-"Nosotros somos de la Universidad de Barcelona, ofrecemos masters, doctorados, cursos, posgrados, MBAs..., ¿tú qué estudios tienes, título universitario, verdad?"

-"Eh, ejem, no"- Aún con una sonrisa en la boca, como persona educada y amable que soy

-"¿Estudios medios? ¿FP de secretariado? ¿algún curso privado de administrativo?"

Ahí ha cruzado una de mis líneas, NO SOPORTO que la gente a la que no conozco de nada sin venir a cuento te pregunte tus estudios, es una cosa que no puedo resistir, ¿a ti qué te importa lo que yo he estudiado? y aparte ¿por qué das por hecho que he estudiado algo relacionado con lo que a ti te parece que hago en esta empresa? es más ¿por qué das por hecho que he estudiado? ¿y si esta empresa colabora con alguna fundación pro-integración y yo soy una ex-poli-toxicómana intentando rehabilitarme?. Total, que le respondo lo más amablemente que puedo:

-"Eh, no, pero ¿por qué es importante eso? ¿Por qué hace falta que te diga los estudios que tengo?

-"No bueno, a ver, nosotros somos la Universidad de Barcelona, y colaboramos con la Escuela de Administración de Empresas, llevamos a cabo entrevistas para ofrecer masters, doctorados, cursos, posgrados, MBAs..., ¿qué has estudiado tú?"

¡Un momento, espera un momento!, ¿entrevista? ¿tú a mí? ¿¿sobre si quiero un posgrado??

-"Vamos a ver, ayer cuando me llamaron, entendí en todo momento que una persona vendría a dejarnos información para distribuir en la empresa por si alguien estaba interesado en alguno de vuestros cursos, no me dijeron en ningún momento que fuera una entrevista personal a mí misma"

La cara le cambia, aunque en realidad, en ningún momento había estado especialmente sonriente ni amable. Y me responde:

-"No, hombre, a ver, nosotros somos la Universidad de Barcelona y hacemos entrevistas personales ofreciendo masters, doctorados, cursos, posgrados, MBAs..., pero claro, luego hay todo un rectorado dedicado a selección del alumnado, obviamente, pero en todo momento es personal, no a nivel de empresas."

¿¿CÓMO?? ¿¿me estás diciendo que has venido a hacerme una entrevista donde te tengo que contar los NO estudios que tengo que, por cierto, mi empresa NUNCA ha dado importancia porque me consideraron lo suficientemente válida como para trabajar con ellos sin juzgarme, y encima me dices que tendría que llevarse a cabo un comité donde todo un departamento tendría que valorar si estoy o no estoy cualificada para entrar en tu mierdecita de universidad??

-"No mira, perdona pero yo no estoy interesada en absoluto, si me quieres dejar información yo se la transmito a mis compañeros y si alguien está interesado pues que os llame y ya lleváis a cabo la entrevista"

-"¿Pero qué pasa, que en esta empresa no hay nadie con una carrera universitaria o cómo?"

-"Sí, sí que los hay, pero lo que yo no voy a hacer es levantarme ahora mismo para preguntarle a la gente quién está interesado en que le hagan una entrevista para un master. Déjame la información, y yo se la enviaré encantada con tus datos a la gente de la empresa"

Abre su carpeta y empieza a buscar algo dentro mientras pone los ojos en blanco. Y entónces me dice:

-"Pero tú querrás formarte, ¿no? querrás desarrollar tus estudios de secretariado, digo yo"

-"No, la verdad es que no"- sin perder mi sonrisa de lado a lado, la educación ante todo.

Me mira fijamente durante unos 5 segundos, y mientras resopla inmesamente, escribe su número de teléfono en una tarjeta de visita. Y vuelve a intentarlo, esta vez llamándome inculta con su mirada:

-"Aquí está mi teléfono por si te lo piensas mejor, pero vamos, es una oportunidad muy buena y nuestros cursos tienen mucho prestigio en el extranjero, échale un vistazo a la página que está todo explicado, pero yo no perdería una oportunidad como ésta de recibir una formación tan completa para desarrollar los estudios cursados...."

-"Yo no estoy interesada, pero distribuiré la información entre los compañeros"

-"¿Cuándo vas a hacerlo?, ¿esta semana?"

-"No lo sé, cuando tenga un momento escribiré un email con la información"

-"Lo digo para que os déis prisa, porque claro, todo eso lleva su periodo de selección, hay que seleccionar a los solicitantes válidos para ofrecerles los masters, doctorados, cursos, posgrados, MBAs..."

-"Perfecto, lo haré encantada esta misma tarde"

Mirada de arriba abajo por su parte, y sin más se da la vuelta y se marcha. El "adiós" lo dice cuando ya está de espaldas.

Ah... qué feliz me hace cuando la gente que no te conoce de nada te juzga de una manera tan agresiva y se cree con derecho a saber mejor que tú lo que es bueno para tu futuro... me hace sentir taaaaan por encima de ellos....

jueves, 1 de octubre de 2009

Abril en 3D

Aquí está por fin mi ecografía 3D de mi niña. Se hizo de rogar la tía, primero tenía el brazo en la cara y no se quería mover, y después no solo tenía el brazo, si no que se puso el pie (en la primera foto se ve el piececito tapándole el ojo).








La ecografía no es que sea gran cosa, pero al menos te sirve para saber que todo está bien, que tiene sus cinco deditos en cada mano, su naricita, que abre sus ojitos... no sé si será sugestión maternal, pero la verdad es que yo miro las fotos, y me da la sensación de que va a ser una niña preciosa.

lunes, 28 de septiembre de 2009

viernes, 25 de septiembre de 2009

Mi media langosta y yo

Hace muy poquito fue nuestro aniversario. Dos años con Luismi. Dos añitos nada más, suena a muy poquito, pero la verdad, dudo mucho que la mayoría de las parejas hayan pasado en dos años todo lo que hemos pasado nosotros, bueno y malo, pero en la mayoría de las ocasiones, los astros no nos han acompañado mucho, la verdad.

Desde el momento en el que dijimos que nos casábamos, hubo gente que se lo tomó muy mal (muuuucha gente), y dentro del grupo de todos los que se alegraron por nosotros, hubo dos ramas, los que te felicitan, y los que de broma te dicen "¿¡pero te lo has pensado bien!?". Pues al contrario de lo que la gente piensa, sí, lo pensamos bien, lo pensamos muy muy bien, no fue ningún arrebato ni nada impulsivo, nos queríamos, y queríamos dar ese paso. Y lo dimos. Muy pronto, o al menos eso es lo que la gente opina.

Ahora llevamos dos años juntos, y solamente tres meses casados, y aunque nuestra vida no ha sido un camino de rosas en absoluto, tengo que decir que han sido los mejores dos años de toda mi vida sin ninguna duda, y que esta relación no ha ido más que a mejor cada día.

A veces las parejas empiezan muy bien y todo parece maravilloso, pero con el tiempo se van destapando algunas cosas que no esperabas, y hace que toda esa ilusión se vaya apagando. En nuestro caso ha ocurrido todo lo contrario, Luismi y yo empezamos juntos por probar, por ver qué pasaba, nos gustaba estar juntos y nos entendíamos muy bien, y empezamos una relación sin mucha visión de futuro, simplemente para hacernos la compañía que nos hacía falta en ese momento, y esa relación, en muy poco tiempo, se convirtió en algo mucho más allá de lo que yo esperaba, mucho más profundo de lo que había vivido antes, y él se convirtió en el hombre que hoy es mi marido, y eso sí que es algo que yo jamás hubiera adivinado dos años atrás.

Hoy hace dos años y dos días que estamos juntos, oficialmente juntos, y todos los días doy gracias a la vida por haberme hecho pasar tan malas experiencias anteriormente para así ser capaz de ver que lo que tengo ahora es un tesoro, doy gracias por todos los momentos horribles que hemos pasado juntos, porque así sé desde muy al principio que pase lo que pase siempre vamos a superar juntos y unidos todo lo que pueda venir en el futuro, doy gracias por tener un marido que me quiere tanto que quiere tener hijos conmigo, por tener un marido que me escucha y que me entiende, incluso lo que ni siquiera yo misma entiendo, y que es capaz de hacerme llorar de la risa cuando después de largo rato sin decir una palabra en el coche, depronto se arranca a cantar a voz en grito y bailando con las manos "I´m every woman".

Ahora sé que casarme con él ha sido sin ninguna duda la mejor decisión que he tomado en mi vida....





.... y lo que nos queda....

martes, 22 de septiembre de 2009

Got milk?

Jamás pensé que algo así pudiera traerme tantos quebraderos de cabeza...




La leche, mi peor enemiga en las últimas semanas....

lunes, 21 de septiembre de 2009

46 Prefieros

- Prefiero la sección de sucesos a la de deportes
- Prefiero los bikinis a los trikinis
- Prefiero las pesetas, los francos, las liras, las coronas y las libras a los euros
- Prefiero los vaqueros a los trajes
- Prefiero el azul cielo al azul marino
- Prefiero los tacones a las manoletinas
- Prefiero poner un cd a poner la radio
- Prefiero los vestidos a las faldas
- Prefiero el agua a la cerveza
- Prefiero el azul en las chicas al rosa en los chicos
- Prefiero el cine al DVD
- Prefiero el DVD a la tele
- Prefiero la tele al pirateo
- Prefiero Clint Eastwood a Tarantino
- Prefiero los números impares
- Prefiero las patatas crudas al sushi
- Prefiero las flores sin hojas a las hojas sin flores
- Prefiero tomar el sol a bañarme
- Prefiero un desayuno salado a un desayuno dulce
- Prefiero cantar a voz en grito a tararear
- Prefero Annabel Lee a La canción del pirata
- Prefiero las vacaciones en primavera o en otoño
- Prefiero los abrazos a los besos
- Prefiero los chuchos a los perros con certificado de pedigree
- Prefiero hacer listas a intentar recordarlo todo
- Prefiero despertarme con la luz del sol a despertarme con la alarma del móvil
- Prefiero la gente educada a la gente sincera
- Prefiero tener la tarde libre a tener la mañana libre
- Prefiero la carne roja al pescado azul
- Prefiero las filas de atrás a las de delante
- Prefiero las cosquillas a los chistes
- Prefiero exteriorizar a interiorizar
- Prefiero Friends a Lost
- Prefiero las piscinas con agua caliente a las piscinas con agua fría
- Prefiero Madrid a Nueva York
- Prefiero comer en cuenco a comer en plato hondo
- Prefiero mis 26 años a mis 16 años
- Prefiero las palomitas a las chuches
- Prefiero la ciudad a la playa y la montaña
- Prefiero los ojos oscuros a los ojos claros
- Prefiero el Buscaminas a la Wii
- Prefiero el rap al flamenco
- Prefiero el autobús al metro
- Prefiero la cena a la comida
- Prefiero hablar sola a ser poco habladora
- Prefiero la música en directo a la música de estudio

jueves, 17 de septiembre de 2009

Flashbacks de una infancia teñida de rosa

Esta mañana, como todas las mañanas, ha venido la cartera. La señora que trae las cartas, me refiero.

Venía a dejarme una caja, algo más pequeña que una caja de zapatos, envuelta en papel de ese marrón de correos, y con una etiqueta en la que venía nuestra dirección, aunque no el nombre de la empresa, y en la etiqueta aparecía este logo:



Abajo en pequeñito ponía: "A la atención de Marta Herrero", pero Marta Herrero no es de mi empresa, así que le he dicho a la cartera que preguntara en la otra empresa que hay en nuestra misma planta.
Tengo que admitir que he sentido la inmensa tentación de decirle que me lo dejara a mí y que ya se lo daba yo, y así poder "accidentalmente" abrir el paquete por error.


Ha sido como volver de repente a mi infancia, así de golpe, y he pensado:

Dios mío... ¡¡yo necesito tener esas zapatillas de ballet que nunca tuve!!

Así que me he ido a Ebay sin pensar en lo que hacía y he metido "Ballet". Por supuesto la mayoría de las cosas que aparecen son prácticamente nulas para mí, por ejemplo figuritas tipo Lladró de bailarinas o un montón de singles de Spandau Ballet, pero si sigues buscando, aparecen irresistibles artículos como estos:










y claro, piensas, pues hombre, comprarme todas estas cosas para mí no queda serio......

... pero cómo me lo voy a pasar como Abril sea una niña la mitad de princesa de lo que fue su madre...

martes, 15 de septiembre de 2009

10 actrices que me encantan en 10 películas que me encantan

Marisa Tomei en "Cuando salí de Cuba". Por su naturalidad, por su espontaneidad, por su libertad. Y por cómo baila en la escena en la discoteca.




Ellen Page en "Juno". Por tener la madurez suficiente como para saber que es inmadura, y por todos sus diálogos, especialmente los que comparte con su amiga Leah.



Kirsten Dunst en "Elizabethtown". Por su energía y su valentía, y su alegre forma de ver la vida, y porque la película sin ella no pasaría de ser un telefilm de las 4 de la tarde.




Julia Roberts en "Quédate a mi lado". Porque a pesar de ser tan desastre, hace que quieras una madrastra como ella. Y porque es Julia...



Jenna Elfman en "Más que amigos". Porque simplemente es deliciosa, y hace que no puedas dejar de mirarla.



Sarah Michelle-Gellar en "Crueles intenciones". Por su inteligencia tan retorcida, tan despiadada, tan creíble a pesar de su encasillamiento de niña buena. Y por su pelo moreno.



Natalie Portman en "Algo en común". Por su inteligente inocencia y su inocente inteligencia, y por qué no, porque me siento identificada con su faceta de mentirosa compulsiva y su sentimiento de culpa.



Reese Witherspoon en "En la cuerda floja". Porque ella es lo mejor de la película. Y punto.




Susan Sarandon en "Alfie". Por su sex appeal a pesar de su edad tan evidente. Y porque yo quiero que los vestidos negros me sienten así.




Sandra Bullock en "28 días". Por su evolución de borde y despreciable a concienciada y participativa. Y por dejar de lado las comedias estúpidas a las que nos tiene acostumbrados.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Pequeña Miss Martínez

Mi pequeña ya tiene nombre: Abril

Sí, Abril, qué pasa.

Es un nombre raro, poco común, diferente. Mucha gente ve todo eso como algo malo y les parece que le voy a hacer una faena a la niña. Nosotros sin embargo, lo vemos como algo muy bueno. ¿A que si digo Angelina, todo el mundo sabe de quién hablo? y si digo Elvis, ¿a que también todo el mundo sabe quién es sin ninguna duda? o también Marilyn, Beyoncé... sin embargo prueba con otro nombre:

-Me encanta David
-¿Qué David?
-Pues hombre, ¡David Bisbal!
-¡¡Ah!! ¡¡Bisbal!!

Ahí tienes el distintivo, en el apellido, un apellido que no es nada común y que es lo que hace que un nombre como David, tan común y tan corriente, quede en segundo plano. Así que mi marido y yo tuvimos muy claro desde el primer momento que queríamos un nombre único para nuestra niña ya que su apellido no le va a acompañar mucho, porque en el fondo, la gente con un nombre distinto, la recuerdas toda la vida. Incluso no hace falta que te remontes a tu infancia para acordarte de gente con un nombre especial. Hay que reconocer que hay mucha diferencia entre hablar de una persona con un nombre especial y una persona con un nombre común. Cuántas veces he tenido conversaciones con Luismi que empiezan así:

-Ayer me llamó Sergio
-¿Qué Sergio?
-Sergio el rubito
-¿El amigo de Elia?
-No hombre, mi amigo Sergio, el de los viajes
-¡Ah, ese Sergio!
-Sí, y también hablé con Dulce
-¡Dulce! ¿qué se cuenta?

Y yo lo odio. Odio que los nombres, aunque sean bonitos (como Patricia) haya ochocientos mil en este mundo. Así que lo tuvimos muy claro, queríamos un nombre especial para nuestra niña. Pero un nombre especial y distinto al resto tiene dos caras. Puede que tengas que deletrearlo constantemente, o que te pases la vida aclarando su ortografía:

-¿Nombre?
-Patricia
-¿Apellido?
-Buelta, con B
-¿Cómo?
-Buelta, como darse una vuelta, pero con B, como en Barcelona
-¿Vuelta con B?
-Sí, Buelta con B
-Ah. Qué curioso
-Ya le digo

Y es un coñazo. Así que no nos podíamos poner demasiado étnicos para que no empezara a haber problemas de deletreos, pero sin embargo, queríamos un nombre muy único, y así huir de las miles de Lauras, Natalias, Martas, y Patricias que hay en este mundo, aunque son nombres muy bonitos, pero por desgracia han dejado de tener personalidad dada la sobrecarga de ellas que hay en el mundo.

Y se me ocurrió Abril, y a mi marido le encantó. Es distinto, pero sin embargo es una palabra conocida por todo el mundo, y aparte, abril fue cuando me enteré de que estaba embarazada. Así que Abril, muy al pesar de mucha gente que me pone cara de asco en plan "¿Abril? ¿y por qué no la llamas directamente Septiembre?". Debe ser que la gente no se da cuenta de que esto no es una democracia y que el nombre de mi hija depende exclusivamente de mi marido y de mí, NO se aceptan sugerencias, y cuando lo digo, no estoy preguntando opinión, estoy informando. Y además, al ser un nombre tan diferente a lo que la gente está acostumbrada, hay un porcentaje de gente a la que no le gusta nada, pero al resto no es que le guste, esque le encanta, así que además de ser bonito, no deja a nadie indiferente, y eso es lo que buscamos, que nuestra hija no deje a nadie indiferente.

Total, que mi niña se llama Abril, queda oficialmente inaugurado en este momento.

Abril, cada vez que lo digo en alto me gusta más y más....

martes, 18 de agosto de 2009

49 "me acuerdo"

-Me acuerdo de lo rica que sabe el agua de Madrid cuando vuelves de la playa

-Me acuerdo del sonido de las motos en la tele los domingos por la mañana

-Me acuerdo de las fuentes que empiezan con un chorro pequeño y cuando pones la cara sale un chorro fuerte que se te mete en toda la nariz

-Me acuerdo de cuando pensabas que si hacías algo malo, la policía te metía en la cárcel

-Me acuerdo del día de mi cumpleaños en 2º de E.G.B., que cuando volví del baño todos mis compañeros y mi profesora me cantaron Cumpleaños Feliz y yo quise que se me tragara la tierra

-Me acuerdo de que a mi hermano le gustaban los tomates y las naranjas y a mí las zanahorias

-Me acuerdo de de las bolsas de chucherías empezadas que me regalaba mi tío cuando venía a Madrid

-Me acuerdo de la excitación que te creaba quedarte a dormir en casa de una amiga, aunque llevaras todo el día con ella

-Me acuerdo de cuando le dije a mi padre que no quería una bicicleta rosa con cestita, quería una Mountain Bike azul turquesa, y sentí como si le fuera a decepcionar

-Me acuerdo de la colonia Chispas, del anuncio del atún Rianxeira y de la canción de la Nocilla

-Me acuerdo del juego de Spectrum de mi hermano en el que eras un bebé que iba por la selva

-Me acuerdo de que cuando mi prima decía una palabrota, yo pensaba que no iba a ir al cielo

-Me acuerdo qué cuando me enfadaba mucho con mi padre, me hacía del Barsa

-Me acuerdo de los huevos fritos con patatas los domingos por la noche

-Me acuerdo de los teléfonos de marcar con una rueda

-Me acuerdo de jugar a los famosos con Alba

-Me acuerdo de mi cinta verde de gimnasia rítmica

-Me acuerdo de cuando pensaba que tener piscina era el símbolo de ser inmensamente rico

-Me acuerdo de la obsesión de los mayores por que comieras fruta después de comer

-Me acuerdo de que en todas las casas guardaban los vasos de la Nocilla después de que se acabara

-Me acuerdo de las pizzas con la cara de Robert Redford

-Me acuerdo de cuando mi hermano estaba tan harto de que entrara en su cuarto que pidió que le pusieran un pestillo. Mi madre fue a comprarlo y me compró uno a mí también. Me sentí importante, pensé "ala, pues tú tampoco entras en el mío"

-Me acuerdo de mi colección de cartitas perfumadas y de guardarlas como un tesoro

-Me acuerdo de "Se fue" de Laura Pausini

-Me acuerdo del regaliz negro Zara y las bolitas de anís

-Me acuerdo de que cuando nacieron los Lego, yo heredé los Tente de mi hermano, pero yo quería los Lego

-Me acuerdo del día en que la madre de amiga Silvia le quitó delante mío el dinero que le dio su tío por su comunión. Me acuerdo de cómo tiraban las dos del billete, Silvia llorando y diciendo que era suyo y su madre diciendo que lo necesitaban. Me acuerdo cómo me sentí con respecto a aquéllo, y pensé que la falta de dinero hacía a la gente hacer cosas horribles

-Me acuerdo de la Navidad, de juntarme con mis primas, del cordero, las almendras tostadas, el jamón serrano del bueno, las peladillas, que sabía que estaban asquerosas pero siempre probaba una...

-Me acuerdo de cuando el olor a Ducados me hacía sentir bien porque significaba que mi abuelo se había levantado de la siesta

-Me acuerdo de ver a mi hermano caerse del sofá de la risa viendo los dibujos del Coyote y el Correcaminos

-Me acuerdo de La Onda Vaselina y de querer llevar esas faldas tan grandes

-Me acuerdo de que quería un lazo en el pelo como las niñas de los dibujos animados

-Me acuerdo de cuando caían pelotas hinchables desde un avión en la playa

-Me acuerdo del jersey con un pollito que me hizo mi abuela

-Me acuerdo de las colecciones de cromos de las pelis de Disney

-Me acuerdo de mi Chabel

-Me acuerdo de las épocas en que quería llamarme Aurora, Alicia, Violeta...

-Me acuerdo de cuando pensaba que en casi todas las tiendas se podía comprar sin dinero, siempre que dijeras que luego bajaba mi madre y se lo pagaba

-Me acuerdo de la gente muy mayor cuando yo era muy pequeña. Sus casas olían raro

-Me acuerdo de que mi madre nos compraba yogur líquido en ocasiones muy especiales, y cuando íbamos a por él a la nevera, siempre se lo había bebido mi padre

-Me acuerdo intentar no chupar de la botella cuando bebes a morro de la botella de otra persona, y no conseguirlo sin que se cayera todo

-Me acuerdo de mi despertador de una gallina que te despertaba con la lambada

-Me acuerdo de no querer que mis padres compraran lotería, no fuera a ser que nos tocara y nos tuviéramos que cambiar de casa lejos de mis amigas

-Me acuerdo de morirme de miedo cuando mi hermano me cantaba la canción de Beetle Juice

-Me acuerdo de que cuando estrenabas algo de ropa, toda tu clase podía pedir un deseo mientras la tocaba

-Me acuerdo de cuando los Simpsons eran "los primeros dibujos animados para mayores"

-Me acuerdo de cuando el agua de Cabo Roig no era potable

-Me acuerdo de mi centro comercial de Pin y Pon, y de que todos los días cambiaba a los muñequitos de tiendas para sentir que estaba tan vivo como un centro comercial de verdad

-Me acuerdo de mi vestido azul de globos...

Joe Brainard escribió "I remember" en 1970, y después varios autores escribieron su propio libro siguiendo el mismo ejercicio. Consiste en repetir muchas veces "me acuerdo" para rescatar viejos recuerdos, sentimientos, imágenes del pasado. Es muy tentador y eficaz.

Estos son mis 49 "me acuerdo", y es mi propuesta para una tarde de verano.

jueves, 13 de agosto de 2009

Preparados... listos... ¡YA!




No lo he podido evitar...

martes, 11 de agosto de 2009

sábado, 8 de agosto de 2009

Limpitas

Juno y yo después de un baño esta mañana

martes, 4 de agosto de 2009

Marte vs. Venus

Me queda exactamente 1 semana para saber si voy a ser madre de una niña o de un niño, y creo que ésta es la espera más larga y ansiosa que he sufrido en mi vida.

La diferencia entre tener un niño o una niña para mí es como la diferencia entre irte de vacaciones a un tranquilo crucero por el pacífico o irte de aventuras a un safari por Kenia, dos mundos completamente distintos, y aunque sé que voy a tener un bebé y sé más o menos cómo se me presenta el primer año, todavía no tengo ni idea de cómo va a ser el resto de mi vida con mi hijo/a.

Según dicen en las 1.001 páginas web para "Mamás primerizas cagadas en los pantalones" en las que me meto, los niños son mucho más difíciles en los primeros años, siempre jugando con bichos, metiendo las manos en el barro, necesitando un cambio de camiseta, pantalón y pañal cada 20 minutos... mientras que las niñas tienden a ser mucho peores según se van acercando a los años de adolescencia, perfeccionando su capacidad para dramatizar terriblemente cada mínimo problema, ya sea de colegio, de amigas, o de (¡oh no, horror!) de chicos.

Supongo que, como todo en esta vida, es una teoría plenamente subjetiva y no tiene por qué ser así en absoluto, pero creo que si miro para atrás en mi vida, aunque mi hermano no era de ese tipo de niños que guardan caracoles en un bote o que rompen ventanas con una pelota de fútbol, nuestra infancia se parece bastante a esa teoría.

Por mí está bien, no tengo ningún problema en lidiar con cualquiera de las dos circunstancias, pero simplemente, quiero saber qué tipo de madre debo ser, la que se tira al suelo a rebozarse en la arena para construir un fuerte para los Pokemon... o la que está preparada mentalmente para un día tener que oír las terribles palabras: "Mamá, a mí los que me gustan son los pokeros".

Sea como sea, sólo son teorías hipotéticas, y además, no sé de qué me preocupo, puede que ahora tenga una preciosa niña, tranquila y fácil de dominar... y dentro de unos años tenga un simpático niño inquieto, revoltoso y travieso, y de esa forma tendría que torear las épocas más dificiles de cada uno al mismo tiempo. O puede que tenga un niñito de lo más tranquilo que le guste jugar tranquilamente con sus puzzles y no se meta en líos, o una niña de esas que cuando empiezan a gatear no las puedes perder de vista ni medio minuto porque la está liando en algún rincón de la comunidad de vecinos.

En fin, podría escribir un libro sobre todas las dudas que van brotando diariamente como setas según va avanzando mi prematernidad, pero creo que no me queda más remedio que resignarme a lo que me depare el destino, y prepararme para todo, en una mano un escudo, y en la otra un paquete de clínex.

domingo, 2 de agosto de 2009

Juno en el País de las Maravillas

En el albergue me avisaron:


"Ésta es una perra escapista, tened cuidado con ella".


Pero la verdad, según han ido avanzando los meses en casa, a mí me parece más bien todo lo contrario, que lo que quiere es estar con nosotros y no tiene ninguna gana de irse a ningún lado. Eso sí, a veces se siente sola, y como tiene la suerte de que uno de sus mejores amigos vive puerta con puerta con ella, pues cuando están solitos los dos, les apetece jugar un rato. Pero claro, les separa la valla que divide los dos jardines. No pasa nada, cuando una ha sido perra callejera con tanto bagaje como Juno, una simple valla no es problema.


¿La solución? Esto:








Así nos encontramos un día nuestro jardín, después de buscar a Juno por toda la casa sin éxito, hasta que oímos unos gemiditos al otro lado del jardín. La tía quería jugar con Atos y se pasó a casa del vecino, y claro, cuando nos oyó, se asustó porque no sabía volver y se puso a llorar. Eso sí, eso no quiere decir que ya que hay un pasadizo secreto a otros mundos, no lo tome de vez en cuándo a ver qué encuentra. Pero claro, no siempre está el vecino en el jardín para jugar, y a veces no hay nadie y quiere volver a casa, pero el pasadizo por donde vino parece de una sola dirección.


No pasa nada, hace otro:






Pero con este se asustó bastante más porque detrás del brezo había una puerta, y le salió mal la jugada. Pero claro, cuando la vas a regañar por lo que ha hecho, te encuentras esta cara:









¿¿Y así cómo te vas a enfadar con ella??
Web Statistics