martes, 19 de agosto de 2014

Carta desde mi recién abandonado pasado

Hace sólo unos meses escribí esto. No lo publiqué porque sonaba redundante con otras muchas entradas del estilo que escribía por aquel entonces, victimista como somos cuando sólo hablamos con nosotros mismos y en definitiva, más de lo mismo de lo que abunda por aquí últimamente (ya que mis asesores me tienen capado el hablar de mis momentos buenos durante un tiempo para que nadie pueda usarlos en mi contra), pero leerlo ahora habiendo salido por completo de aquella situación resulta sobrecogedor, o al menos para mí. Cuánto me alegro de estar lejos de todo aquello. Disfruten...




Cuando tenía 15 años, mi padre se fue de casa. Mi madre siempre dijo que ella no iba a dejar que un juez decidiera cuándo podíamos ver a mi padre, así que cuando quisiéramos verle, simplemente teníamos que llamarle y decírselo. Mi hermano y yo le llamábamos, pero él nunca respondía, y cuando respondía, nunca podía. Siempre había hecho otros planes. Como si mi hermano y yo no supiéramos de sobra que el plan favorito de mi padre era tirarse en el sofá hasta que su vejiga le permitiese. 


Cuando tenía sólo unos pocos años más, fue mi madre la que se fue sin preguntarle a nadie y sin mirar atrás. Todo mi dinero, absolutamente todo, se iba en pagar todas mis facturas, incluidas las llamadas de mi hermano al otro lado del charco donde vivía su novia, y en ahorrar para poder comprarme un billete e ir a ver a mi madre. Nadie nunca jamás me echó una mano para comprar un billete a donde ella vivía, pero si no iba yo, ella no venía.



Unos años después, por no sentirme tan sola supongo, corrí a los brazos de un hombre que me llenó de deudas y que me prohibía tocar el dinero que tanto me costaba ganar. Pasé mi primer embarazo llevando la misma camiseta de premamá porque no me dejó comprarme ropa, y mi segundo embarazo deambulando por los hospitales rogando que alguien me hiciera caso porque mi marido abusivo no me dejaba comprar comida y necesitaba alguien que me escuchara.



Cuando conseguí reunir el valor para separarme ya era una ama de casa a la fuerza después de que me despidieran por quedarme embarazada. Pero a mi marido le interesaba que estuviéramos completamente arruinados y con un millón de deudas porque de esa forma yo nunca tendría el valor y la fuerza para tirar por mi lado sin él. Hasta arriba de deudas y con vistas a tener muchas más dadas las circunstancias y su manera de gestionar el dinero, prohibiéndome por completo tocarlo y acusándome de querer usarlo para "comprarme zapatos". ¿?.




Completamente abatida y con un futuro tan negro como el presente, me separé sin un trabajo y sin posibilidades de tenerlo. ¿Cómo voy a mantener a mis hijos?, ¿cómo voy a pagar mis facturas?, ¿cómo voy a salir adelante con una ayuda económica ridícula y con un ex marido quitándome mi dinero, pagándome tarde y no ocupándose de los niños para nada?. Si encontrara un trabajo, con los sueldos que hay hoy en día ni siquiera llegaría para pagar los gastos de dejar a los niños en el colegio un par de horas más de su hora de salida. 


Y mientras tanto, observo como las facturas se acumulan, la comida se acaba y no puedo llamar a mis caseros para decirles que tengo una humedad porque se me cae la cara de vergüenza de pagarles el alquiler tarde y a trompicones. 



Unos meses después de haberme separado, ahora es cuando empiezo a sentir que recupero mi integridad. Empiezo a tener un pequeño renombre con la empresa que creé, y aunque eso me ayuda a pagar algunas de mis facturas, no las paga todas ni por asomo. Para ser capaz de salir adelante por mi misma, me veo absolutamente forzada a pedir ayuda a servicios sociales y a otro tipo de fundaciones para gente sin recursos. Desde servicios sociales a veces me dan tarjetas con dinero de Mercadona para comida, pero me imagino que para controlar el gorronismo, son muy estrictos con lo que puedes comprar con ese dinero. Leche, carne, fruta, pescado y pañales. Ni champú, ni pasta de dientes, ni café, ni desodorante, ni Cola Cao, ni yogures. Y hasta una vez me dieron un toque porque el precio de las manzanas reineta les parecía excesivo.  Así que por mucha leche y mucha carne que tenga en casa, nunca me ayuda lo suficiente porque hasta lo que yo sé, el champú sigue siendo un producto de primera necesidad.



Encontrarme en esta situación me hace sentir una perdedora. Como madre, es mi trabajo mantener a los dos niños que traje a este mundo, y lo cierto es que eso no está ocurriendo y por ese motivo me siento un fracaso. Y lo que es peor, la sociedad se encarga de recordarme cons-tan-te-men-te que así es como debería sentirme, como una auténtica fracasada. Cada día veo, escucho o leo algo o a alguien quejarse sobre como la gente como yo, gente que recibe ayudas, somos unos vagos. Hay hasta grupos en Facebook dedicados a los "chupasangres" de la sociedad, y hasta oigo comentarios en esos programas horribles de la radio que emiten por las mañanas que "seguramente los que recibimos ayudas porque sí estamos en casa viendo la tele mientras otros trabajan para que recibamos nuestro sueldo". Te hace sentir muy pequeña oír algo como eso.



Lo que la sociedad opina de mí me lo recuerdan las dos asistentes sociales que me miran de arriba abajo juzgándome cada vez que les pido una tarjeta del Mercadona. Me imagino que en servicios sociales están tan hartas de ver a vagos poner el cazo que se les olvida que hay gente que simplemente está pasando por un mal momento, pero esque hay fundaciones enteras dedicadas a dar de comer a gente vaga que no se ha preocupado en invertir en su futuro ni en el de sus hijos ni un segundo, y una de esas fundaciones me cerró las puertas a sus ayudas porque "sólo tengo dos hijos, aquí vienen chicas hasta con siete" y porque tenía "recursos de sobra para salir adelante por mí misma", palabras textuales. ¿Qué es lo que esperan exactamente? ¿que vayas vestida como una homeless? ¿quizá hubiera sido más productivo no haberme duchado la mañana de mi cita con ellos?.



Todos los días cuando me levanto siento que soy yo sola contra el mundo. Cuando suena mi despertador a las 8 tengo que levantar a mis niños, vestirles, peinarles, darles de desayunar y después subirme andando con ellos una cuesta enorme porque su padre nos quitó nuestro coche. Después de eso me vuelvo desde el colegio, me ducho y me pongo delante del ordenador durante horas peleándome con el Photoshop para hacer un banner chulo y llamativo que venda muchos cursos, y después de eso me pongo a limpiar mi casa, doblar ropa, recoger juguetes, quitar pelos de perro del sofá y mil cosas más.




Después me vuelvo a subir la cuesta para ir a recoger a mis niños e invierto mi tiempo en leer un rato con la mayor, jugar con ellos, que me ayuden a seguir recogiendo la casa, sacamos al perro los tres juntos, les baño, hago la cena y les acuesto. Si se han portado bien hasta les leo un cuento. Después de acostarles, hago todo lo que no he podido hacer durante el día y que todavía tiene que hacerse. Recoger la cocina, responder wassaps atrasados, limpiar mis pinceles de maquillaje y dejarlos listos para la próxima clase etc. Y después de todo eso, me voy arrastrándome a la cama nunca antes de las 12 de la noche. La alarma suena sólo unas horas después y vuelta a lo mismo, pero según la sociedad en la que vivimos, todo lo que hago no es suficiente porque sigo sin sacar a mis hijos adelante. 
No sé qué más hacer. Si alguien sabe qué puedo hacer, por favor que me lo diga porque no sé hacia dónde tirar desde aquí. He oído de todo, "limpia casas, limpia cuadras, cuida niños, límpiale el culo a viejos". Y de ahí en adelante cosas que prefiero no nombrar. Pero no, nada de eso me va a sacar adelante, como si la gente ganara un sueldazo haciendo ese tipo de trabajos. Estoy invirtiendo todo mi tiempo "laboral" en intentar sacar adelante la empresa que he fundado, pero hoy por hoy, estoy completamente estancada y no consigo encontrar una salida.
Estoy cansada de pelear por mi dignidad. Estoy cansada de sentir que haga lo que haga no es suficiente. Estoy cansada de que la sociedad me trate como menos de lo que soy sólo porque no tengo dinero. 



Nadie sabe lo que pasa en mi casa de puertas para dentro. Nadie me oye decirle a mis niños que no pueden repetir cena. Nadie oye a mi hija preguntarme que si hoy voy a cenar o no para ponerme a mí también un tenedor cuando le digo que ponga la mesa. Mis hijos no saben que yo renuncio a mi cena para que ellos sí puedan cenar. Ellos no saben que mi hijo no ha estrenado absolutamente nada de la ropa que lleva a diario, y que todo lo que lleva puesto es reciclado de alguien que también lo recicló. Mis niños no saben que somos una familia desestructurada, que hago todo lo que está en mi mano para sacarles adelante, que su padre no se ocupa de ellos como debería y que la sociedad sólo me señala a mí como culpable de nuestra situación, en ningún caso a él. Porque él SÍ gana pasta, no la usa para cuidar de sus hijos, pero sí gana pasta, y está claro que el problema está en la chupasangres vaga y fracasada, no en alguien que hace dinero.



Pero la sociedad no sabe que soy una madre con un NO constante en la boca. O ni siquiera, porque mi hija no me pide nada de nada. Ni siquiera se molesta en pedirme que vayamos al zoo, al burger, al cine, porque sabe la respuesta. Mis hijos no saben lo que es ir al cine, no saben lo que es recibir clases extra escolares, no tienen ni idea de lo que es celebrar su cumpleaños en un parque de bolas. Ni siquiera se dan cuenta todavía de que las pasadas navidades no le escribimos carta a los Reyes Magos, porque los Reyes trajeron lo que pudieron, en ningún caso nada de lo que habríamos pedido si hubiéramos escrito la carta. Nadie en esta sociedad me vio contar monedas encima de la mesa de la cocina intentando reunir algo de dinero para comprarle a mi niña una mierda de guitarra de juguete por su cumpleaños. Nadie ha visto todo eso, y sin embargo me juzgan.



Esto ha dejado de ser "lo que hay" para mí, esta situación está durando demasiado. Sé que la sociedad piensa que yo no debería tener derechos porque estoy viviendo de los impuestos que les quitan a ellos, a los que sí trabajan, y de un hombre al que según él eché de mi casa separándole de sus hijos, pero estoy harta de que me juzguen. Sé que en servicios sociales piensan que como me "alimentan", debería callarme la boca, pero esque ya no puedo más.




¿Acaso la gente piensa que no me cambiaría por ellos ahora mismo si pudiera?, me encantaría estar en su lugar, de hecho antes estaba en su lugar. Si alguien me ofreciera un trabajo ahora mismo que pagara todas mis facturas y me obligara a pagar impuestos para mantener a gente como yo, no me lo pensaría ni medio segundo, porque ahora mismo me dejo la piel trabajando y aún así no soy capaz de hacer ni tres comidas al día. 



Cuando eres joven sueñas con encontrar al hombre de tus sueños, y si eres como yo, sueñas con tener niños, una casa, una familia feliz y una vida feliz. Lo que no esperas es que tu marido te arruine económicamente hablando y no puedas escapar, tengas que huir de ese matrimonio y vivir siempre a unos céntimos de quedarte sin tu techo, irte a la cama muerta de hambre cada noche y encima ser considerada por la sociedad como una carga. Y cuando digo la "sociedad" me refiero a gente con la que a veces trato a diario, ya sea alguna mamá del cole que te mira por encima del hombro porque no le has comprado nada a su hijo por su cumpleaños o hasta a veces gente a la que considerabas tus amigos.




Yo valgo mucho más que eso. Soy fuerte, soy resuelta y además soy muy peleona. Sé que acabaré saliendo de este agujero, pero hasta que eso ocurra, necesito fuerzas para no rendirme, pero para tener fuerzas necesito que la sociedad deje de juzgarme, que la gente deje de pisotearme cuando estoy en el suelo. Os lo aseguro: eso no ayuda. Tengo ambiciones, tengo mis sueños, quiero valerme por mí misma, quiero sacar adelante a mis hijos y quiero darles todo lo que ellos se merecen, que es muchísimo. Quiero que mis clases de auto maquillaje y auto estima sirvan para ayudar a muchas mujeres a quererse más a cualquier edad. Quiero todo eso que tiene todo el mundo, y vivir de los impuestos de los demás el resto de mi vida no es parte de mi plan.




No soy una carga, soy una luchadora, una trabajadora, una superviviente, una madre y por encima de todo eso, soy una persona.





Por favor, dejen de juzgarme.


jueves, 14 de agosto de 2014

Pequeños soldados

Últimamente he estado pensando mucho sobre la educación que les doy a mis hijos. Como madre soltera que soy, estoy constantemente bajo el punto de mira de la sociedad. Cuando hablamos de "la sociedad" no encanta echar pestes y hablar en tercera persona de ella, pero se nos olvida que "la sociedad", ese ente asqueroso y maligno que nos empuja a operarnos el pecho, a que se nos marquen las clavículas, a comer comida procesada y a chequear nuestro móvil cada siete minutos, somos nosotros. La sociedad somos nosotros, eso está claro. O no, pero ya os lo digo yo.




El caso es que, como iba diciendo, tanto "la sociedad" como gente de lo más cercana a mí me juzga constantemente, para bien y para mal, sobre la relación que tengo con mis hijos. Hay mucha gente, muchísima, que me considera una heroína, una luchadora, un ejemplo a seguir. Lo siento, pero me tengo que reír. A los 16 años estaba limpiando baños en un bar. Con 19 me eché un novio 14 años mayor que yo que me maltrataba psicológicamente, me engañaba con sus groupies y se reía de mí constantemente. Con 22 años me fui a vivir al sofá de casa de mi padre, el cual no podía usar hasta que él no se acostaba, y me pasaba las tardes encerrada en el baño porque era el único sitio que yo sentía que era "mío". Me casé jovencísima con un hombre al que conocía de poco más de un año y que me prometió algo que desde bien al principio no me dio y todavía estoy pagando las consecuencias de todo aquello. Créanme señores, si en este mundo hay un ejemplo que no hay que seguir, ése es el mío, soy un gran pésimo ejemplo a seguir.




Y luego está la otra mitad, o más bien el otro 75 por ciento, que me pone constantemente bajo una lupa con cada palabra que le dirijo a mis hijos. Si les doy una voz, soy demasiado dura y tengo que dejar que los niños sean niños. Si mi hija llora por una tontería, soy demasiado blanda y están demasiado mimados. Si pongo fotos suyas en FB le estoy regalando al mundo la privacidad de mis hijos para que hagan un terrible uso de ella. Si no pongo una foto de perfil con mis hijos en mis redes sociales o mi wassap, o no tengo una foto de mis niños en mi salvapantallas del trabajo, o mi contraseña no es la fecha de nacimiento de mis hijos... entonces es que soy una narcisista que pasa de los críos.
Todo es así, todo. Cualquier mínima cosa que haces se ve amplificada para bien o para mal, y reconozco que es agotador. La verdad es que dudo mucho, muchísimo, que a su padre le midan de forma tan minuciosa.




Y yo que en realidad lo único que quiero es que mis hijos sean ellos mismos. Me horroriza esa gente que está obsesionada con que sus hijos tengan una carrera universitaria. Claro que sí, claro que me encantaría que mi hija fuera la descubridora de la vacuna más potente del mundo, claro que me encantaría que mi hijo fuera el juez que encarcele a la gente más corrupta del mundo, por supuesto que sí. Pero... ¿y qué pasa si eso no es lo que ellos quieren? ¿acaso preferimos que nuestros hijos hagan una carrera medio al azar porque no hay ninguna que les entusiasme, y pierdan así la pasión por lo que realmente les gusta, dándole la categoría de "hobbie"? ¿qué pasa si mi hijo quiere ser mecánico, qué pasa si eso es lo que le gusta, lo que le motiva, lo que él sabe que le va a hacer feliz? ¿qué pasa si mi hija quiere irse de hippie a trotar por el mundo y a vivir una vida de aventuras, sobreviviendo a base de trueque y conociendo gente apasionante? ¿quién soy yo para decirles que tienen que hacer una carrera sí o sí?. Obviamente lo que nunca jamás voy a hacer en mi vida es dejarles que sean unos NiNis, eso por encima de mi cadáver. Que luchen por lo que ellos quieran, pero que luchen.




Nunca he entendido esa obsesión que tiene este mundo y "la sociedad" por no dejar a la gente ser ellos mismos siempre que eso no sea agresivo para nadie. Me alucina que haya gente que se manifieste para que dos personas del mismo sexo no puedan casarse. Dos personas del mismo sexo que pagan impuestos, que se levantan temprano para ir a trabajar, que comen, beben y van al baño como tú y que no afecta EN ABSOLUTO a tu vida el estado civil que ponga en su pasaporte. Pero nos manifestamos. Qué malos que son que quieren casarse. Exactamente lo mismo que en el mundo del deporte. Uffff... el equipo no quiere el tipo de controversia que traería tener un jugador abiertamente reconocido como gay. Que conduzcan bajo los efectos del alcohol, que esté acusado de acoso sexual, que le grite a jugadores del otro equipo insultos racistas, que tenga conductas agresivas en el campo... todo eso sí, claro. Material deportivo. ¿Pero gay? quita quita, con la mala imagen que da eso...



Hay mucho debate de forma constante en el mundo sobre los cambios en la sociedad, y siempre hay dos versiones bastantes opuestas de cómo deberíamos gestionar el cambio y el progreso. A algunos nos entusiasma la idea de mirar para atrás y ver que hemos avanzado de cómo vivían nuestros abuelos, y otros sin embargo consideran que si cambiamos demasiado, perderemos todos los valores que definen al ser humano: familia, educación, relaciones humanas etc. El cambio les da miedo, es así. El cambio les supone apartarse de todo lo que conocen y con lo que están cómodos.



La verdad es que me gustaría hablar desde una posición en la que entendiera ese miedo, ese miedo a que mis hijos se enfrenten a la vida sin unos estudios, ese miedo a que mis hijos me confiesen que son homosexuales, ese miedo a que mis hijos elijan una vida que no es la estipulada por la sociedad como "segura". Pero la verdad es que no puedo hablar entendiendo esa sensación. Crecí en un hogar de mente muy abierta en una gran ciudad, mis padres eran muy hippies y tuvieron a mi hermano siendo adolescentes y sin estar casados, con lo que siempre nos educaron para no juzgar a nadie y para no imponerle a nadie las cosas de la manera en que a nosotros nos gustaría que fueran, así que en cierto modo asumo que me he criado en un mundo que nos acepta por cómo somos, lo cuál cuanto más mayor me hago más me doy cuenta de que no es así para nada, desde el momento en el que me aprendo el nombre del camarero del bar donde desayuno, le saludo con énfasis, él da por hecho que estoy ligando y como tiene pareja, de pronto y sin más se pone a la defensiva y su trato empieza a ser frío conmigo. Así, sin pararse a pensar que quizá lo que soy es amable. A este mundo no le gustan ciertas cosas y nos presiona para que dejemos de hacerlas, pero repito, me crié en una casa en la que todos tenían una mente muy abierta, y las mentes cerradas son algo completamente ajeno a mí y que me cuesta enormemente entender.




Además, toda esa represión estúpida, esa obsesión porque todos seamos de la misma manera sin ovejas negras en el rebaño lo único que crea es rebeldía, que es otra de las estupideces mayores del universo. Hago esto sólo porque está prohibido, para tocar las narices al mundo, para demostrar que soy más guachi, para ser más listo que nadie. Y entonces la gente hace frikadas como tener un bebé y no decirle a nadie en el mundo si es un niño o una niña, y que vaya cumpliendo años y le lleven al colegio con ropa neutral sin confesarle a nadie el sexo real de la criatura para que el hijo/hija tenga la libertad de elegir lo que quiere ser en esta vida. Oh qué progre. Eso no le va a crear al niño (o niña) un tutti frutti mental sobre sí mismo/a para nada, qué va. Va a hacer que se sienta mega libre y que piense "oh, mis padres cuánto me quieren que me dan la opción de ser del sexo que yo elija, qué claritas me deja las cosas que hayan hecho eso tan guay, soy una criatura completamente libre de condicionamientos y con independencia para decidir mi destino". Qué guay. Como digo con todo esto, me hiere profundamente que la gente no sepa llevar con naturalidad que cada uno somos como somos, y me afecta de la misma forma ya sea porque alguien damnifica a otro alguien por ser homosexual tanto como porque unos padres se dedican a hacer experimentos psicológicos con su hijo/hija y no aceptan el sexo con el que nació. Es exactamente lo mismo, dos extremos de la misma cuerda.



Darwin decía que en esta vida no sobreviven las especies ni más inteligentes ni más fuertes, sobreviven aquellas que se adaptan mejor a los cambios, y es curioso cómo me identifico con esa frase tanto como para aceptar que a pesar de todos los cambios que he sufrido en mi vida en contra de mi voluntad (la marcha de mi padre, la marcha de mi madre, la desestructura de mi familia, los mil y un despidos sin motivo y sin explicaciones que he sufrido, el fracaso de mi matrimonio etc), aquí estoy, más fuerte que nunca y llevando una vida mucho más satisfactoria de la que en un principio habría planeado. Nunca me ha gustado tomar riesgos, pero no me da ningún miedo tomarlos, con lo que aunque un porcentaje altísimo de cosas te salgan mal, hay otras muchas que te salen bien, y eso te convierte en una auténtica superviviente que vive su vida sabiendo que saldrá adelante con lo que le echen, ¿qué puede ser peor que lo que ya dejaste atrás? nada.



Soy una soldado. Y quiero que mis hijos también lo sean.






miércoles, 2 de julio de 2014

Hasta aquí

Estoy taaaan cansada, tanto..., duermo cada noche unas 5 horas porque por algún motivo llevo meses despertándome en mitad de la noche y siendo incapaz de conciliar el sueño de nuevo. A veces me da por llorar de todo el agobio que me entra de pensar en algunas situaciones, y otras veces me da simplemente por darle vueltas a todo en espiral sin llegar a ninguna conclusión mentalmente sana, porque ya saben ustedes que ése es el efecto que tiene la noche, que todo es más negro sin motivo.


La buena noticia es que mi divorcio ya está presentado y hay una luz al final del túnel, ¡yupi!, ¿verdad?.


Pues no. Yupi es lo que debería sentir, pero no es así.



El pasado domingo le pedí a mi ex marido que me trajera a los niños para verles una última vez antes de que se fueran a la playa, y lo hizo. Me hizo el favor de venir hasta aquí y dejar que jugara con mis pequeños unas horas. Diana y Marcos estuvieron conmigo para que los niños jugaran juntos, y después de un fin de semana fantástico de cañitas, fiestecita y concierto, ver a mis niños y estar con ellos parecía el colofón perfecto antes de empezar mi vida de soltera temporal mientras mis hijos estaban de vacaciones en la playa.


Pero no, no pudo ser, y como viene siendo habitual mi ex tuvo que manchar todo eso con su odio, sus amenazas y sus mierdas.


Cuando vino a recoger a los niños, le pregunté que si había hecho ya el ingreso. "Este mes no hay ingreso", me dijo, y tal y como hacía siempre cuando yo le hablaba, se dio la vuelta y me dejó con la palabra en la boca.


¿¿Qué?? espera un momento, ¿cómo que no hay ingreso este mes?



Aún no hay nada firmado y a los ojos de la ley seguimos siendo un matrimonio perfectamente avenido, con lo que si le da la gana de no darme mi dinero, pues es lo que hay, me tengo que aguantar. Pero no, no me voy a aguantar de que vuelvas a hacer lo que te dé la gana y a jugar con mi vida. Por mucho que los niños estén contigo un mes entero, la manutención se sigue pasando, porque sigue habiendo facturas que pagar de los pequeños... ¿o cómo están contigo durante un mes la casa donde viven no se paga?.


Me puse a gritarle en mitad de la calle que de eso nada, que este mes me tenía que pagar como cualquier otro, y él, en su línea y con su actitud habitual de "yo tengo el poder" siguió andando en modo triunfal. Ya he jodido a mi ex mujer otra vez, me siento taaaaan completo y taaaan satisfecho con mi vida...


Así que sin pensarlo me acerqué corriendo y cogí a mi niña en brazos. Eric estaba en los brazos de él, con lo que desde luego no iba a forcejear para quitárselo, pero agarré a mi niña y corriendo me metí con ella en el portal. "Si no me das la manutención no te llevas a la niña", le grité mientras mi hija lloraba y gritaba que se quería ir a la playa con su papá. Él salió corriendo detrás mío pero llegué a tiempo a mi portal para cerrarlo. "Mañana te hago el ingreso". Ja, muy astuto, querido.


Subí a casa con las manos temblando, mi hija con un pseudo ataque de ansiedad gritando y moqueando, pidiéndome por favor que la dejara irse con papá (qué listo hacerme quedar a mí como una bruja malvada delante de mis hijos) y lo primero que se me ocurrió fue llamar a mi abogado. Según estaba hablando con él, antes de que me diera tiempo casi a contarle lo que había pasado, mi ex marido me llamó, pero como viene siendo habitual entre nosotros, no conseguimos llegar a ningún acuerdo. "Dame a la niña, tengo hasta el día 5 para hacerte el ingreso", "la niña no sale de aquí si no me das el dinero ahora mismo", "te estoy diciendo que te lo voy a dar, ¿¿qué te hace pensar que no te lo voy a dar??", "oh, perdona, qué desconfiada, no sé cómo puedo ser tan tiquismiquis, no será quizás que... ¿hola? ¿¿me acabas de decir que este mes no iba a ver un duro??, no sé, igual es eso...". Colgamos el teléfono, y mientras intentaba calmar a mi hija de un tremendo ataque de ansiedad, suena el timbre. "Policía municipal, por favor abra la puerta".


Bieeeeen perfecto. Claro que sí, suban, que les voy a contar un par de cosas que les van a encantar...


"Abril, métete en tu cuarto y no salgas cariño, métete en tu cuarto y cierra la puerta mi vida, no salgas hasta que mamá no te lo diga, ¿¿de acuerdo??", "¿pero quién es mami? ¿¿es papá??", "no cariño, son unos señores que no quiero que te vean, vete a tu cuarto y cierra la puerta cariño mío...".


"Nos ha comentado su marido que no le deja ver a su hija, no sé si usted sabe que eso es ilegal y no lo puede hacer..."


"Claro que lo sé, agente, pase, pase y siéntese, que le voy a contar la situación..."



Después de contarle la historia y, por supuesto, darme la razón, me dieron el sermón obligado que he escuchado como un millón de veces de "por favor déjense de rabietas, ¿o esque no se dan cuenta de que los perjudicados son los niños?", sin poder hacer nada al respecto porque admitieron que yo era quien tenía derecho a hacer lo que estaba haciendo ya que él no estaba cumpliendo sus obligaciones como padre, sin más se fueron.


¿Y entonces qué hice? pues lo que hago siempre que estoy bloqueada, llamar a mis amigos, que en estos casos tienen mucha más claridad de mente que yo, para intentar encontrar una solución. Y por supuesto me la dieron. "Que te meta el dinero en el cajero ahora mismo, así la transacción en por banco, como él quiere, tú tienes el dinero al instante, como tú quieres, y es algo que no se puede echar para atrás como se podría echar una transferencia".


Así que le llamé, se lo propuse así y así lo hizo, tuve mi dinero al instante y dejé que la niña se fuera con él, no sin antes decirme que no me acercara a él y que dejara que la niña fuera andando sola no fuera a ser que le acusara de malos tratos. Sí, por supuesto, eso es lo que más me apetece, fingir delante de mis hijos que me estás pegando, como si no hubiera habido veces que te han oído gritarme, llamarme prostituta, despreciarme y hasta incluso darme patadas dentro del coche delante de ellos como para que ahora tuviera que fingirlo. No, gracias, quiero acercarme y quiero despedirme de mi hijo.


Así que después de ver cómo mi hija corría a los brazos de su padre, de su héroe, el que va a llevarle a la playa, le digo que me dé un último beso, se abraza a mí y me dice "mami esque me gusta mucho estar con papá", "ya lo sé cariño, ¿ves como yo te decía que no tenías que llorar que mamá lo iba a solucionar?", "ya, pero esque yo quería irme con papá...". Y sin más se fueron.



Yo no soy del tipo de persona que monta pollos delante de los niños. No soy del tipo de persona que usa a sus hijos en contra de su padre. No soy del tipo de persona que se aprovecha de su ex marido y le saca hasta el hígado. No soy para nada el tipo de persona a quien no le importa que sus hijos sufran sólo para sentir que gana la batalla. Pero esto no, esto no estaba dispuesta a consentírtelo. Puede que sea injustísimo, puede que te parezca un abuso total que si los niños están contigo, pasar la manutención es sólo para el beneficio de la madre, puede que te creas por encima de la ley, que creas que tus decisiones son las más correctas y que lo que tú decidas es lo que va a misa y nadie puede toserte, pero no. La niña pasó un mal rato de lo más desagradable, y seguramente el niño yendo a comisaria también, pero sentí que eso es lo que debía hacer, y no por mi bien, si no por el suyo, porque si tú no me pagas, yo no puedo pagar la casa donde viven.

He hecho las mates, y la guardería de Eric, más el comedor de Abril más la chica a la que he contratado para que cuide de ellos antes de que entren al cole y después de que salgan, sólo con eso, los niños cuestan casi 700 euros al mes. A eso súmale comida de los peques, súmale ropa, súmale la luz que usan, el agua en la que se bañan, los lavavajillas y las lavadoras que pongo para lavar sus cosas. Súmale los libros de texto que corresponden pagar a la madre por ley. Súmale cortes de pelo, medicamentos, regalitos de cumpleaños para sus amigos. Súmale el dinero que hay que poner en el cole para material, todo lo que piden en la guardería para hacer trabajos, regalos del día del padre, fiesta de disfraces. Súmale cuadernos de deberes para que la niña practique en verano, súmale tratamientos para los piojos, súmale transporte para que los niños se muevan. Súmale lo que cuesta la casa en la que vivimos, que NO es cara al contrario de lo que tú piensas


Tú no lo sabes porque no vives con ellos, pero créeme, los niños cuestan mucho más de lo que tú me pasas al mes, así que lo siento si te parece tan injusto pagar la manutención cuando van a estar contigo, pero entonces, si el mes que viene están conmigo entero y tú no les vas a ver... ¿por qué no me pagas el doble?.


Yo no quería hacer lo que hice, no quería hacer sentir a mi hija que no la dejaba ir a la playa con su papá y su hermano, pero es lo que sentí que debía hacer, no por mí, si no por ellos, que bastante mal lo han pasado ya con todo lo que has jugado con nuestro dinero. Me ha llevado mucho tiempo decidirme a solicitar oficialmente el divorcio, pero una vez que lo hice, me siento completamente en paz con esa decisión.


Ha habido muchísimas cosas en mi vida sobre las que no he tenido ningún control y que simplemente me ha tocado aceptar. He tenido que aceptar que no tuve una adolescencia idílica precisamente, porque estar constantemente en duelo con ello me habría convertido en una persona agria y con rabia interior. He tenido que aceptar que mi familia me dejara a mi suerte cuando era sólo una niña. He tenido que aceptar que elegí una profesión tremendamente infravalorada en la que sólo querían una muñeca que dijera que sí a todo, a recoger cafés que la gente iba dejando por ahí, a no tener jamás un mal día, a no tener derecho a días de asuntos propios como tiene todo el mundo, a que la gente se riera de mí dejando la cocina sucia cuando no les veía a ver si se salían con la suya y me la jugaban haciendo que me llevara una bronca sin conseguir darme cuenta de quién en concreto había sido. He tenido que aceptar que el mundo laboral me diera la patada en el momento más indefenso de mi vida, que fue mi segundo embarazo, y me dejaran en la calle sin opción a encontrar un nuevo empleo. He tenido que aceptar que mis padres eligieran otra familia y renegaran por completo de mí. He tenido que aceptar que me casé con un hombre maravilloso que de un día para otro cambió radicalmente y decidió pagar todas sus frustraciones conmigo encerrándome en una cárcel de vida de la que no me dejaba escapar. He tenido que aceptar que una vez que decidí coger las riendas de mi vida y mirar hacia delante en lugar de hacia atrás, siempre tuviera que conformarme con las migajas que a ti te apetecía darme. Ahora no voy a ver a los niños aunque me corresponda, ahora te doy mucho menos dinero, ahora pongo a tu nombre deudas que he creado yo, ahora te doy el dinero... pero el último día límite que tengo para hacerlo sólo para fastidiarte, ahora que me pides que por favor te ingrese algo a fin de mes para poder comprar unas uvas y algo de cenar en Nochevieja me voy a permitir el lujo de negártelo para que no cenes si quiera esa noche. Pero por encima de todo he tenido que aceptar que nunca supe qué pasó, nunca supe por qué ese odio repentino hacia mí, hacia tu mujer, hacia la madre de tus hijos, nunca supe por qué me odiabas tanto y nunca supe por qué si tanto me despreciabas, nunca te marchabas ni tampoco dejabas que me fuera yo.


Me llevó mucho tiempo aceptar todo eso. Me supuso un esfuerzo horrible llegar al punto en el que lo que quería para mi futuro era mucho más importante que el equipaje emocional que llevaba. Que para conseguir lo que tanto deseaba tenía que dejar atrás todo ese peso que cargaba allá donde iba. Tenía que dejar de llorar porque mi madre no me quiere cada vez que me tropezaba y me caía, hablando de forma metafórica pero también literal, porque allí estaba mi madre presente en todo lo que me pasaba, bueno y malo, intimidándome, obsesionándome y faltándome en todo, en lo malo y en lo bueno. Si me llegaba una factura que no podía pagar, la culpa era de mi madre por no echarme una mano como hacen las madres. Si mi hija empezaba a andar, qué horrible era mi madre por estar perdiéndose esto. Si me daba un martillazo en un dedo, qué fácil sería todo si pudiera llamar a mi madre y decirle que me acabo de hacer daño. Pero lo hice, o al menos lo estoy haciendo, aceptando que no está y que nunca va a volver porque no quiere, porque no me quiere y porque no quiere a sus nietos, sus nietos son los hijos de las hijas de su marido, esos son sus nietos, pero mis hijos no. Dejé atrás la esperanza de que volviera, la rabia, la vergüenza de que tu familia te abandone por una bronca estúpida provocada por una idiota envidiosa. Dejé atrás mi doloroso pasado y miré hacia adelante, o por lo menos eso es lo que quiero creer que estoy haciendo, porque por supuesto que todavía llevo una mochila llena de falta de confianza en los demás y de miedos que me encantaría enterrar en algún momento no muy lejano, pero sé que todavía la llevo conmigo allá donde voy.


Y de pronto, cuando estoy en mitad de un proceso de superación de un pasado doloroso y una decepción enorme de matrimonio que ha conseguido que vea el amor como una gran mentira, me vuelves a venir con éstas, con una escena en la que yo quedo como la mala delante de mis hijos y monto un número en plena calle con policía incluída. Y no sé cómo avanzar, cómo dejar atrás un matrimonio de abuso y manipulación.

Pero sorprendentemente no es la rabia lo que me atasca y no me permite avanzar, es simplemente la falta de control sobre mi propia vida que aún sigues creando. Es el miedo a salir a la calle, a que no me devuelvas a mis hijos cuando te los lleves, a ir un día a por ellos al colegio y que te los hayas llevado, es el pánico de que al estar aún casados pongas a mi nombre cualquier cosa y me llegue una factura inmensa que no pueda pagar. Es el miedo a que alguien venga con un bate de beisbol a reclamarme todo el dinero que le debes. Es la ansiedad que me produce pensar en que de pronto no te dé la gana de pagarme más la manutención y tenga que esperar meses a poder reclamarla judicialmente mientras sigo sin recibir dinero. Es saber que he dejado atrás el matrimonio pero aún no he podido escapar del abuso.


Es saber que la pura verdad es que gracias a ti, en cualquier momento puedo perder por completo el control de mi vida a pesar de que estoy luchando con todas mis fuerzas para salir adelante.


Así que supongo que después de todo, no son los insultos y los desprecios que me dedicabas lo que no consigo superar, es el hecho de que aún tengo que bailar a tu ritmo. Estoy intentando desesperadamente reconstruir las ruinas de una vida completamente destrozada mientras tú sigues jugando conmigo y montándome escenas delante de mis hijos, de la policía y en la puerta de mi casa para que mis vecinos puedan ver lo mala madre que soy no dejando a los niños irse con su padre a la playa.


Estoy cansada, estoy harta de ti. Estoy cansada de ver cómo te sales siempre con la tuya porque yo jamás les digo a los niños una palabra mala de su padre. Estoy muy harta de ver que una jueza no considera un abuso tangible que le lleve una grabación en la que se te oye llamándome puta y guarra delante de los niños mientras la niña nos pide que nos callemos, una grabación en la que se oye perfectamente cómo me dices que sólo voy a salir adelante con mis tetas, que es lo único que sé hacer, usar mis tetas. Estoy harta de que la gente me venga diciendo que qué injusta es la ley para los hombres que tienen que mantener a sus mujeres una vez que éstas les echan sin piedad de su casa y les arrebatan a sus hijos. Pobrecitos maridos, qué malas somos las mujeres. Estoy harta de que tú seas quien llevas a los niños a la playa y a la nieve, pero mientras están conmigo no les llames nunca para hablar con ellos. ¿No te apetece hablar con ellos? adelante, eso no lo contempla la ley por ningún lado. ¿No quieres devolverme mi coche para que pueda llevarles al colegio? tranquilo, el coche está a tu nombre aunque lo pagamos a medias, la policía simplemente levantó los hombros cuando fui a pedir ayuda. ¿Quieres pasar de pagar la manutención aún sabiendo que sin ese dinero tus hijos se van a la cama con el estómago vacío? claro que sí, no hay problema, total aún no hay nada firmado y cualquier acuerdo de dinero es simplemente de palabra. ¿Que ya te ha llegado la citación judicial solicitando el divorcio pero has decidido no responderla para mantener esta situación el mayor tiempo posible? adelante, no hay nada urgente que la ley pueda hacer. ¿Que quieres decirle a los niños que su madre es una egoísta y no les quiere? claro que sí, la ley tampoco contempla eso en su lista de "cosas que hacen a un hombre un padre pésimo".



¿Cuándo voy a poder decir BASTA?, ¿cuándo voy a poder tener el control de mi vida y dejar de estar constantemente rezando por que te hayas levantado con el pie derecho?.


Estoy cansada de mirar mi cuerpo en la ducha y saber que pasé cuatro años de mi vida escuchando cómo me decías que te daba asco. Estoy cansada de saber que permití que me dijeras que me despreciabas durante tanto tiempo porque quería desesperadamente recuperarte y tener una familia unida por los niños. Estoy cansada de sentir que estoy en un constante proceso de curación de cosas sobre las que no he tenido el control. Abandono de mi padre, abandono de mi madre, abandono de mi marido y una larga lista de abandono de amistades en las que realmente confiaba. A veces me siento como si mi vida entera hubiera sido una continua caída y cada vez que sentía que finalmente aterrizaba, la tierra se volvía a abrir bajo mis pies. Necesito volver a ganar el control de mi vida en lo que a ti respecta.



Ya es suficiente.



Me debes dinero en todo lo que respecta al cuidado de los niños, y decidí que ya estaba bien, que ya era hora de dejar de permitirte que sigas sumando más ceros a la cuenta, porque estamos hablando de los niños, no de mí. Necesito saber que no tienes por qué ser tú el que diga la última palabra en cuanto al dinero de los niños se refiere, y me da igual que la gente piense que me aprovecho de ti, que te saco la pasta, me da igual que la gente me siga diciendo en mi cara que las leyes son injustísimas para los hombres en lo que a divorcios se refiere. Necesito dejar de oír de una maldita vez el chiste de que la Barbie divorciada cuesta el triple de cara, lo necesito.


Necesito decirte en tu cara que a pesar de los abusos, de los insultos, de las manipulaciones, de las mentiras sobre que mis amigos le llaman para ponerme verde en cuanto me doy la vuelta, de jugar con mi dinero y con mi vida, sigo aquí, y sigo de pie.


Me da igual que le cuentes a todo el mundo lo pobrecito que eres, el poco dinero que te queda al mes porque tu ex se lo lleva y se lo gasta todo en ella misma, me da igual que le vayas al juez con todas esas mentiras y le cuentes que vivo una vida de excesos y tú, pobrecito, viviendo con tus padres sin ningún sitio a dónde ir. Me da igual que digas que soy una vaga y que no he trabajado todo este tiempo porque prefería que me mantuvieras tú.


Mi ex marido de pronto dice que no me da el dinero de mis hijos y por encima de mi cadaver voy a dejar que eso suceda, y que arda toda la ciudad si hace falta, pero créeme que voy a luchar con uñas y dientes para que sepas que no estás en el derecho de dejar a mis hijos sin su manutención y que la decisión no es tuya, por mucho que tú te los lleves a la playa, al burger y a todos los sitios que te hacen quedar como un padre súper chachi. Me dejo el culo trabajando todos los días, incluso cuando no tenía el trabajo de oficina que por fin tengo, para que a esos niños no les falte de nada, no voy a dejar que vengas tú a quitarles el plato de la mesa. No se le quita el dinero a una persona y se actúa como si no pasara nada. No se reducen las comodidades de tus hijos porque su salud, su bienestar y su felicidad en general no están a tu merced. No se destroza la vida de tres personas que resulta que además son tu familia y te molesta cuando las cosas no se hacen como tú quieres.


Después de todo el incidente del domingo, mi abogado me dijo que tenía todas las de ganar en esto porque la manutención sí se debe pasar incluso en el mes de vacaciones, y me animó a denunciar cualquier cosa que se saliera de la norma, insultos y amenazas incluidas. Pero lo que mi abogado no se da cuenta es de que la ley, esa ley taaaan injusta para los pobres hombres divorciados, no considera unos insultos con grabaciones una prueba válida de abuso, lo que considera es que tú eres caprichosa que quieres fastidiar a tu marido porque te aburres y eres una rencorosa. Vuelve cuando tengas un ojo negro y unos cuantos moratones en las costillas, bonita. El país en el que vivo es conocido por ignorar el machismo, por ignorar la violencia verbal, por ignorar la violencia económica (casualmente la más común, la de que tu marido no te deje tocar el dinero) y por ignorar hasta que un hombre le diga a sus hijos que su madre es una prostituta que sólo sirve para comer p*llas. El país en el que vivo es un país donde tú vas a una jueza (mujer) y le explicas que éste es tu último cartucho para que el padre de tus hijos deje de insultarte y de vejarte, y esa jueza te mira y te dice, literalmente "a ver... ¿me entiendes? ¿¿me estás entendiendo o esque no hablas mi idioma?? ¿¿esque no sabes que con todo esto que estás haciendo, los perjudicados son los niños?? L-O-S-N-I-Ñ-O-S".


Vivimos en un país donde en un terrible momento de rabia le echas un cara que has tenido que hacerte la loca cuando un cura se roza varias veces con tus tetas y se le baja la mano a tu culo sólo porque se ha ofrecido a pagarte una factura que realmente es imprescindible que pagues y tu ex marido te dice que qué p*ta eres. Alguien abusa de ti y tú eres una puta por ello. Ése es mi país.



Así que sí, a pesar del mal rato para mis hijos, mi dignidad me dijo que cogiera a mi niña y huyera con ella hasta que me pagaras. Porque esto ya no es por dinero. Darle lo mejor a mis hijos y no dejar que nadie me pise no siempre significa tener dinero en la cuenta. Mis hijos necesitan una madre sana, una madre entera y una madre capaz de ponerse por delante de quien venga a arrebatarles una infancia tranquila y sin baches. Mi hija necesita ver que no está bien aceptar que un hombre te pise. Mi hijo necesita que su padre se ocupe de él como hacen los padres. Me niego a volver a dejar que mis hijos vivan en una casa donde no se paga el alquiler sólo porque es papá el que maneja el dinero. Ninguno de nosotros se merece que nos barran debajo de la alfombra porque papá considera que está cumpliendo su deber como padre.


No quiero aceptarlo.



Así que lo necesito, necesito que vea que no es más fuerte que yo, que no es él sólo quien decide las cosas. Que a pesar de toda la mierda que me ha lanzado a lo largo de mi matrimonio, no voy a agachar las orejas porque él decide cuándo y cuánto con respecto al dinero. Pasé los últimos años de mi matrimonio escondiéndome de él, haciendo cosas horribles sólo para no sentirme sola. Necesito saber que todo eso tan asqueroso que hice lo hice por un motivo, lo hice para aprender dónde no quería volver a meterme, y que de todo eso saqué la inmensa lección de a dónde no quería volver en una relación. No quiero que nadie vuelva a tirarme como si fuera basura.


Necesito recuperar el último trocito de amor propio que me queda y por desgracia sólo me queda eso porque él me lo ha ido robando con el tiempo. Necesito que sepa que no voy a dejar de luchar, que tengo muchísima gente a mi lado que me apoya, que me ayuda, que me respeta y que me entiende. Necesito levantarme para que sepa que pienso vivir de pie cueste lo que cueste. Necesito que mis hijos sepan que he luchado por ellos con uñas y dientes.


Hay una gran diferencia entre rendirse y aceptar la vida tal y como ha venido, pero sabiendo que lo que está por venir merece la pena y que no puedes quedarte atascado en el pasado. No puedes vivir huyendo, así que o llega un momento que dices hasta aquí, o seguirás corriendo toda tu vida.


Yo acepto mi pasado por lo que es: un asco. Lo acepto y elijo avanzar porque sé que el resto de mi vida es tan importante que si sigo mirando atrás, nunca seré capaz de mirar hacia adelante para no perdérmelo. Lo que no pienso aceptar es el hecho de que aún sigo atrapada en una situación abusiva.


Hasta aquí.



domingo, 15 de junio de 2014

Casi un año

Dentro de poco va a hacer un año que me separé, un año de intentar adaptarme a la nueva situación, de conocer más profundamente a mis hijos y a cómo ellos lidian con este tipo de cosas a pesar de lo pequeños que son, un año de dificultades, de un obstáculo detrás de otro, de montaña rusa de sentimientos constante y en general, un año de intentar volver a ser yo misma, o mejor dicho de redescubrir a la persona que soy y que ni siquiera sabía que era.

En este año he pasado por todo tipo de estados. La gente se ha permitido el lujo de decirme constantemente lo que debería hacer, cómo debería sentirme, qué tipo de relación debería tener con el padre de mis hijos. No te fíes, no le hables, no le cuentes, ve a por él, sácale hasta los ojos, incluso (mi favorita) no le dejes ver a los niños. ¿Qué tipo de persona se siente en el derecho de decirle a una madre que le arrebate a sus hijos el derecho de ver a su padre?, jamás he sentido si quiera por un momento el arrebato de negarle a mi ex marido su derecho a ver a los niños, pero si todo esto fuera tan grave como para tener que recurrir a algo así, yo lo sabría, no haría falta que nadie me lo aconsejara. Pero, como tantas y tantas veces he comentado en mi blog, cuando estás en una situación débil o desfavorecida, todo el mundo se cree con derecho a decirte lo que tienes que hacer.


Los primeros meses de la separación fueron una pesadilla interna, realmente no sabía qué iba a ser de mí, y tener que superar una separación se juntó con tener que superar que mis padres me dieran la espalda cuando les pedí ayuda al respecto. Por si todo eso fuera poco, no toda la gente que yo consideraba mis amigos fueron capaces de entender mi situación, y tuve que lidiar también con perder a mucha gente por el camino, algunas relaciones simplemente se fueron apagando y otras se esfumaron de una forma un poco más agresiva y dolorosa. A pesar de los malos rollos, también hubo muchísima gente que me sorprendió para bien, lo cual también me creó un estado de confusión, ya que no me lo esperaba en absoluto.


Ahora que las cosas ya están más asentadas, que afortunadamente he dejado atrás todo el barullo que supuso mi nueva situación y tengo un poquito más claro qué gente está conmigo y qué gente sólo se acerca a mí para sermonearme, puedo decir que soy más yo misma de lo que he sido nunca. Soy muy feliz siendo soltera y sin tener nadie a mi lado. Hago lo que quiero cuando quiero hacerlo y nadie me hace sentir culpable, y si lo intentan, me resbala por completo, ya no me hace daño. Me ha llevado mucho tiempo entender que no está mal ser como soy a pesar de que toda la gente a la que he amado en mi vida se haya empeñado en hacerme sentir que hay algo malo en mí, que algo no funciona, que hago las cosas muy mal y que debo ser castigada constantemente por ello. Que me merezco que me abandonen, que me merezco que me hagan la vida imposible o que me merezco hasta que me insulten en la red. Nunca he entendido por qué alguien querría dedicar su vida a amargar la de otra persona, pero lo cierto es que hay gente a la que le llenaba profundamente amargar la vida de los demás, y salir de todo aquello ha sido lo más difícil que he hecho nunca, pero lo he hecho y me siento mejor que nunca.



Durante este año he estado metida en una relación intermitente con un hombre al que he querido muchísimo. El tiempo que hemos estado juntos lo he disfrutado con todos mis sentidos, y el tiempo que pasamos separados sólo me sirvió para darme cuenta de que siempre he usado las relaciones para sentirme completa, para rellenar el vacío que siempre supuso para mí el abandono de mi familia, y en lugar de disfrutar de estar sola como todo el mundo hace, lo único que hacía era echarle de menos de manera enfermiza e intentar llenar el hueco intentando conocer gente que en el fondo no tenía nada que ver conmigo y que me hacían volver a casa completamente devastada de ver que a cuanta más gente conocía, más le echaba de menos y más miserable me sentía, y eso me hacía odiarle, odiarle por dejarme sola, como todo el mundo previamente había hecho, pero lo cierto es que él siempre fue un apoyo, nunca jamás me mintió y tenerle a mi lado fue el único brochazo de color que tuvieron las épocas más oscuras del proceso. Tengo mucho, mucho que agradecerle, a pesar de que las temporadas que pasamos separados me hicieran sentir el doble de soledad que si nunca le hubiera tenido.



Ya no estoy en ese punto. No es que quiera estar sola, pero creo que quiero aprender a estarlo y estar bien. Me espera un mes y medio por delante sin ver a mis hijos, y una vez superado el pánico que eso supuso de primeras, creo que no podría haber mejor momento que éste para pasar por tantísimo tiempo seguido para mí misma, porque necesito aprender a entender que sola también puedo sentirme completa y feliz. Sé que estar sin mis hijos durante tanto tiempo no va a ser la situación ideal, pero en cierto modo lo necesito, necesito entrar en mi casa y poder dedicarme a pensar en mí misma, y no en la de cosas que me quedan por hacer antes de caer rendida en la cama hasta que empiece un día nuevo. Necesito dedicarme tiempo y asegurarme de que no voy a meterme de cabeza en una mala relación sólo porque estoy auto-sugestionada de que necesito a alguien.



Y eso es lo que todo este año me ha enseñado, que soy suficiente, que no soy un fracaso, que no me hace falta nadie para estar bien y que no pasa nada por tener 31 años, dos niños y un divorcio a mis espaldas. Ya no lo vivo como una evidencia de que me equivoqué, que me casé demasiado rápido y que corrí demasiado para todo. Mi madre pasó 21 años siendo una persona infelizmente casada, eso es un fracaso, ¿lo mío?, más vale ser divorciada joven y con toda la vida por delante para poder rehacerla antes que malgastarla por no tener el valor suficiente para luchar por ser feliz.


Me encanta ser como soy, lo digo muy en serio. Durante este año me han tachado de vaga, de aprovechada, de querer que me lo den todo hecho y de muchas otras cosas que no quiero ni nombrar, pero lo cierto es que mucha gente, muchísima, habría actuado muy parecido a mí en mi situación, lo que pasa es que no lo saben porque la vida nunca se lo ha demostrado, porque nadie sabe lo que es criarse en una familia completamente desestructurada, nadie sabe lo que es divorciarse sin que tu familia te ayude y nadie sabe lo que se siente cuando tanta gente te considera un estorbo. Pues claro que si una persona que no tiene por qué ayudarme me viene con una bolsa llena de comida la acepto, ¿es malo eso?, ¿es eso aprovecharme de la gente?, ¿es eso vivir dando lástima?, el problema es que nadie se da cuenta de lo importante que es para una persona a la que sus padres no quieren ni la han querido nunca sentir que alguien se preocupa por ella, especialmente cuando es alguien que no tiene ninguna obligación sobre mí y mi familia, y lo siento mucho pero no me siento una abusadora ni una egoísta por dejar que gente con un corazón que no les entra por la puerta nos hayan invitado a mí y a mis hijos a comer en su casa cuando no he tenido comida en la nevera.


Por supuesto que no es agradable no ser auto suficiente, por supuesto que a mí me encantaría no tener que pedir favores nunca porque puedo valerme por mí misma y mantener a mis hijos sin ayuda de nadie, pero esto es simplemente un bache, todos los tenemos y prefiero sentir durante una época de mi vida que soy una aprovechada y que mis hijos coman a diario a ser muy digna y tener mucho orgullo y que se vayan a la cama con el estómago vacío. Es así, y si hay algo bueno que he sacado de todo esto es que he comprobado que hay gente muy buena por el mundo, muchísimo, y que también he descubierto que soy una persona profundamente agradecida, algo que no puedo decir de toda la gente que conozco, porque a toda la gente que me ha ayudado daría lo que fuera por ayudarles si alguna vez necesitaran algo, lo tengo claro.



Aún sigo luchando contra muchísimos momentos en los que siento que todo es un desastre, porque todavía hay muchísimas cosas que siguen hechas un lío, a veces siento ganas de abandonarlo todo, de coger a mis hijos y pirarme a la otra punta del mundo y que nadie pueda encontrarme, de finalmente y aunque moralmente sea una equivocación, plantarme delante de toda esa gente a la que le partiría la cara y se la dejaría del revés y... bueno, hacerlo. A veces siento ganas de cerrar este blog, que me lleva acompañando durante 7 años, sólo porque la mayoría de gente que lo lee es gente que me odia y lo hace simplemente para cotillearme esperando a ver si cuento desgracias y pueden sacar el champán de una vez y llenar así sus vidas de felicidad a costa de mis desgracias. A veces siento ganas de buscar la forma de tirar la toalla y dejar de luchar, a veces en mayor medida y a veces simplemente abandonar algunos aspectos de mi vida que por un lado me llenan pero mantenerlos activos me roba energía, pero cuando me enfrío me doy cuenta de que abandonar supondría darle la razón a toda esa gente que se esfuerza tanto en decirme que soy un fracaso y que toda la culpa es mía, que me merezco unos padres que no me quieran, que me merezco que me despidan de mi trabajo por quedarme embarazada y que me merezco un matrimonio fallido. Aquí una muestra de la psicótica y voy-a-amargarte-la-existencia-sólo-porque-no-me-aguanto-a-mí-misma de mi cuñada que habla sin saber lo que dice y asume que no paran de echarme de los trabajos, que nadie me habla, que todo el mundo se aparta de mí como la peste y no sé qué chorradas más. Qué poco inteligente es asumir que lo que lees por aquí es lo único que hay, porque por suerte yo necesito las dos manos y los dos pies para contar a mis amigos de verdad, querida, cuando quieras te lo demuestro. 4 años fingiendo que pasas de mí pero por lo que veo no te pierdes ni un capítulo de mi espacio...


En fin, que malos rollos aparte, quiero seguir creciendo, me entusiasma seguir descubriendo que salgo adelante, porque miro hacia atrás y lo que veo siempre es peor que mi momento actual, así que aunque voy despacio, sé que voy por el camino correcto. Me siento sola algunas veces, sí, pero ¿quién no?, también he descubierto que muchas otras veces estar sola es lo que más feliz me hace en el mundo, con mi guitarra, mi blog, mi música, mis libros y mis chorradas, y eso es completamente nuevo para mí.



Llevo cerca de un año separada, y aunque no ha sido el mejor año de mi vida, lo que tengo claro es que ha sido el año en el que más yo misma me he sentido, y no voy a dejar nunca más que nadie me diga lo que tengo que hacer o cómo me tengo que sentir. Voy por el buen camino, lo tengo claro...







viernes, 23 de mayo de 2014

Respeto

El respeto es algo que me vengo dando cuenta hace mucho tiempo que escasea bastante. Lo veo a diario (y eso que estoy recluida en casa desde hace semanas y salgo pero que muy poquito), mamás del cole fingiendo ser amigas y poniéndose verdes unas a otras en cuanto se dan la vuelta, gente opinando (mal) sobre cómo de limpia o de no limpia tenemos la casa los demás, gente que te juzga por tus estudios o cómo has aprovechado las oportunidades que te ha dado la vida... lo vemos en la tele todo el tiempo, me cuesta creer que alguien esté en su casa preparándose para ir a un partido y de pronto piense "voy a coger un plátano para tirárselo al negrata ése". No sé, no me entra en la cabeza que alguien pueda tener tan malos sentimientos y no se corte un pelo en demostrarle al mundo lo primitivo que es.


El caso es que, con esta observación que vengo notando, me doy cuenta de lo cruel que es la gente con la religión católica. Yo no soy religiosa, bueno a ver, por ser soy católica apostólica romana porque estoy bautizada y he hecho la comunión, pero lo que viene siendo creyente practicante pues lo justito, sobre todo en lo de practicante, y lo de creyente pues yo creo en mis propias movidas, algunas más cercanas a la religión católica y otras bastante opuestas.


Pero bueno, que a lo que voy es a que la religión católica, al menos hoy en día, yo considero que no se mete con nadie. Antes la gente te miraba mal si eras de ética, mi abuela se enfadaba conmigo si pasaba de ir a misa y los que pasábamos de todo lo relacionado a Cristo éramos unos hippies y unos apestados, pero para mí eso ha cambiado por completo. A mi casa vienen unas mormonas de vez en cuando a contarme que el mundo va a cambiar y va a ser un lugar maravillosísimo porque la biblia lo dice y tengo que admitir que, esté más o menos de acuerdo con ellas, son dos señoras educadísimas, muy respetuosas con lo que yo siempre les he dicho sobre mi forma de vivir mi religión y reconozco que no entiendo sus visitas como que vengan a pedirme dinero, ni a decirme que está muy feo que no vaya a misa ni tampoco a decirme que Satán vive entre nosotros (esas cosas forman parte de otras religiones, una vez que viajas a USA vuelves a tu país con una maravillosa idea del catolicismo después de ver las religiones que hay por ahí). No sé, simplemente vienen a entregarme una revista y a propagar su fe, que para mi gusto no es nada malo en absoluto porque no te imponen nada.


La persona más religiosa que tengo cerca mío es mi abuela, y yo me doy cuenta de que a ella su religión y su fe en Dios la hacen mejor persona, le hacen querer dar mucho a los demás y, algo que admiro mucho de la gente con fe, hacen que viva las desgracias desde otro cristal que lo vivimos los demás, ella vive la muerte de mi abuelo como que él está en el cielo y cuida de ella, y siempre que le cuento cosas malas que me pasan, ella siempre me responde con que Dios acaba por ponerlo todo en su sitio y que hay que confiar. Me encantaría tener esa forma de pensar, ese optimismo, porque la gente con fe nunca pierde la esperanza por el futuro, la gente creyente nunca tira la toalla, y eso es algo que admiro mucho de ellos.


Tanto en el bautizo de mis hijos como en la comunión en la que estuve la semana pasada fue muy evidente para mí que la gente es una irrespetuosa en las iglesias. A ver, vale que tú seas anti-religión, vale que te den asco, vergüenza o rechazo las iglesias, me parece fenomenal, pero el hecho de que vayas a una comunión y te pases la ceremonia ÍNTEGRA hablando y creando un murmullo es una falta de respeto del copón, y punto. Si estás incómodo, no vayas, pero no vayas a un espacio donde hay unas normas y te las saltes, porque eso te convierte en un cenizo. Me fastidia la gente que no para de hablar en las iglesias, me fastidia la gente que no le quita el puto sonido a su móvil cuando se mete en una iglesia, me fastidia la gente que no sabe decirle a sus hijos que hay ciertos sitios en los que hay que comportarse, me fastidia la gente que según empieza la ceremonia se sale a la calle porque le aburre el rollo, creando unos minutos incómodos para todos los que están a tu alrededor porque tienen que estar apartando los pies hasta que tú termines de salir. A ver, si pasas de comerte la ceremonia, repito, NO ENTRES y no des el coñazo a todos los que estamos ahí y sí tenemos respeto por algo que en el fondo es bonito, porque eso sí, a todos nos gusta ver a nuestra niña vestida de comunión, todos queremos que nuestros hijos tengan su día donde nos peguemos una comilona de la leche y todo el mundo le regale a nuestro niño una XBox, a todos nos mola el momento flores, el momento fotos, el momento arras, el momento "sí, quiero", el momento vestido de 10.000 euros y el momento foto de familia con el Cristo detrás, pero ¿comerme yo el sermón de la comunión de mi sobrino Arturito? y un huevo, en cuanto empiece yo me salgo a fumarme un piti.


No sé, reconozco que yo bauticé a mis hijos básicamente porque para mi abuela era importante y yo todo lo que para mi abuela sea importante pues amén, pero tengo que admitir que para mí el día del bautizo de mis niños fue un día precioso, vinieron todos mis amigos a pasar ese día conmigo y fue un día dedicado a ellos, a mis enanos, no hubo comilona, ni regalos ni pastón en la ropa que llevaron puesta, pero fue una experiencia preciosa independientemente de que yo lo viva o no lo viva como que están recibiendo a Dios en sus almas, si voy a bautizar a mis hijos creo que le debo un respeto a la religión católica, que en realidad no me está pidiendo nada a cambio, ni que vaya a misa ni que dé de comer a los pobres todos los jueves ni que lea la biblia ni que le rece un padre nuestro en su cara para demostrarles que soy una buena cristiana.


Y eso por no hablar del nuevo papa... ¿perdona? ¿que según le nombraron papa pidió que su ropa fuera más barata de lo que solían comprar normalmente para los otros papas? ¿que le pidió explicaciones a un obispo alemán sobre por qué demonios se había gastado 3 millones de euros en hacerse un patio de mármol?, ¿que fue el primer papa en limpiar los pies de una mujer porque "es lo que Jesús haría"?,  ¿¿que despidió a un pavo conocido como el "Arzobispo de las joyas" por abusar de los fondos y que convirtió la casa de 40 millones de dólares del señor Arzobispo en una casa para los pobres??, ¿¿¿que ha denunciado el juicio hacia los homosexuales diciendo que si alguien es gay y busca a Dios en su vida, quién es él para juzgarle???, pues no es por nada, pero a mí me parece que este tío le está dando una lección a los cristianos de cómo ser un buen cristiano, que demuestra que la iglesia está cambiando para ir hacia donde la biblia realmente predica (me imagino yo, que no la he leído), la humildad, el amor al prójimo y la caridad por encima de todo y en definitiva, para mí este tío papea como un puto amo, la verdad....














Pero a lo que voy, entiendo que haya gente que le tenga manía a la iglesia, lo entiendo perfectamente y me parece bien, la iglesia tiene pero que mucho que callar, aunque yo soy de la opinión de que todos los pecados horribles que tiene la iglesia en sus rinconcitos cada vez menos escondidos es culpa de una panda de cabronazos concretos, no de la institución como tal, si no de unos hijo putas como los hay en todos lados (tampoco creo que haya que culpar a toda la afición del Villarreal porque un subnormal le tirara un plátano a un jugador negro), pero si no te gusta la iglesia, pues no vayas, hubo gente que no vino al bautizo de mis enanos porque no se sentía demasiado cómodo entrando a un sitio en el que no creen y me parece de lo más respetable, pero si no te gusta la iglesia, lo peor que puedes hacer es ir y faltarles al respeto en su cara en su propia casa, y de verdad, tanto en el bautizo de mis niños como en la comunión de los hijos de Silvi tuve que apretar los dientes ante tantos móviles sonando, tanta gente creando murmullo, tanto niño gritando sin parar, tanta peña levantándose para salirse a fumar y tanta falta de respeto en general. Porque yo fui una vez en mi vida al fútbol, vi que no era mi rollo y no volví a ir más, pero desde luego no voy a un partido para reírme de los que se emocionan con un gol o para decir todo el tiempo que esto es un coñazo, porque es su espacio y es su casa, y a nadie le gusta que vengan a insultarle en su propia casa.



Ni estoy haciendo apología de la iglesia ni de la religión católica ni de nada. Pero ya que nos gusta tanto andar por el paseíllo con nuestro vestido blanco mientras un coro nos canta el Ave María, a ver si aprendemos que cuando no es tu momento, cuando es el momento de otra persona (niños, otra boda o lo que sea) hay que tener un poquito de sentido común y comportarse como a uno le gustaría que se comportaran en su momento. Con respeto. Ni más ni menos.








sábado, 10 de mayo de 2014

Querido troll

Recientemente he sido víctima de una avalancha de trolls internautas. Si no sabes lo que es un troll, es sin duda porque no eres bloguero, youtubero o activo en cualquier red social. Para beneficio de los que no lo saben, el trollismo es una forma de vida cobarde y patética que anónimamente comenta en tus entradas de forma muy pobre, con muy poco fundamento pero siempre con comentarios afilados y con la única intención de hacer daño a toda costa. Lo normal es que los trolls no usen su nombre real, ya que de esa forma podrías enfrentarte a ellos cara a cara y, como hemos dicho, la principal característica de los trolls es la cobardía, porque la gente cuya vida es satisfactoria y plena no gasta su tiempo en leer y comentar cosas que le desagradan, si algo le desagrada, no lo lee y punto, así funcionamos los no trolls. Internet para ellos es un lugar donde es absolutamente innecesario mostrar su identidad, aquí no tienen por qué ser gordos, ni más viejos de lo que quisieran, ni feos, ni picha cortas o cualquiera que sea su complejo, pueden ser un simple nick que seguramente no coincida ni en una sola letra con su nombre real, pueden ponerse una foto de perfil de cualquier muñecajo manga si les apetece, o incluso hasta si quieren, pueden robarle su foto de perfil a alguien y así sentirse más altos, más guapos, más cachas y más seguros de sí mismos dando esa imagen y haciendo creer a la gente que esa persona es la que realmente está detrás de esos comentarios.


Como digo, yo he tenido varios, y todos ellos están cortaditos por el mismo patrón. Todos ellos son gente que ha tenido muchas facilidades pero que viven en un constante estado de amargamiento muy fácil de ver si no te quedas en la superficie. La gente incapaz de disfrutar de la vida por mucho que tenga suele envidiar a los que sí somos capaces de ser felices con lo poquito que tenemos. Algunos de mis trolls han tenido un gran chalet (más grande que el mío), dos sueldos fijos, un matrimonio... ¿exitoso? y una familia a la que pedir auxilio cuando el bebé lleva varias malas noches seguidas. Otros de mis trolls han tenido millones en el banco, una casa pagada en la mejor zona de Madrid, tecnología punta por toda la casa y un futuro increíblemente prometedor. Y me han envidiado. ¿Por qué?, porque la envidia funciona así, la envidia siempre es irracional y nunca está basada en nada, pero el hecho de que se metan en mi blog constantemente (y me refiero a constantemente) demuestra la obsesión que han llegado a tener y lo vacías que están sus vidas al no dedicar ese tiempo a otras cosas.

Mucha gente me ha echado una mano ante comentarios desagradables que he recibido respondiéndoles y pagándoles con su misma moneda. Mucha otra gente me ha animado a pasar de todo y vivir mi vida feliz sin que me afecten estos comentarios. Yo sinceramente pienso que, después de haber tenido que recurrir a la policía porque el último troll fue un poquito más lejos de lo que la dignidad humana debe tolerar, los trolls han terminado por darme categoría. Tengo trolls habituales, la gente me envidia, así que debo ser bastante guay. Cuando un troll me presta atención, eso me dice que hay algo que estoy haciendo bien, ya sea que mi blog es interesante (que debe serlo ya que recibo cientos de visitas diarias) o que tengo un talento especial para hacer cabrear a gente que se odia a sí misma. Cualquiera de las dos capacidades me parece un talentazo.


El caso es que, como comentaba, últimamente he tenido un troll que me ha dado miedo, auténtico miedo, porque lo que más alimenta el odio de mi troll es que no le respondo, algo que desde luego nunca voy a hacer, así que le he visto yendo a más y a más y yo soy de la opinión de que NO hay que hacer oídos sordos al odio, que NO hay que tolerar que a una la insulten, y mucho menos con cosas que no son verdad, que hay que darle importancia a la gente así y sobre todo que si te afecta que te insulten, que digan de ti mentiras que no eres y se te quitan las ganas y la ilusión de pasearte por tu propio espacio, estás en todo tu derecho, no creo que a nadie en este mundo le resbale por completo que alguien se dedique a hablar mierda y más mierda sobre su persona constantemente. Puede hacerse el sueco, pero no me creo en absoluto que le resbale, no me lo creo.


Total, que recibo algunos comentarios desagradables y me empiezo a asustar seriamente, pero díganme, ¿¿no les asustaría a ustedes recibir algo como esto después de varios mensajes de odio previos??





Sí, claro que sí, querido troll. No sólo me f*llo al cura de mi pueblo si no que además lo cuento aquí, en mi espacio de internet no-anónimo, para que todo el mundo lo sepa. Creo que no has leído bien lo que contaba aquí, querido troll... ¿o esque aparte de amargado y sin vida tampoco sabes leer?.


El caso es que ahí me dio miedo, me dio auténtico miedo sentir que alguien tiene esos sentimientos hacia mí, porque obviamente bien de la cabeza no está, y alguien que no está bien de la cabeza nunca sabes el punto que le va a dar, así que investigué con un poquito de ayuda... y lo que encontré me dio aún más miedo...


Localicé la Ip, le puse una etiqueta, y descubrí que mi troll se pasaba el día entero metido en mi espacio...

Esto es sólo lo que mi controlador de visitas me deja, ya que si no pagas para ser usuario premium tienes un límite de un mes hacia atrás desde hoy de contabilización de visitas, pero cuando hice todo esto, que hace ya unas semanas, lo que había más atrás era aún mucho más obsesivo, hasta 12 visitas de una hora y media diarias. Es decir, todo el santo día en mi blog...

Y chequeé mis contactos, y no tenía un perfil falso... ¡tenía 4!. ¿¿Qué persona en este mundo se dedica a hacerse 4 perfiles falsos y a pasarse las horas muertas leyendo mi blog??. Seguí investigando, localicé físicamente la Ip, hice un poco más las mates y caí en la cuenta de quién era. Por desgracia no puedo desvelar su identidad por aquí porque básicamente yo no soy un troll, pero nada me gustaría más que poder gritarle al mundo que esta persona está completamente mal de la cabeza y que se anden con ojo, pero reconozco que el hecho de que está como una p*ta regadera, que es un mentiroso compulsivo, un amargado, un envidioso y una persona que se odia a sí mismo es algo que se ve a primera vista en cuanto le conoces durante más de 5 minutos. Igualito que mis trolls previos.

Con toda esa información fui a la policía, lo denuncié y comuniqué en mi FB que esto ya estaba en manos de la ley. No es que me importe si le procesan por ello o no, pero quiero que me deje en paz. Siempre voy a tener trolls, internet es así y mi blog es un espacio que invita a ello, pero lo que no quiero es que nadie se sienta en la libertad de insultarme o de decir cosas de mí que son completamente falsas, por mucho que nadie se las vaya a creer, yo tengo dos hijos a los que proteger y no quiero que estén rodeados de esta mierda. Desde que lo comuniqué en FB los cuatro perfiles se desactivaron y dejó de entrar a través de FB, ahora entra mucho menos (eso sí, desde google), pero no ha desistido en sus visitas...





Sigue teniendo una vida obviamente de lo más vacía, pero al menos espero que esto le sirva para dejarme tranquila.


Si he querido contar esta historia es porque quiero que mis trolls, tanto éste como todos los demás, sepan que sé cuándo entráis por aquí por mucho que encontréis maneras de ocultarlo (eso va por ti, troll silencioso desde Dublín), sé todo lo que veis, cuántas veces pincháis en cada entrada y si me lo propongo, sé hasta dónde vivís. Internet es así, de entrada es anónimo pero en realidad nada es anónimo. Así que podéis seguir odiándome, podéis seguir paseando por aquí y haciendo que vuestro estómago se retuerza de envidia, estáis invitados a leer todo lo que queráis, pero que sepáis que si algo de lo que hacéis llama mi atención de forma desagradable, lo tengo muy, muy fácil para saber hasta qué punto llega vuestra obsesión conmigo. Da igual que seáis mis ex cuñadas, mis ex vecinas, ex novios de mis ex amigas o lo que queráis, no deberíais subestimar el poder de intenet, ése que tan fuertes os hace sentiros tras vuestro anonimato...

miércoles, 7 de mayo de 2014

Pedantería en la red

Yo no sé si es porque es una moda que afecta a todos los muros de Facebook del mundo o si es algo predominante del mío dado que yo tengo a unos 200 contactos de FB que salieron del curso de desarrollo personal que hice el año pasado, pero cada vez que entro en FB (que viene a ser bastante a menudo) leo muchísimos estados de gente peroreando palabras insípidas con toda su mejor intención, pero que desde mi punto de vista son paternalistas, ignorantes y a veces incluso crueles.


Hace unos días un contacto de mi FB escribía algo así como esto:


"Lo que importa en la vida es que la gente a la que amas esté sana y sea feliz, todo lo demás es insignificante". 


Así que bueno, dejando a un lado el hecho de que una frasecita como ésta me resulta una especie de asquerosa sacarina con sabor a química, (no sé cómo alguien puede decir algo como eso con sinceridad y quedarse tan ancho), ¿qué dice ese pensamiento de la gente?.


A primera vista, el empalagoso consejito nos dice lo que valorar realmente en la vida. Podría ser interpretado como que todos nuestros problemas superficiales no tienen ningún sentido, porque la salud y la felicidad (cuidado, ni siquiera la nuestra, ¡la de nuestros seres amados!) son lo que realmente importa. Vale, muy bien. Sólo eso, hemos quedado, ¿no?, que me echen del trabajo, que vaya a perder mi casa, que mi mujer me deje por otro más joven o que mis hijos se metan en drogas son pequeñeces. Aparte de eso, perdona, pero define felicidad, porque a mí me parece un término de lo más abstracto, por no decir el que más. Para algunos la idea de felicidad es poder pegarse una noche de bailes de vez en cuando y echarse unas risas y para otros será que su equipo gane todas las copas del mundo. Para otros la felicidad consistirá en vivir en contacto con la naturaleza, ir en pelotas todo el día y comer únicamente alimentos cultivados por sí mismos y para otros la felicidad significa conducir un coche de doce mil caballos, tener una casa a la que puedan cuidarle el césped y que si se les pica una muela no se les encoja el estómago de pensar en cuánto va a costar la broma. Cualquiera de esas ideas es perfectamente respetable, y estamos hablando de felicidad, con lo que para ser tan feliz como nos recomienda nuestra frasecita del día dependemos de muchos otros factores... ¿no?.


Por supuesto que estoy de acuerdo en que esforzarse por llevar una vida sana es importante, el problema es que no todo el mundo puede conseguir el diploma de "sano" que nuestra frasecita nos cuenta. Parece que excluye a todos los que sufren de algo crónico o incurable, así que a esos sí, a esos sí que les dejamos tener preocupaciones, pero los demás ¡SHHH!.


Si la persona que escribió el consejito se hubiera limitado a contarnos lo feliz que es de que su familia sea feliz y esté sana, pues hasta le habría puesto un Like, puede que hasta un comentario dándole la enhorabuena por llegar tan alto en la escala de sentirse completo en esta vida. Me alegro muchísimo por la gente que alcanza ese estado, ya sea trabajando duro en ello o por pura suerte, pero el palabrerío lleno de tópicos y clichés es lo que realmente no habla de ti y de tus prioridades o de lo que tú has conseguido, si no que nos lo mete con calzador en nuestras vidas, esto es lo que debe preocuparos, si os preocupáis por otras cosas vais por el camino equivocado de la vida, que yo lo sé. Y para ser sincera, me parece francamente erróneo hacer afirmaciones generalizando tantísimo y hablando en nombre de toda la gente, así, en masa. Incluso aunque seas un famoso muerto y quieran ponerte de sabio encuadrando junto a tu foto frases que dijiste en algún momento de pseudo lucidez (me encanta Marilyn porque en lo suyo era la mejor, pero sinceramente no creo que una mujer con tres matrimonios fallidos, una depresión severa diagnosticada y que se suicidó después de nosecuántos intentos fallidos sea nadie para decirme ninguna verdad sobre la vida).


Entiendo que el consejito es bien intencionado por completo, pero al mismo tiempo reconozco que me irrita leer frases tan poco elaboradas. ¿Tienes salud? ¡¡Oh, entonces ya está, eres lo máximo en la vida!!.



Afortunadamente, hay una solución clara, simplemente piensa en lo que estás diciendo antes de compartirlo en tu muro, y si no sabes decir nada más allá de una serie de palabras paternalistas y decirnos desde tu sabia posición cuál es la verdad absoluta sobre el mundo, pues quizá lo mejor es que no digas nada. Así de simple.


En mi humilde opinión considero que debemos respetar lo que para el de al lado sea importante en la vida, y si se quiere preocupar por insignificancias pues es su problema, nunca sabes realmente las experiencias pasadas de esa persona ni lo que le mueve en esta vida, no tiene ningún sentido escupir frases absurdas sobre las cosas importantes de la vida y nisiquiera decirlas desde la benevolencia y la empatía, si no desde la pedantería y la superioridad, realmente nunca sabemos nada sobre la persona que lo está leyendo y lo que para ella pueden significar sus preocupaciones.
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