miércoles, 25 de diciembre de 2013

Mi 2013

Todos los diciembres no puedo evitar hacer un balance de lo que ha sido para mí el año. Siempre miro hacia atrás y me sorprendo de lo terriblemente diferente que fue enero de lo que está siendo el diciembre actual. Por algún motivo, mi vida siempre ha sido de todo menos estable, y en un año cambio muchísimo de objetivos, de personas que me rodean, de personas a las que veo a menudo y hasta en algunas cosas de ideas. Pero así ha sido mi vida siempre a pesar de no ser por mi elección, debe ser por eso que mi mayor obsesión en la vida es encontrar la estabilidad, saber que algo de lo que tengo va a quedarse para siempre, y eso ha hecho en muchos, muchos casos que me precipitara en muchas decisiones, simplemente porque cuando algo me hace feliz, lo quiero para siempre, y si lo quiero para siempre, lo quiero desde ya.



Este año no podía ser menos, y haciendo mi tradicional vista atrás que únicamente hago a finales de año, ya que yo soy una persona que vive mirando hacia delante, me sorprendo de los cambios tan tremendos que he vivido en el 2013.

Para empezar, lo comencé casada y sin ninguna intención de dejar de estarlo. Para seguir, empecé el año con nada menos que 24 kilos más de los que lo dejo, y como digo, no precisamente por elección personal. También empecé el año con una pequeña criaturita de sólo cinco días, que a unas pocas horas, en concreto dos, de año nuevo ingresaba en el mismo hospital que le vio nacer y que por poquito le ve abandonar el año. También empezaba este año sin conocer a gente que ha sido muy importante para mí a lo largo de algunos meses muy decisivos, y sin embargo estaba muchísimo más cercana a otras personas que, por desgracia (porque confiaba plenamente en que no sería así) no han pintado mucho en los momentos más bajos del año. A principios de año mi negocio tenía un propósito muy diferente del que poquito a poquito fue tomando forma hasta que llegó a lo que es ahora, y también a principio de año mis traumas, obsesiones negativas, mis heridas y mis piedras en el camino eran radicalmente diferentes a las que sufro hoy por hoy.

Éste ha sido un año muy intenso, de eso no me cabe duda, pero sé que el 2013 ha sido un año de plantar semillas que estoy más que segura que en el 2014 veré crecer. Éstas son sólo algunas de las cosas que el año que nos deja me trajo:




- He vivido un divorcio. Y no sólo he vivido y sufrido un divorcio con todas las consecuencias que eso conlleva, si no que se me ha caído la venda en muchas cosas que para mí no tenían importancia, y darme cuenta de todo eso me ha hecho crecer interiormente de una forma que nunca me imaginé. Salir adelante sola con dos niños, sin trabajo, sin familia y teniendo que buscar algo de ayuda debajo de las piedras es algo que nunca jamás imaginé que tendría que vivir, pero aquí estoy, sonriendo cada día de mi vida e intentando dejar todo eso atrás.














- He hecho un curso. Y qué curso. He conocido a gente absolutamente apasionante, he aprendido de ellos y, lo más importante para mí, ellos han aprendido de mí. En mi proyecto de vida tuve la oportunidad de decirle a todos ellos que a lo largo de mi vida nunca nadie me había admirado, y sentir que todos mis compañeros lo hacían me ha hecho sentirme más fuerte, mucho mucho más fuerte. El DPOP me ha hecho conocer facetas de mí que no sabía que existían, y si yo creía que ya de por sí era una persona con una buena autoestima, a lo largo del curso desarrollé una confianza en mí misma un millón de veces más sólida. Y eso por no hablar de la humildad que aprendí a desarrollar, porque no la tenía, ahora me doy cuenta de que no la tenía, y este año he aprendido a cultivar una gran, gran humildad. Ojala todo el mundo pudiera vivir la experiencia que yo viví haciendo el DPOP.








- He recibido puñaladas como hacía un millón de años que no recibía. A veces el enemigo está mucho más cerca de lo que parece, y una vez más he reafirmado la teoría que me lleva acompañando muchos años de que la envidia es el sentimiento más primitivo, más dañino, más peligroso y sobre todo más frecuente. Cuando la persona a la que le cuentas absolutamente todo sobre ti, tus altos y tus bajos, tus mayores miedos, tus pensamientos que jamás contarías a nadie más por miedo a lo que pudieran pensar de ti... te traiciona de la manera más sucia con insultos lamentables, difundiendo mentiras sobre ti que nadie que realmente te conozca se creería ni en un millón de años, y por si eso fuera poco lo hace sin darte ninguna posibilidad de defenderte... tu corazón se rompe de una manera que nadie que no haya pasado por algo parecido podría entender.
Da igual que le quites importancia, da igual que la gente te diga que te va a ir mejor sin gente así a tu alrededor, da igual que todo el mundo te diga que ella se está definiendo a sí misma haciendo las cosas de una forma tan vulgar... tu corazón se rompe en un millón de pedazos una y otra vez cada vez que piensas en todo lo que le confiaste a esa persona y el uso terrible que está haciendo de esa información, contándosela ahora a gente que realmente quiere hacerte daño y sabiendo que se están divirtiendo a tu costa riéndose y disfrutando con tu miseria.









- Me he quitado una espina que no me dejaba vivir y he disfrutado como en mi vida con ello. He sido feliz hasta límites insospechados viviendo la experiencia, y sé perfectamente que me quité la espina en el momento justo, ni antes ni después la habría vivido de la misma forma. Sabía que era pasajero, así que por primera vez en mi vida viví el momento. Y me ha hecho muy, muy feliz...









- He vivido en la primera casa de mi vida en la que siento que quiero pasar muchos, muchos, muchos, muchos años, la primera casa en la que me siento cien por cien agusto en todos los sentidos. Y nadie me va a mover de aquí, por mucho que se empeñe...




- He retomado cosas que me hacían feliz en el pasado, pero estaba demasiado bloqueada para recordarlo. La música vuelve a acompañarme a diario, vuelvo a ser feliz en soledad...









- He celebrado mi cumpleaños en compañía y llena de regalos. Suena absurdo, pero nunca en mi vida he recibido regalos por mi cumpleaños, y para mí es algo verdaderamente traumático. Por desgracia dudo mucho que el 2014 arranque de la misma forma, pero me quedo con mi 30 cumpleaños, lleno de amigas, lleno de regalos y lleno de ilusión.





- He creado una empresa. Este año Flash and Make Up se ha afianzado, y no puedo sentirme más orgullosa de mi creación, que tan buena acogida ha tenido hasta el momento. No tengo palabras para explicar lo que significa ver crecer, aunque despacito, algo que has creado tú y sólo tú, que le has dado forma a tu manera y que has hecho sin escuchar a nadie, aunque mucha, mucha, mucha gente haya intentado decirme cómo debería hacer las cosas. Mi proyecto es mío y sólo mío. Y gusta, gusta mucho.









- He hecho una terapia que ha cambiado mi vida para siempre. Nunca podré agradecerle lo suficiente a mi terapeuta de pareja todo lo que me enseñó. Ni siquiera creo que ella misma lo sepa. La vida es demasiado corta para pagárselo...




- He viajado. Poquito, muy poquito, pero mucho más de lo que he viajado en toda mi vida. Gente maravillosa que me ha acercado a lugares maravillosos. Y lo he disfrutado como una niña.









- He salido en la radio, he hablado delante de 300 personas sobre mí misma y he bailado para alguien. He sido PROTAGONISTA. Si alguien me lo llega a decir en el 2012 me hubiera reído...






- He probado experiencias que no había probado nunca, las he disfrutado con la mente abierta y me siento muy, muy orgullosa de ello.





- He disfrutado de mi abuela como nunca. El día que se muera (que al paso que va será después de que me muera yo) podré decir que no me he perdido nada de nada. Ha estado ahí para mí de manera responsable, respetuosa e incondicional, sin cruzar la línea del entrometimiento pero siempre, siempre al pie del cañón. Ella es la única familia que tengo, mi orgullo más grande, y he intentado pasar con ella el mayor tiempo posible sin resultar agobiante, porque yo sé que al igual que me gusta que ella respete mi espacio, a ella le gusta que yo respete el suyo.









- He encontrado mi identidad como madre. Los primeros años de tu primer retoño son bastante confusos, aún no sabes ni siquiera en lo que crees, ya que todos los que queremos ser padres pero aún no lo somos cometemos el error de creer que sabemos perfectísimamente cómo seremos cuando nuestra primera criatura venga al mundo.
Pero no, no lo sabemos. Ni siquiera cuando somos padres lo sabemos hasta que tu vida se adapta a la nueva personita que depende de ti para absolutamente todo. Este año es el primero en el que he sentido que sé perfectamente lo que hago, en el que sé el tipo de vida que quiero ofrecerle a mis hijos y el tipo de valores que quiero enseñarles.
Mi infancia fue increíblemente feliz porque estaba siempre con mis primas, todos los domingos y días de fiesta comía en familia y durante casi cuatro meses al año me iba a olvidarme de todo a mi casa de la playa a no hacer nada más allá de disfrutar de la buena vida junto a dos de mis personas favoritas, mis abuelos. Mis hijos no tienen esa suerte en ninguno de los sentidos, y hasta hace muy poco me atormentaba por ello. Este año he entendido que tengo que buscar otro tipo de infancia para ellos si quiero que la vivan con la misma magia con que viví yo la mía, y este año he empezado a asumirlo en lugar de intentar sacar experiencias de donde no las hay. Sólo espero que mis hijos cuando cumplan mi edad puedan decir que su infancia fue igual de maravillosa que fue la mía, su madre va a trabajar en ello sin descanso.
















- He tenido que renunciar a sueños que realmente quería conseguir. He visto como muchas cosas se esfumaban ante mis ojos sin poder hacer nada al respecto, algunos más profundos, otros más superficiales, pero importantes para mí igualmente. La vida es así.














Sea como sea el 2014, el año que se va me deja unas cicatrices, buenas y malas, que nunca voy a olvidar. Y orgullosa de llevarlas.




jueves, 28 de noviembre de 2013

Mi versión de los hechos

Hace seis años estaba metida en un pozo. Estaba sola, mis amigas me daban la espalda, mi familia vivía lejos y la que vivía aquí no quería mucho conmigo. Pasaba mis días sola y cuando no estaba sola me sentía más sola que si lo estuviera. Acababa de pasar una ruptura terriblemente dolorosa y nadie parecía querer ayudarme. Tenía el corazón destrozado, pero aún así me levantaba todos los días con ilusión, sabiendo que algún día todo cambiaría y llegaría una vida mejor.

Y entonces llegaste tú, un hombre recién casado que se interesaba por mis problemas y me confesaba los suyos. Al principio no le di importancia, en ese momento había muchos hombres que se interesaban por mí y no precisamente para derretir mi helado corazoncito, así que no presté mucha atención a lo que estaba pasando. Pero poco a poco me fui dando cuenta de que quizá lo que estaba pasando era más de lo que de primeras podía parecer. Me confesaste que estabas enamorándote de mí, y me dijiste que no querías dar ningún paso más hasta que arreglaras tu situación, y reconozco que la manera en que respetaste a tu mujer, me respetaste a mí y respetaste tus propios sentimientos me cautivó por completo. Cumpliste tus promesas y me seguiste hasta el fin del mundo. Respetaste mis tiempos y poco a poco fui cayendo en tus redes, porque contigo todo era de verdad, querías conocerme, querías entenderme y querías cuidarme, todo era cierto y nada de lo que decías era palabrería barata.


Durante mucho tiempo todo fue perfecto, mi vida fue perfecta, y te quise para siempre. Me conocías, me escuchabas y me entendías como nadie. Por fin alguien quería comprender mis motivos, y contigo superé fantasmas del pasado que me rondaban día y noche, tú trabajaste sin descanso para que yo fuera feliz, y lo fui. Nos prometimos amor eterno y decidimos que nadie sería mejor padre para nuestros hijos que el otro.



Y entonces, entre tanta felicidad, la vida nos golpeó y llegó tu despido. Pasaron los meses y el teléfono no sonaba, y de repente todo cambió. Yo llevaba a tu hija dentro de mí, y tú empezaste a despreciarme por ello. Durante todo el embarazo ni me miraste, ni me hablaste, ni me comprendiste, ni fuiste el que eras. Yo estaba pasando una pesadilla interna, y sin saberlo tú me hiciste pasar una pesadilla externa. Yo te rogaba, te gritaba, te insultaba... todo para intentar despertar algo en ti, para que me hicieras caso, para que te dieras cuenta de que existía, y lo intenté todo, todo lo que se me ocurría. Intenté despertarte con cariño y comprensión por lo que tú estabas pasando, pero no sirvió de nada, intenté despertarte con desprecio y repulsión, pero tampoco sirvió de nada, intenté ponerte límites, darte ultimatums, intenté chatajearte emocionalmente... pero nada servía.



Abril nació, encontraste trabajo y durante un tiempo todo fue mucho mejor. Tú por fin despertaste, te diste cuenta de tus errores y no volviste a caer en un hoyo tan enorme. Y yo te perdoné. Perdoné y olvidé, como hace la gente sabia, y seguí enamorada de ti como antes. Pero los problemas ocasionados por estar tanto tiempo sin ingresar dinero siempre quedaron ahí, y ahí siguen. Nunca pudimos ser felices por todo lo que arrastrábamos.



La vida siguió y tuvimos que dar un paso atrás en cuanto a comodidades, pero no nos importó, lo hicimos con toda nuestra ilusión de ir a mejor y vivir tranquilos, pero en la nueva casa las cosas no fueron a mejor. Tú seguías teniendo problemas, aún no sé muy bien de qué tipo porque nunca quisiste compartirlos conmigo, y eso te hacía despreciarme. Tanto me despreciabas que tuve que vivir una vida paralela sin ti. Todas las noches dormía a tu lado, pero en mi cabeza soñaba con estar lejos de ti, empezar de cero sola con mi hija y no tener que vivir mi vida en una cárcel donde tú sabías que no iría a ninguna parte, porque simplemente no tenía ningún sitio a donde ir.




Y en esa vorágine llegó el segundo embarazo. Me quedé embarazada de ti por tu error, porque no quisiste hacer las cosas de manera responsable. Y de nuevo volviste a hacerme vivir una pesadilla. Me despidieron, lo cual para mí fue un inmenso puñetazo en el estómago, y tú te recreaste en ello. Ya no valía nada. Embarazada de tu hijo, sin trabajo y deprimida como en mi vida... no tenía ningún valor para ti. Yo lloraba y lloraba y lloraba y rezaba y rezaba y rezaba por que alguien me ayudara... pero nadie lo hacía. Era un auténtico infierno en vida. Te volviste agresivo, y cada vez que intentaba acercarme a ti de alguna manera me decías que te daba asco, que no valía nada, que me dabas desprecio porque desprecio era lo único que merecía. Te pedía que por favor te fueras, que me dejaras vivir una vida sin ti, y me decías que no te irías a ninguna parte, que si quería que me fuera yo. Pero de sobra sabías que yo no tenía dónde ir, por eso te aprovechabas. Sabías que yo no me iría, por eso te permitías el lujo de convertir mi vida en una pesadilla sin pensártelo dos veces.


Nació Eric, y busqué soluciones por todos lados. Fuimos a terapia, pero dábamos un paso alante y dos atrás. Sacabas lo peor de mí y me provocabas para que lo demostrara delante de extraños, te encantaba provocarme para hacerme quedar como una loca, te alimentabas de verme llorar, te hacía fuerte, porque sabías que de esa forma yo quedaba como la irracional.



Así que decidí que ya estaba bien, que había tenido suficiente y que cualquier cosa era mejor que vivir en un infierno, y te dejé.




Aún recuerdo tu mirada cuando te lo dije delante de dos personas más, en terapia. Tu cara se desencajó, no exagero cuando digo que sinceramente vi como cada ojo miraba hacia un lado, y vi esa cara completamente deformada durante dos días más. Nunca creíste que fuera a hacerlo, te pilló de sorpresa, rompió todos tus esquemas. Pero lo hice, y entonces, si cabía, me odiaste aún más. Desde que nos separamos no has dejado de odiarme, tú me lo dijiste, me dijiste que me odiabas y nunca ibas a dejar de hacerlo. Yo también te lo dije a ti, pero esque te odiaba, odiaba cómo habías convertido mi vida en una cárcel sin escapatoria.



Hace sólo unos meses que vivo sin ti, y nunca he estado más tranquila conmigo misma. Soy profundamente infeliz, porque la situación que estoy viviendo es terriblemente complicada, pero por dentro estoy tranquila. Tú juegas a la intimidación, al chantaje, a hacerme vivir con miedo, cada vez que no cedo en tus juegos me amenazas con destrozarme la vida de nuevo. He oído de todo, me has amenazado con quitarme a mis hijos, me has amenazado con llamar a mi casero para contarle que el contrato que firmamos es mentira porque tú no vives aquí y así forzarle a echarme, me has amenazado con rajarme las ruedas del coche, y tu favorita y la que usas todo el tiempo, me amenazas constantemente con no darme la manutención de los niños. Todos los meses vivo con miedo a que llegue el día en que me tengas que pagar y no lo hagas, porque sabes de sobra que sin ese dinero no puedo vivir. Te encanta manejarme y te encanta dominar mi miedo, te encanta.




Me insultas delante de mis hijos, me llamas cosas que no soy, me deseas la muerte y les dices a los niños que soy una egoísta y no les quiero. Me acusas todo el tiempo de ser egocéntrica y querer lo peor para mis hijos, y me adviertes de que me odiarán algún día por mi egoísmo. Me acusas de ser mala madre, de hacer a mis hijos pasar por situaciones horribles, pero esque tú no les conoces, porque tú eres su padre cuatro días al mes, por supuesto que eres un padre idílico. Nunca les llevas al médico, nunca les cortas las uñas, nunca te pones delante de la nevera con ganas de llorar porque llevas tres noches dándoles la misma patética cena porque no tienes dinero para más, nunca se te encoge el corazón de que Eric manche un pañal justo después de cambiarle porque acabas de malgastar algo que para ti significa dinero, nunca te pones delante de una profesora que viene a decirte que a ver si le cortas el pelo a tu hija que esa melena es un nido de piojos. Todo eso ya lo hago yo por ti, tú sólo estás para llevarles a la nieve, a comer una hamburguesa, para que duerman en una casa donde la calefacción está puesta toda la noche y donde se cena un plato casero cada noche. Pero yo soy la mala madre, yo soy la egoísta y yo soy la que no les quiere. Yo soy la que sólo piensa en ella misma, pero paradójicamente sólo tengo cuatro días libres al mes, aunque tú intentes arrebatándomelos presionándome para que utilice los viernes en llevarte a los niños a tu casa y renuncie así a mi tarde libre. Todo lo haces para hacerme daño, como cuando tocaste fondo y te dedicaste a decirme que me merecía que mi madre no me quisiera y que no te extraña que me odien mis padres porque doy asco. Me odias, no puedo hacer nada para evitarlo más que ceder a tus chantajes, y no voy a seguir permitiéndote controlar mi estado de ánimo.



¿Y yo? yo no te odio, yo no siento nada. Yo no soy capaz de sentir nada por nadie. Tengo el corazón tan congelado que creo que nunca voy a poder querer a nadie de nuevo. Creo que nunca voy a poder confiar en nadie nunca más. He pasado tanto tiempo justificándote, justificando tu manera de actuar, intentando convencer a la gente que me rodea de que no eres malo, que eres bueno, que no eres tú quien habla, que es tu depresión, he pasado tanto tiempo intentando demostrarle a la gente que tus errores no definían lo que tú eres como ser humano, que tú eres mucho más de lo que le muestras al mundo, que hay tanto que nadie ve, que sólo yo veía..., que ya no puedo justificarte más. Ya no puedo defenderte más. Me lo pones demasiado difícil para seguir diciéndole a la gente que eres un ex marido estupendo que se está portando de maravilla, no puedo seguir creyéndome mi mentira, no puedo hacerlo más.



Yo sé que he cometido errores horribles contigo, sé que yo fui la primera en insultar, la primera en cruzar ciertos límites, la primera en abrir la puerta a los gritos y a la discusión, pero esque no sabía que hacer para llamar tu atención. Sé que he cometido muchísimos errores en mi vida, pero esque yo no he tenido a nadie para enseñarme, yo no he tenido unos padres dispuestos a aconsejarme o una familia a la que poder recurrir cuando me sentía perdida, porque yo siempre he estado perdida. He tenido que aprender sola, y he cometido millones de errores contigo. Pero ahora ya no sé qué más hacer para seguir creyendo en mí, ya no sé cómo hacer para volver a confiar de nuevo en que habrá una vida mejor esperándome, porque me siento exactamente igual que hace seis años, con el corazón completamente destrozado y sin ganas de luchar ni un minuto más.



Nunca jamás me imaginé que un día tendría que recurrir a la policía con grabaciones agresivas para poder cubrirme las espaldas, nunca creí que la persona que elegí para ser el padre de mis hijos me amenazaría con arrebatármelos, y nunca creí que volvería a pedir ayuda a un médico porque no tengo ganas de vivir. Pero hoy por hoy mi vida es así, y no sé qué puedo haber hecho tan mal para merecerme todo esto.



Lo único que siento cada vez que me atacas es lástima, porque un hombre que no cuida a su mujer mientras ella lleva a su hijo en su vientre no es un hombre, un hombre que desprecia a su mujer no es un hombre, un hombre que habla mal a sus hijos de su madre no es un hombre, y yo sé que tú sí eres un hombre, porque siempre he visto en ti mucho más que tú mismo, y sé que en el fondo eres tu peor enemigo y todo esto no forma parte de ti en absoluto.





Hace unos días mi hija me hizo un dibujo, me dibujó tumbada. Le pregunté que por qué me había hecho tumbada, y me respondió que porque estaba cansada, "mamá siempre está cansada porque tiene mucha pupa". Ella lo ve, aunque lo intento esconder ella se da cuenta de lo infeliz que soy, y no me puedo perdonar el no ser lo suficientemente fuerte como para trasmitir algo distinto y que ella no se dé cuenta, pero esque no puedo más. Algunas noches me meto en la cama y cuando intento desconectar, de repente el mundo se viene sobre mí, cuando despejo la mente de los problemas del día a día aparece la realidad, ésa que tanto intento esconder manteniéndome ocupada, y sin motivo alguno me pongo a llorar con un dolor en el corazón que no puedo explicar, y lo único que me viene a la cabeza es por qué mi madre no está aquí para consolarme, por qué mi madre eligió otras hijas que no eran las suyas para ayudarlas a pasar por sus malos momentos mientras la suya se derrumba una y otra vez ante tantísima decepción, y una vez más, siento que nunca jamás voy a ser capaz de querer otra vez, que nunca voy a permitirme el confiar, y en esos momentos me juro a mí misma que voy a mantener eternamente mi corazón en la jaula donde se encuentra encerrado ahora mismo.




Con todo esto no pretendo hacerte quedar mal, porque sinceramente no te odio, no siento absolutamente nada por ti, pero a veces necesito recordarme a mí misma todas las veces que te he perdonado, todas las veces que he olvidado tus puñaladas, y necesito recordar todo lo que he pasado en seis años a tu lado.


Pero para ser honestos, nadie tiene la verdad absoluta, esto es sólo mi versión de los hechos...

lunes, 18 de noviembre de 2013

Twerking

Ya he hablado muchas veces de lo mucho que admiro a los artistas que tienen personalidad, que tienen una identidad real, no forzada (ahem, Rihanna, ahem...), esos cantantes o grupos que escuchas una canción de ellos de fondo y no te cabe ninguna duda de que son ellos, independientemente de si te gustan más o menos. David Bisbal, Julio Iglesias, Raphael o hasta incluso Eros Ramazzotti, en cuanto empiezan a cantar no te cabe ninguna duda de quién está cantando, y eso es algo que no todo el mundo tiene, y yo lo admiro profundamente.

Y eso mencionando sólo las voces, pero la identidad en cuanto a estilo es igual o casi más importante en el caso de un artista. Personalidades como Amy Winehouse, Elvis o por supuesto Michael Jackson supieron crear un estilo de la nada, una forma de vestir que en un principio podía resultar hortera hasta puntos insospechados, pero que les sirvió para destacarse entre el resto con un éxito arrollador.



Y para mi gusto, Miley Cyrus, independientemente de si me gusta más su estilo o menos, lo tiene, tiene esa personalidad.
 








Obviamente, igual que el 98 por ciento de la gente del mundo opino que está horrible con ese pelo, opino que su estilo es lo peor, y verdaderamente no entiendo lo de ponerte en pelotas sobre una bola de esas de obra y ponerte a lamer un martillo. No lo entiendo, lo siento Miley.





No entiendo esto:



No entiendo esto:




Y ni mucho menos entiendo esto:





Pero qué demonios, ¿acaso se nos ha olvidado esto? :





O esto:


O esto otro:



¿Es tan diferente?, este tipo de actitudes llevan ocurriendo décadas, sean de mejor o peor gusto, pero esto es espectáculo después de todo. Miley es una rebelde, como tantos y tantos artistas han sido a lo largo de los tiempos.



Por supuesto que la actuación de Miley en los VMAs casi en pelotas y twerking con enanos vestidos de osito me pareció el horror, pues claro que sí, pero a ver, en esa misma actuación estaba Robin Thicke y nadie dice nada de él, en esos mismos premios Lady Gaga estaba sentada entre la audiendia con un tanga y unas conchas a modo de sujetador y tampoco nadie dice nada.





Y jolines, ya sé que hablo mucho de ella, pero a ver...





Hablando de mal gusto, me vais a perdonar, pero aquí mi prima de Barbados se lleva la palma y nadie dice nada, que Rihanna se pone en pelotas en cuanto tiene tres minutos libres en su agenda...



No sé, será que quizá me esfuerzo demasiado en ser tolerante y entender las razones de cada uno para hacer lo que hace siempre que no ataque a nadie, pero en el caso de Miley no puedo evitar verla como una persona cuyo padre es un famosísimo cantante country, su madrina es Dolly Parton y lleva siendo un ídolo mundial desde que tiene 12 años, de gira por el mundo y soportando todas las presiones de la fama, no me sorprende en absoluto que esté buscando su sitio e intentando lidiar con sus propias movidas como hemos hecho todos, porque yo no sé los demás, pero yo con 15 años me pintaba las uñas de colores chillones, llevaba vaqueros que parecía que los había sacado de la basura y me teñí el pelo de todos los colores del arco iris, y no me convertí en una stripper, la verdad, son etapas y ya está, no considero que haya que darle más importancia.


Miley Cyrus para mi gusto representa a cierto sector de la población que ya no son niños pero nadie les considera aún adultos y necesitan tener su propia voz, a veces todos necesitamos llamar la atención para que se nos tome en serio, y reconozco que no debe ser nada fácil en la industria a la que se dedica esta chica destacarse y no ser una más. Además, yo, que sí que me molesto en escuchar las canciones antes de juzgar al artista, tengo que admitir que su música me parece de una calidad excepcional, nada comercial y además, la escribe ella misma. Supera eso, Riri...


Yo no soy muy fan de lo estrafalario, del dar el cante porque sí o del escentricismo, pero reconozco que soy muchísimo menos fan del criticar por criticar, y si Miley Cyrus quiere escandalizarnos a todos, pues tampoco es para tanto, hay que ser tolerante y dejar que cada uno encuentre su sitio como pueda, independientemente de si a los demás nos parece bien o mal. Francamente considero que Miley en su actuación de los VMAs hizo historia tanto como el beso entre Madonna y Britney, la teta de Janet o el traje de filetes de Lady Gaga, y para mí eso merece todo un respeto, la verdad.


Y señores, vámonos un poquito para atrás, que se nos olvidan las cosas muy rápido...







En fin, ojala las mentes cerradas vinieran acompañadas de bocas cerradas...

viernes, 8 de noviembre de 2013

Mi día a día

Como contaba en mi anterior post, mi vida desde que soy soltera ha cambiado mucho, pero mucho mucho, (y no sólo en el sentido de que depronto todos los tíos de tres kilómetros a la redonda se han hecho un desplegable mental de mí en bikini).

Cuando estás sola todo lo vives más intensamente, lo bueno y lo malo. Me vengo abajo más facilmente que nunca, como cuando casi me pongo a llorar el día que llegué a casa después de venir todo el camino desde el cole diciéndole a Abril que tenía una sorpresa para ella... y cuando llegué a casa Juno se había comido su galleta con forma de elefante que me había costado un euro con cincuenta. La vida a veces es cruel hasta límites insospechados.


Eso sí, lo bueno también lo vivo con entusiasmo, faltaba más. Me auto-homenajeo muy a menudo para tener razones para mantenerme feliz y disfruto mis momentos con muchísima intensidad. Cosas pequeñas como reírme hasta casi caerme del sofá viendo Ridiculousness, bailar country line mientras paso la escoba o imaginar la cara de mi hija el día que cobre cuando le diga que nos vamos al McDonalds me hacen feliz de una manera que no puedo explicar. Oh, y recuerdo una vez que me puse un café por la mañana y como gracia y por hacer algo especial le eché una bebida energética que me dieron de muestra un día y nunca había probado. Café con bebida energética. Hubiera jurado que el papel higiénico me habló y que recorrí mi casa corriendo por la pared a cámara súper rápida como hacía el pavo ése de los comics. Qué gran día.



Eso sí, como decía al principio, una está muy susceptible cuando se siente sola y es muy fácil hacerte sentir una esquizofrénica cuando tus sentimientos están a flor de piel. A veces el día a día se convierte en una montaña rusa de sentimientos contra los que tienes que luchar cada minuto. Vamos, lo que toda la vida nos han contado que es el Síndrome Pre-menstrual y a mí siempre me ha parecido una leyenda urbana, un invento del hombre para justificar su pereza ante el intento de entender a las mujeres, con lo obvias que somos.



Te levantas por la mañana con ganas de volver a acostarte por los próximos tres meses, te miras al espejo y piensas... "oh dios mío, parezco un Ecce Homo". Bostezas y reptas para despertar a los niños mientras sueñas con volver del cole y meterte de nuevo en la cama con zapatillas, abrigo y hasta la correa del perro en la mano si hace falta. Y mientras vistes a tus hijos, alguno de los dos te hace reír y entonces decides que no, que nada va a impedir que hoy te encuentres bien, y de camino de vuelta del cole pones la radio a tope en el coche, que a esas horas no hay música, sólo hay un montón de programas de hacer bromas estúpidas por teléfono y reírse de la gente, pero te da igual, tu cabeza hace un remix de Cotton-Eyed Joe y Gangnam Style con pequeños fragmentos de Dragostea Din Tei y te vienes arriba, levantas la barbilla bien alto y un montón de ideas vienen a tu cabeza para hacer cuando llegues a casa para sentirte bien y poderosa. De repente todo te gusta, todo te hace gracia, ves en el coche de enfrente una pegatina roída de "Bebé a bordo" y te regocijas en la estupidez del ser humano pensando "¡oh, oh perdona! ¡iba a estrellarme contra tu coche, pero ahora que he visto esa pegatina con pinta de llevar ahí 15 años no lo haré!!". Te sientes bien sintiéndote un ser fuera de serie.


Y entonces vas a un bar, abres la puerta despacio para sentir que haces una entrada a cámara lenta como en las pelis en las que el prota se come el mundo. Pides un café para empezar tu momento subidón atendida y con alguien trabajando para ti, y el camarero te lo trae con la leche ya en la taza. Así, sin preguntar. Sin saber si me gusta mucha o poca. Sin saber si me gusta fría, caliente o templadita. Sin saber nada de mi vida. Sin saber por lo que he pasado. Y oh, la vida te vuelve a dar limones, se acabó tu momento subidón, te acaban de arruinar el desayuno con un terrible acto de insensibilidad. Uno con treinta euros de pura decepción. Ya ni siquiera merece la pena pedirle el segundo azucarillo habitual, total, la vida apesta. Y encima va el tío y te sonríe, con toda su desfachatez. ¿Me sonríes, insensato? en este momento te cubriría de petroleo y te echaría plumas por encima...


Y otra vez a intentar venirte arriba y a intentar buscar motivación detrás de cada rinconcito de tu cabeza. Y otra vez a intentar evitar los fantasmas. Y otra vez a pensar en la escena en la que Emma Stone le dice a Ryan Gosling que si lleva photoshop en las abdominales a ver si hace el mismo efecto que cuando te encuentras bien. Pero no. Y otra vez todo es un asco, y otra vez tu vida está tan vacía como tu hucha para comprar una entrada para el concierto de Bruno. Y te preguntas por qué el karma se empeña en romperte una y otra vez el corazón, que sólo tienes uno. Rómpeme un hueso, leches, que tengo como trescientos...


Y llegas a casa y recurres a tu neceser de maquillaje, y funciona. Y recurres a ver capítulos de Catfish de la primera temporada, y funciona. Y recurres a los Beatles, que siempre han estado ahí cuando les has necesitado, y funciona. Y piensas que ése es justo el problema de la vida real, que no hay música de fondo. Todo sería mucho más poético y la soledad sería una amable compañera si Danny Elfman estuviera detrás de todo lo que haces. Y sonríes. Y esperas pacientemente y con tranquilidad a la tercera ronda de melancolía y desconsuelo del día. Pero con dignidad, con mucha dignidad siempre.



En fin... algún día acabará todo esto. Algún día tendré mi propio Johnny Cash. Algún día le daré al botón de Pay Now en mi carrito de la compra de Ebay. Algún día seré rica. Pero rica rica. Rica del tipo "lleno, por favor" en la gasolinera. Rica, y feliz, y emocionalmente estable.

lunes, 28 de octubre de 2013

Matando moscas

La vida me ha cambiado mucho ahora que soy madre soltera. Mucho mucho mucho.


Hace tiempo que asumí que mis relaciones amorosas vienen de antemano con fecha de caducidad, y al parecer aunque una se case las normas no cambian. Y que nadie me diga que esque no he encontrado al hombre adecuado porque sí, sí que lo encontré, pero luego lo perdí, igual que mi aparato de los dientes o las llaves de repuesto. Ni es su culpa ni es la mía, porque ambos lo intentamos todo lo que pudimos, pero la vida nos puso en una situación que ya me gustaría a mí ver a Antonio y Melanie.


El caso es que cuando una se separa, depronto y sin que sea por elección propia, se convierte en mujer objeto. De repente todos los hombres del entorno (todos no, no hay que ser injustos, sólo un porcentaje preocupantemente alto) se interesan por nuestra vida y actúan tremendísimamente sorprendidos cuando les cuento que me he separado recientemente. "¡¡Oh!! ¿de verdad? ¿¿que te acabas de separar?? ¡¡fíjate qué casualidad de la vida que aunque te tengo en el Facebook hace como desde el instituto que no hablamos, y juuuusto ahora que me acuerdo de ti y me decido a contactarte, resulta que te acabas de separar!! ¿y dices que lo publicaste en Fb y que has cambiado tu estado civil a "separada"? ¿¿y cómo es posible que se me haya pasado por alto ver eso?? bueno, pero tus autofotos de Instagram no se me han pasado por alto, estás estupenda, a ver si nos tomamos unas cervecitas y nos ponemos al día, ¿¿no...??". Sí. Por supuesto que sí. Llámame si eso que te hago un hueco en mi agenda de madre soltera pero ya, que la tengo muy vacía, no te preocupes...


El tema es que si fuera un caso aislado, pues me haría hasta gracia, pero de verdad, cuando los hombres confabulan para ser todos tan de Marte me pongo un poco tensa, porque oye, perdóname pero estoy pasando por un divorcio, ¿quién te dice que no estoy todo el santo día en casa poniéndome películas de Meg Ryan en los 90, lloriqueando y comiendo helado en cantidades industriales? un poquito de respeto a mi momento luto, ¿no chaval?, cada uno que aguante su tara que yo bastante tengo con las mías y el cartelito de "busco miembro viril desesperadamente sin necesidad de que venga con otro tipo de aptitudes corporales, véase cerebro o sentido común. Abstenerse tíos a los que realmente les intereses como persona. Premio para las 100 primeras llamadas" todavía no lo he colgado...


El caso es que estoy sufriendo una serie de placajes pico-pala de hombres de todo tipo y de cercanías diversas, pero eso sí, la mayoría de ellos con el intelecto de una paloma, así que todos ellos de un modo u otro, aumentan mi capacidad de producir bilis hasta tal punto que a veces echo espuma por la boca, especialmente con los que utilizan la estrategia del reproche constante, porque así es como entienden una relación (de cualquier tipo, ya sea personal, laboral o con el quiosquero) y como consideran que van a tener más éxito. "Claro, esque como no me quieres nada...", "claro, esque como te habrás echado algún noviete o algo y no quieres saber nada de mí...", "claro, como yo, que lo único que te pido es un guasapillo de vez en cuando, soy el último del que te acuerdas...". Sigue así chaval, que no puedo más de ganas de ir a tomarme una cerveza contigo y que me hagas pagar a medias la cuenta...





Pero vamos, que tenemos tácticas de todo tipo en el muestrario, desde los que se dedican a menospreciar a mi ex diciendo que siempre han sabido que yo valía mucho más que él (muérete imbécil, algo tendría para que me casara con él, y más te vale lavarte la boca para hablar del padre de mis hijos al que siempre querré, pedazo de mamarracho...), los que aprovechan cualquier mínimo detalle para hablar de sexo contigo y te incordian constantemente con dobles sentidos, "uy a mí no me digas eso de que eres muy activa en redes sociales, que me pongo muy nervioso de que me digas que eres muy activa...", (PE-RE-ZÓN, a las tías nos encanta ese rollo, a todas todas...), y hasta uno que me dejó clarísimo que "no quería ser el único para mí, con ser uno más me vale". Muy bien chaval, bonita manera de llamarme pendón, probabilidades de éxito conmigo aseguradas...



Con esta entrada no es que quiera recrearme en el "oh, soy tan exitosa...", que podría ser, simplemente estoy poniendo en palabras algo que pienso constantemente, que tengo el chiringuito completamente cerrado por vacaciones, que estoy agustísimo como estoy, con mis momentos copa de vino en solitario cuando acuesto a los niños, mis fines de semana a mi bola cuando están con su padre y con mi soltería por bandera. Que no sé otras, pero yo solita estoy muy tranquila y me caigo hasta bien, así que a menos que te apellides Gosling, Bon Jovi o Hamm déjame pasar mi proceso tranquilita y escribe tu teléfono en la lista de espera, que ya si eso cuando necesite un descerebrado que se acueste conmigo porque no encuentro a ningún tío con un mínimo de interés espiritual por mí que quiera hacerlo te pego un toque...

jueves, 17 de octubre de 2013

Parte del orden

Estoy pasando por el momento más difícil de mi vida, todo el mundo lo sabe. La gente me llama, me escribe, se interesa por mí, me ofrece su ayuda, me ofrece su apoyo, me aconseja, me escucha, me ofrece alternativas, me proponen soluciones, me compadecen, hablan de mí entre ellos para buscar en equipo una salida para mí, piensan en mí y algunos hasta rezan por mí. Y yo no puedo sentirme más agradecida, porque sin todo ese apoyo no sé dónde estaría.

Pero lo cierto es que aunque todo el mundo piense que este momento de mi vida por la circunstancia debería ser el peor, el más duro y el más difícil que he pasado nunca, se equivocan.


Yo siempre he sido parte del caos. Mi adolescencia fue triste, solitaria, confusa. Durante muchos años tuve un tremendo sentimiento de vacío, algo me faltaba, y nunca he sabido muy bien si me sentía así desde fuera hacia adentro o alrevés, es decir, no sabía si los demás me hacían sentir así y entonces yo sentía caos dentro de mí, o yo era caótica y como consecuencia de mi comportamiento la gente me apartaba. Pero el caso es que he sido caótica toda mi vida. Intentaba buscar mi sitio y nunca conseguía encontrarlo, intentaba buscar atención a toda costa, porque era lo que no había tenido en todos aquellos años en los que todo fue tan difícil, atención. Y con mi caos personal traía caos a la vida de mucha gente por culpa de mi comportamiento acaparador y demandante. Porque nunca tuve atención de la mayoría de la gente a la que quería, y la atención que tenía era para criticar mi comportamiento, para advertirme de lo mal que me iría todo en la vida con la personalidad que tenía. Y todo eso me llevaba a la más absoluta de las desesperaciones, porque sentía que todo el mundo me estaba castigando por haber nacido siendo así, que me estaban imponiendo el no ser yo misma, me estaban obligando a ser algo que no era, y yo simplemente no sabía ser de otra manera. Lo intentaba, intentaba agradar a la gente intentando ser otra persona, pero ni conseguía ser de otra manera, ni conseguía agradar a nadie. Siempre he sentido que nadie me respetaba, nadie respetaba mis tiempos, nadie respetaba mi confusión, nadie respetaba mi evolución y nadie respetaba mi manera de lidiar con los cambios, los cambios en mi entorno y los cambios dentro de mí, así que era como una bomba de relojería constante. Caos, puro caos.


Y pasaron los años, y perdí amistades, y encontré amistades nuevas, y las volví a perder, y me mudé de país, y me volví a mudar, y tuve una pareja, y tuve otra distinta, y después tuve otra, y un trabajo, y otro, y otro más, y nuevas amistades, y nuevas decepciones, y una casa y un perro y una piscina, y una nueva vida, y otra nueva vida, y otro comienzo, y otro más, y una nueva esperanza, y un nuevo sueño, y un nuevo intento de que todo salga bien........


Y caos. Y más caos. Y nada de lo que tenía lo elegía yo, ni bueno ni malo. Intenté encontrar la felicidad intentando hacer felices a los demás, y no funcionó. Intenté encontrar la felicidad siendo egoísta y mirando sólo por mí, y tampoco funcionó. Intenté encontrar la felicidad haciendo muchas cosas, viviendo experiencias, llenando huecos, llenando mi tiempo sin dejar ningún espacio para pararme y pensar, y por supuesto tampoco funcionó. Nada funcionaba. Los años pasaban, mi vida seguía y nada funcionaba.


Y depronto un día todo paro, yo lo paré. El mundo dejó de ir tan deprisa, miré hacia adelante y pensé en que tengo dos hijos a los que proteger, y que no puedo seguir buscando la paz en los sitios equivocados.


Decidí intentarlo de otra forma. Decidí poner en práctica por primera vez en mi vida el no tratar a nadie de la forma en que a mí no me gustaría que me trataran. Soy una persona muy enjuiciadora, extremadamente crítica, siempre he sido así y no puedo evitarlo. Tiendo a ponerle a la gente y a su manera de actuar etiquetas, actúan de forma errónea o egoísta o inconsciente, y rápidamente quiero decir de ellos que son unos idiotas, o unos insensatos, o unos canallas. Y ya no quiero ser así más. Estoy intentando hacerme aprender a mí misma que nunca sabes, nunca sabes sobre la gente, nunca sabes sobre lo que llevan detrás, nunca sabes qué les lleva a actuar así, y quiero con todas mis fuerzas dejar de pensar en la gente como seres malintencionados e irresponsables. Me hace daño ser así, me hace daño ir con esas gafas por la vida, y es algo que quiero enseñar a mis hijos desde su cortísima edad.


Ahora me gusta pensar en mí misma como una persona despierta. Puede que mi vida, lo que me rodea, esté atravesando por el peor momento de toda mi existencia, la mayor tormenta de arena que he vivido nunca, eso es cierto, pero tengo que admitir que por dentro, dentro de mi cabeza todo está en orden por primera vez en mi vida. Sé quién soy más que nunca. Soy consciente de que suena al típico mantra que la gente se repite a sí mismo a ver si así se lo cree, pero no, no es así. Siempre he sido muy consciente de que todo dentro de mi cabeza era distorsionado, siempre he buscado otras maneras, he leído, he investigado y he trabajado muchísimo buscando inspiración, buscando algo a lo que agarrarme, y ahora por fin siento que estoy tranquila, que el caos ya no está dentro de mí, ya no formo parte de él.


Aún estoy aprendiendo, sigo necesitando mucha ayuda y apoyo, estoy pasando un momento de auténtico infierno que no me deja disfrutar de absolutamente nada, ni de mis hijos ni de las cosas bonitas de la vida. Pero sé que pasará. Porque al menos ahora por primera vez, me gusta lo que soy, lo que he conseguido y a lo que he llegado. Por primera vez siento que formo parte del orden, y no del caos nunca más.






lunes, 7 de octubre de 2013

Algunas facetas del machismo

Hay algo de esta sociedad que me inquieta profundamente, llevo tiempo queriendo escribir sobre ello pero reconozco que es un tema pelín escabroso que nunca sé muy bien cómo abordar, porque cada vez que lo veo con mis propios ojos tengo muy claro lo que opino, pero ponerlo en palabras es medio delicado.

Me estoy refiriendo al machismo tan grande que hay relacionado con el cuerpo de la mujer y su manera de utilizarlo, especialmente cómo algunas mujeres en concreto usan su cuerpo y a lo que ello da pie. Cosas como éstas:


  ...no quiero ni contar las cosas tan bonitas que me he encontrado en Google intentando encontrar una imagen que ilustrara adecuadamente esta entrada...



Confieso que desconozco por completo el motivo por el que estas chicas hacen eso que están haciendo, entiendo que lo hacen por propia voluntad y que es una parte más de la fiesta, del desfase y del dejarse llevar por la emoción del momento. Vale, hasta ahí bien.


Pero tengo que admitir que todo lo que conlleva ese tipo de comportamientos me parece absolutamente deplorable. Simplemente no entiendo por qué una tía tiene que sacarse las peras de forma gratuíta, y mucho menos entiendo que todos los que están alrededor se sientan en el derecho (o hasta se vean en la obligación) de sobárselas a muerte de forma agresiva, hacerle fotos a mansalva y por lo que he visto en algunas fotos de los San Fermines, ya que la tía está en tetas vamos a intentar entre todos quitarle los pantalones y dejarla en bolas, que parece que a la tía le va el rollo.


Me resulta repugnante el comportamiento masculino en este tipo de situaciones, y en ningún caso apruebo ni justifico ese tipo de reacción ante una tía en pelotas delante tuyo. Pero lo que de verdad de verdad no entiendo es a la tía. Ya he dicho que desconozco el motivo por el que una tía tiene que enseñar sus tetas así, sin venir a cuento y de manera tan injustificada. Supongo que así, de primeras, no piensan que porque lo hagan les vayan a meter mano, segundo porque a lo mejor le apetece lucirlas, tercero porque quizás le apetece que le toquen las tetas, cuarto porque va borracha, quinto porque se lo dijo su horóscopo o se lo recomendó su psicoanalista. No tengo ni idea, y en ningún caso estoy diciendo "si te soban las tetas y te degradan es porque te lo mereces, bonita, que menuda guarra estás hecha ahí enseñando todo...". No, en absoluto. Todo esto no tiene nada que ver con el puritanismo, y para nada considero que enseñar las tetas convierta a esa chica, que a lo mejor no sabe ni lo que hace (a parte de quedar registrada en internet desde varios ángulos para los restos) en una guarra, en menos persona o en tu propiedad. Eso sí, sobarle las tetas, apretárselas, arrancarles la ropa sí que te convierte a ti en un maldito animal. Y oh, querido, créeme, no lo eres, no engañas a nadie, lo haces plenamente en tus cabales.


Todo esto me lleva a pensar en la idea tan equivocada que nos estamos haciendo de la liberación sexual de la mujer.  Me he dado cuenta de que mucha gente, hombres y  mujeres, interpretan el feminismo como un "vamos a f*llar como locas". Puedo entender parte de esa confusión porque una parte del feminismo consiste en que si te apetece acostarte con muchos tíos puedas hacerlo sin ser juzgada, rechazada, etiquetada etc. Pero a ver, eso no significa que todas lo queramos, o que lo queramos todo el tiempo, o que nuestra mayor ilusión sea ser la más guarra del universo. Al menos no necesariamente, y me parece muy bien la que quiera llevar su liberación sexual y su feminismo por ese camino, pero simplemente este tipo de comportamientos en público, enseñar las peras y dejar que te las soben y tal, no lleva precisamente a los caballeros testigos de la escena a pensar "oh, qué mujer más liberada sexualmente, qué maravilla". Pues no, a mí lo que me da la sensación es que se van todos de ahí pensando"pero qué guarras son todas, ¿no?"


Cada año en los San Fermines hay, de media, 9 violaciones. Pero hey, no pasa nada, estamos de fiesta, estamos borrachos, buen rollito, si total la tía ya se estaba sacando las tetas ella sola, ¿para qué vamos a darle importancia?.



No sé si alguna de estas chicas disfrutan de que las toquen o no, es cierto. Algunas salen riéndose, otras salen asustadas, pero el caso es que llevamos viendo estas imágenes de tías levantándose la camiseta desde Woodstock, da igual que sea en partidos de fútbol, en festivales de música, en fiestas del pueblo, hasta para protestar contra los maltratos a las focas del Ártico nos sacamos las tetas, y seguimos sin avanzar. Yo no me considero mojigata en absoluto, nada más lejos, pero nunca he entendido la gratuídad de enseñar tu cuerpo sin venir a cuento, y tampoco me parece muy lógico que finalmente esté socialmente aceptado y totalmente normalizado que para anunciar un desodorante nos tengan que enseñar una teta. Como digo, no me escandalizo para nada, pero esque eso nos lleva a que ver tetas sea lo más normal del mundo y muchos tíos (pero muchos) consideren que las tías vamos por la vida queriendo enseñar las tetas al primero que pasa, y considero que intrínsicamente y de manera subliminal, gracias a esa imagen a las tías se nos respeta mucho menos, se nos toma mucho menos en serio y a la hora de la verdad lo primero que importa es lo buena que estés, y después ya veremos si eres inteligente o no, pero de primeras a ver qué tetas y qué culo tienes.



Hace muchos años que ya no existe el machismo desde el punto de vista de "la mujer a la cocina y a tenerme la cenita preparada". Existir existe, pero un tío que piensa así está fatalmente visto por la sociedad, así que afortunadamente nos hemos librado de eso casi por completo. Pero no se equivoquen señores, el machismo no ha desaparecido, ni siquiera se ha reducido, simplemente ha evolucionado y se ha re-inventado. El machismo del siglo XXI es entrar en una sala de espera donde vas a hacer una entrevista de trabajo, ver que tu contrincante, que también está esperando, pesa 10 kilos más que tú, y que matemáticamente sepas que has ganado la batalla, antes de hacer la entrevista, antes de conocer el currículum de la otra persona o antes incluso de cruzar una sola palabra con ella. El puesto es tuyo. Ése es el machismo que nos invade hoy en día, independientemente de si a algunas nos beneficia. Porque no, no nos beneficia en absoluto, ni a la larga ni a la corta. Eso es una injusticia, es machismo en estado puro, y es una auténtica mierda.




Lo que más gracia me hace de todo esto es que me encantaría ver a todos esos tíos que están ahí sobando tetorras y babeando observando en esa misma escena a su hermana, a su hija o a cualquier mujer a la que respeten y admiren.



A nuestra hermanita no, ¿verdad?. Buffet libre son sólo las demás...

lunes, 2 de septiembre de 2013

Mi cabeza y yo


- Es increíble hasta qué punto puedo llegar a amontonar ropa en una cesta con tal de no gastar 10 minutos de mi vida en colgarla en el armario...

- Creo que después de haber montado unos 300 muebles de Ikea a lo largo de mi existencia, a estas alturas puedo decir que ninguno de ellos lo monté sin tener que deshacer algún paso porque puse una pieza alrevés y que con ninguno de ellos no hubo un momento en el que pensé "yo no encuentro esa pieza, no la trae, este mueble está defectuoso".

- La próxima vez que suene el teléfono y sean los de Ono para ofrecerme su mierda le voy a dar el teléfono a mi hija y le voy a decir que son los reyes magos.

- Hubo una época en mi vida en la que tenía muchísimo conflicto interno y todo el mundo me caía fatal. Afortunadamente he evolucionado y eso ya no me pasa, pero hay ciertas personas en concreto que cada vez que pienso en ellas las visualizo en posición fetal en el maletero de mi coche.
 
- Me encanta perder mi móvil por la casa cada día de mi vida, pero lo que más me gusta es que siempre que se pierde está en silencio...

- Tengo que admitirlo, cada vez que veo en Facebook que alguien de mi pasado que me puteó de alguna manera está más estropeado/estropeada que yo, hago en mi cabeza el bailecito feliz de Steve Urkel.

- ¡¡Woohoo, es viernes!! oh, un momento... soy madre.

- Muchas gracias por preguntarme delante de mi hija si le puedes dar un caramelo, me hace la vida mucho más fácil.

- Algún día compraré cuatro cerditos, pintaré en sus espaldas los números 1, 2, 3 y 5, los soltaré en Carrefour y me sentaré a observar cómo los de seguridad se vuelven locos buscando al número 4. Lo vi en una peli. T.E.N.G.O Q.U.E  H.A.C.E.R.L.O.

- Me encanta cuando alguien que no me conoce de nada hace comentarios desalentadores cuando le cuento la idea de mi negocio. Volvemos al punto del maletero de mi coche.

- No me importa pedirte perdón después de una discusión, pero esque de verdad de verdad, odio cuando no tienes razón.

- Hay una delgadísima línea entre un vestidito monísimo y un envoltorio de salchicha. Chicas por favorrrr....

- No entiendo la expresión "dormir como un bebé". El que dijo eso no conocía a mis bebés, desde luego. En mi caso aplica más "dormir como un marido".

- Siempre he pensado que molaría muchísimo poder leer la mente de la gente. Entonces me uní a Facebook y se me pasó.

- Cuando alguien que no tiene hijos me cuenta lo disciplinado, ordenado, auto-controlado y estricto que va a ser con sus hijos el día que los tenga, mi cerebro suelta una enorme carcajada que tengo que hacer serios esfuerzos por no exteriorizar.

- Esas fotos de Instagram que te curras como una idiota... y no consiguen ni un p*to Like. ESA FOTO ERA LA H*STIA, GENTE...

- Bego es mi BFF y siempre lo será porque con ella puedo ser una auténtica BITCH hablando de otra gente sin que nadie me diga "tía, cómo te pasas". Es más, se parte. BEST FRIENDS FOREVER.

- No tengo palabras para expresar lo feliz que me hace que no existieran las tecnologías cuando imitaba a las Spice Girls en las fiestas de mi colegio.

- A veces me pongo ropa interior que pega perfectamente con mi ropa, y de manera interna siento que el universo está en sintonía. Me pasa exactamente lo contrario cuando voy monísima y depronto me rasco la cara, toco mi camiseta con los dedos y depronto tengo una bonita mancha de maquillaje ahí donde todo el mundo puede verla.

- Acabo de descubrir por primera vez en tres años y medio la manera de captar la atención de mi hija cuando está obnubilada viendo Bob Esponja y hay que cenar. Tan sólo tengo que sentarme en el sofá y parecer relajada y feliz.

- Señora, ponerse lo más cerca de mí posible en la cola de la caja del Mercadona NO va a hacer que la cola avance más rápido...

- A veces se me va la olla y pienso en que molaría trillones que mi perro hablara. Entonces me acuerdo de todas las cosas que he hecho delante de Juno. Y vamos a dejarlo.

- Una de las cosas que más odio en el mundo es pensar en un outfit y que la mayoría de lo que he pensado esté para lavar. LO ODIO.

- Mis casi 300 amigos de Facebook quedarían seriamente reducidos si comentara en sus estados lo que realmente pienso de sus estados.

- Una vez más, Bego es mi BFF porque es la única persona con la que no siento que tenga que limpiar mi casa cuando va a venir. Sólo me pasa con ella. BEST FRIENDS FOREVER.

- Cuando era joven y buscaba una calle mítica de Madrid sabiendo que estaba muy cerca de ella pero era incapaz de encontrarla... preguntaba a alguien imitando el acento argentino.

- Tengo una amiga terapeuta que es muy buena. Cualquier día empiezo a pasarle su teléfono por privado a muchos de mis amigos de Facebook después de que publiquen ciertos estados y fotos de playas con frases de Jorge Bucay y Jodorowsky...

- Me encanta que en la botella de tequila de doscientos mil grados de alcohol que me bebí hace poco con un amigo ponga abajo en pequeñito "beba de forma responsable". ¿¿Qué demonios quiere decir eso, que no derrames tu vaso o qué??.

- Me cuesta creer que estemos en el siglo 21 y aún no haya un botón de "entregarte la ropa sequita y dobladita" en mi lavadora.

- Chanclas. Las chanclas son para ir a la playa. Así que si no sabes levantar los pies cuando andes con ellas, reserva las chanclas para su verdadero fin. Gracias.

- Si fuera millonaria pondría un chandelier en el techo de mi salón. ¡¡No, no, espera!! si fuera millonaria pondría una lámpara Tiffany´s en el techo de mi salón. ¡¡¡No, no, espera!!! si fuera millonaria pondría una lámpara de pie chulísima que diera una luz amarillenta súper acogedora en mi salón. ¡¡No, no, espera!!.... oh mierda, ahora lo entiendo todo...

- Ser recepcionista en una oficina es tener el trabajo más guay de toda la ofi. Sí sí, reíros, pero soy la única de toda la empresa a la que nadie le ve su pantalla de ordenador...

- Seguramente no se me morirían todas las plantas si pudieran pedir comida y agua de manera tan obsesiva y estridente como lo hacen mis hijos.

- Ya he aprendido lo que tengo que hacer cuando estoy sola en casa, me aburro como una ostra y nadie me ha mandado un Wassap en todo el día. Sólo tengo que dormirme una siesta. Ya verás como todos empezáis a interesaros por mí depronto.

- Desde que tengo redes sociales creo mucho más (aún) en la estupidez humana. Mi favorito, la gente que pone comentarios en las cuentas de los famosos esperando que les respondan. "@raqueldelrosario de dnd es ese gorro q llevas enla foto? m ncanta. bss, eres muy guapa".

- Sinceramente opino que meterse en dedo en la oreja, hurgar y después mirarse el dedo debería estar justo en la misma categoría que tirarse un pedo o rascarse los genitales: NO SE HACE EN PÚBLICO, ES ASQUEROSO.

miércoles, 21 de agosto de 2013

6 obsesiones musicales

Hace unos días escribía las películas que he visto últimamente, y lo cierto es que por falta de muchas cosas, tristemente no veo mucho cine, desde luego no tanto como me gustaría. Pero lo que sí hago es escuchar música y música y música, que sale más barato. Así que he decidido hacer una lista de cuáles son las canciones que más colgada me tienen últimamente.


Back to black
Amy Winehouse

Hoy por hoy todo el mundo opina que esta mujer era un genio, una diva, una diosa, un prodigio... pero hay que ser honestos, cuando estaba viva nos reíamos de ella todo lo que podíamos y más, y esque la pobre era un desastre pero de los chachis.

A mí nunca me ha gustado porque no me gustan los artistas cuyo estilo de vida y sus excentricidades producen más interés que su arte, y mucho menos los que glamourizan los excesos, y la verdad es que el soul y el jazz no son tipos de música que a mí me interesen especialmente. Pero eso sí, Amy era una cantante espectacular que componía sus propias letras, lo cual yo admiro profundamente, ya que muy pocos artistas lo hacen hoy en día, y algo que realmente la hacía especial es que era una auténtica trend-setter, algo que yo como maquilladora y persona que se dedica a la imágen aplaudo con todas mis fuerzas.


Amy escribió esta canción cuando su marido Blake, alguien que condicionó su vida intensamente, la dejó por una ex novia, y la letra habla bien, bien clarito de la situación.

He left no time to regret, kept his dick wet... qué maravillosa y gráfica manera de definir lo que todas hemos sentido cuando nos reemplazan rápidamente... ¿o no?. You go back to her and I go back to black... ¿se puede hablar más claro de cómo acabó la pobre Amy por culpa de la depresión que le supuso su divorcio?.

Un gran gran temazo de los que a mí me gustan, con un vídeo espectacular enmarcando una canción escrita directamente desde el corazón. Desde su negro, negro corazón.




S&M
Rihanna


No puedo soportarla. En serio, no puedo.

Es egocéntrica, creída, friki, excéntrica, rara y potencia todo lo que yo odio que potencie una mujer de sí misma.
No escribe su música, no diseña sus coreografías y su voz está tan retocada en los discos que mi perro podría cantarlas y nadie se daría cuenta.
Tampoco sabe sacarse partido de una manera inteligente, simplemente se dedica a ponerse ropa friki que enseñe todo lo posible, cortes de pelos extraños, uñas de 10 centímetros y llenas de colores chillones y ya está, qué moderna soy.
Graba canciones con todos los grandes artistas que puede para poder captar más público dentro de los fans del artista con el que le toque.
Da escándalos cada dos por tres para estar mega de actualidad. Que si ahora mi novio me pega y me hago una foto con moratones y la publico en Twitter, que si ahora voy al juicio y dejo que los fotógrafos entren a la sala para salir en todas las portadas declarando, que si ahora he vuelto con mi novio y le perdono, que si ahora digo que encima de que le perdono va el idiota y me pone los cuernos, ahora voy y le perdono otra vez y volvemos juntos, ahora que ya la gente se ha cansado de la historia con mi novio voy y le suelto al mundo que me considero bisexual...


Nada. No me gusta nada de nada de nada.


Pero, como buen producto puro y duro que es, está asesorada de forma espectacular. Su música es extremadamente comercial y se la escriben los mejores compositores, gente que escribe para otra gente igual que Rihanna, caras bonitas que no tienen mala voz y poco más, y claro, cuando algo está hecho de forma estratégicamente estudiada para gustar a la masa, pues pasa eso... que gusta, y a mí me gusta la música comercial.

Hay muchas canciones de Rihanna que me encantan para ponerlas en el coche e ir cantando a voz en grito, pero S&M (sado-masoquismo... ¿¿que no quiere llamar la atención a toda costa??) sonó depronto en una aburridísima y durísima clase de spinning y me puso las pilas a tope, y desde entonces es una de esas canciones que pongo cuando nadie me mira y bailo como si fuera el último día de mi vida.





Mirrors
Justin Timberlake


Éste es un ejemplo de todo lo contrario a la artista anterior. Una cara guapa que mire usted por donde compone, escribe y produce él mismo toda su música. Lo que yo llamo un artista completo.

Justin escribió Mirrors para su mujer, Jessica Biel, y como las canciones auténticas escritas desde el corazón, la letra es una declaración de amor absoluto muy, muy fuera de los clichés habituales. Mirrors es una de esas canciones que me encanta escuchar con los ojos cerrados porque su sonido entra por todo mi cuerpo, algo que sólo un gran productor sabe conseguir.






Natalie
Bruno Mars

Permítanme que suspire. *Sight*...

Bruno Mars es el único consuelo que nos queda después de que muriera Michael, y esque si alguien sabe transmitir con su música y su voz igual que transmitía el rey del pop, ése es Bruno.

Una sabe que tiene un ídolo cuando se pasa meses con miedo a escuchar el nuevo disco de un artista por auténtico pánico a que le decepcione o que no le llegue ni a la suela de los zapatos al anterior (Doo-wops & Hooligans, una MASTERPIECE) y depronto lo escucha y no puede dejar de llorar, de llorar con lágrimas de verdad, de pura emoción de estar escuchando algo tan increíble. Los que aman la música entienden perfectamente a qué me refiero. Los que no ya me han colgado el cartel de "FLIPADA" del cuello.

No me gusta quemar los discos que me encantan y machacar el botón de repeat como hacía de pequeña porque ya tengo comprobado después de tantos años que eso hace que la magia de la música se esfume, pero Natalie ha entrado directamente a la lista de canciones que escucho a diario. No se puede escribir con mayor calidad, simplemente no se puede. Y no tengo nada más que decir al respecto.

Oh, sí tengo. Llámenme Little Miss Snake a partir de ahora, por favor...






50 ways to say goodbye
Train

Cuando una banda escribe sus canciones basándose en el sentido del humor inteligente no me queda más que rendirme a sus pies, y lo que más amo de Train y de su cantante Pat Monahan es escuchar una canción, que me apasione y entonces poner atención y escuchar la letra y amarla aún mucho más.

50 ways to say goodbye es la historia de un hombre al que deja su novia y le resulta tan vergonzoso contárselo a la gente que decide decirle a todo el mundo que ha muerto. Sí, todo eso en 4 minutos de canción.

Los mariachis, la letra ("how could you leave on Yom Kipur??"), la agudísima (y masculina a la vez) voz de Pat y ese vídeo maravilloso con David Hasselhoff riéndose de sí mismo (como tiende a hacer desde el famoso vídeo de la hamburguesa) la convierten en una canción absolutamente perfecta de la que últimamente no me canso.




The world is not enough
Garbage

Nunca he sido una gran fan de James Bond, aunque tampoco tengo nada en su contra, pero reconozco que la calidad de toda la promoción que le rodea desde hace décadas es algo absolutamente fuera de serie.

Si me llegan a decir en su momento que Garbage iba a hacer la próxima canción para la nueva película hubiera pensado... "¿¿eh??", pero por suerte descubrí esta canción cuando ya existía, años después de que saliera.

"¿Qué suena? ¿¿es Garbage??" pensé cuando la oí por casualidad "¡parece una canción de James Bond...!". Esos fueron mis pensamientos mientras la oía por primera vez, tal cual. Y si eso no es saber coger la esencia del trabajo que te han encargado, que baje dios y lo vea.

"The world is not enough, but it is such a perfect place to start, my love...", qué maravillosa manera de expresar la esencia de los malos malísimos de las pelis de Mr. Bond., buscando la dominación mundial por encima de todo...


Temazo increíble. Obsesión.


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