martes, 25 de noviembre de 2014

Cosas que me gustaría que la gente supiera sobre nosotras

Soy una madre soltera, todo el mundo lo sabe. Como soy una madre soltera, la gente en general (incluso hubo un momento que también yo misma) asume que necesito un hombre. No que quiero un hombre, que necesito uno. Y por ese motivo, me siento en una lucha constante contra el estigma de lo que la gente piensa que significa “salir” con una madre soltera.



La parte graciosa es que yo PASO POR COMPLETO de buscar pareja. Es decir, claro que me gustaría encontrar a alguien, claro que sentirse sola no es fácil, pero ya no estoy en ese punto en el que me apetece conocer gente y divertirme haciendo el tonto, y tampoco estoy aún en absoluto en el punto desesperado de “¡¡oh dios mío necesito un novio ya!!”, porque me siento tan libre haciendo lo que me da la gana cuando me da la gana y sin que nadie me sermonee constantemente que eso es justo lo que quiero, hacer lo que YO quiera, gastarme mi poquito dinero en lo que YO quiera, llegar a casa a la hora que YO quiera, dar las explicaciones que YO quiera dar y ocupar tanto espacio en la cama como YO quiera ocupar.


Sin embargo, como ya he comentado muchas veces, desde que me separé, muchos, muchos, muchos hombres se han acercado a mí, y lo mejor de todo es que todos ellos han actuado de manera clónica, buscando en mí las mismas cosas, poniendo límites en  los mismos detalles, huyendo en el mismo momento y actuando de la misma manera en el momento en que se daban cuenta de que no iba a darles lo que ellos buscaban de mí. Y todo esto provocado por el hecho de que soy una madre soltera y hay unos clichés generalizados que nos acompañan allá donde vamos a todas nosotras, y porque sé que si no tuviera progenie, muchos de esos tíos que se han acercado a mí con un gran “no te equivoques, yo de ti sólo quiero sexo” escrito en la cara, seguramente habrían querido conocerme más a fondo e involucrarse un poquito más conmigo, pero mi circunstancia les ha hecho alejarse. En lugar de simplemente intentar conocerme, siento que tengo que estar constantemente demostrando lo que no soy, en lugar de mostrar lo que sí soy, cuando además, la mejor parte de todo esto es que yo no me he acercado a  ninguno de esos tíos, y si no les he mandado a la mierda desde el principio después de oler a leguas sus verdaderas intenciones, es porque si encima vas de borde por la vida todo el mundo te considera una creída, una egocéntrica y una maleducada. Simplemente me he limitado a dejar que sus intenciones hablaran por sí mismas cuando después del despliegue de "me encantas, eres una tía super especial, te admiro, eres una luchadora..." y demás guión estandarizado, acabara saliendo el inevitable cubo de tejos directamente sobre mi cabeza.



Yo no busco un tío que sólo quiera sexo conmigo, no me canso de repetírselo a todos esos tarados a los que antes o después se les acaba cayendo el teatrillo de que “ellos son distintos” y se ve de pleno el traje al que yo le vi las orejas desde antes de saber su nombre. Puedo tener sexo insignificante cuando me dé la gana, pero esque simplemente no me da la gana, no me apetece nada, no me llena y no me hace falta probar relaciones fortuitas para saber que es algo que no va conmigo, por mucho que muchos de esos tíos que me han tirado la caña pretendan hacerme creer que son una maravilla en ese campo. Ppfff… vale, gracias por la info, me tienta una barbaridad…





Pero una vez dicho eso, también quiero que quede muy claro otro punto: yo no estoy buscando un padre para mis hijos.





Mis hijos tienen un padre, un padre que les quiere y que aunque a veces discrepe con sus maneras, un padre que cuida de ellos y que ejerce de figura paterna correctamente. Un padre que les regaña, un padre que les aplaude sus logros, un padre que hace los deberes con ellos y un padre al que ellos adoran. Así que en mi pequeña unidad familiar no necesitamos en absoluto llenar ese hueco. Simplemente, me encantaría que los hombres se dieran cuenta de que, aunque la idea es que mi futura pareja se lleve bien con mis hijos, la relación es conmigo. Punto.





Hace un tiempo conocí a un chico, un chico bastante interesante y bastante inteligente. Después de un par de citas, me dijo que hace un tiempo, un amigo le dijo que estaba saliendo con una chica que tenía un hijo, y que su respuesta/consejo fue:



 “¿¿y no había otra…??”





Pues no, amigo, no había otra. Resulta que a tu amigo le gustaba esa chica por lo que es, más allá de su situación. Algunas veces, lo que las mujeres queremos es que nos quieran por cómo somos gracias a nuestra situación, y no a pesar de nuestra situación, es así de simple. Las mujeres con hijos también tenemos derecho a salir con gente y a gustarles a los chicos, y me parece terrible que un amigo te aconseje que si la chica que te gusta tiene hijos, huyas de ella y te busques a otra.



Reconozco que al principio cuando mencionó esas palabras lo primero que me vino a la cabeza fue “nooo pobrecita chicaaa, no seas asíii, hay que querer a la gente con sus cosas hombreee, algún día tus padres enfermarán y querrás que tu pareja se involucre en ese tema tambiéeen...”, pero en cuanto llegué a casa pensé… “¿¿¿PERO QUÉ DEMONIOS??? ¡¡¡ESTE TÍO ES UN IMBECIL, UN INMADURO Y UN MACHISTA!!!”.



No le volví a ver y afortunadamente no llegué a darle la oportunidad de entrar en mi casa.





Algo que también me gustaría que la gente entendiera es que no quiero salir con alguien por dinero. Yo, como tantas otras mujeres de este mundo, tengo mi sanísimo sentido del orgullo, y aunque a veces lo pasemos mal en casa porque entra el dinero demasiado justo en la cuenta, no entra en mis planes salir con alguien sólo por estar más desahogada.


Estoy segura de que hay muchas mujeres desesperadas por salir con alguien para evitarse los agobios de vivir con un solo sueldo, pero eso no significa que yo sea una de ellas. El hecho de que de vez en cuando me apetezca dejar que alguien me invite a cenar no significa en absoluto que esté contigo por el dinero, quizá significa que estoy cenando contigo porque eres un caballero.





Algo muy, muy importante: por favor, no sientas que me haces un favor saliendo conmigo. Apreciaría sinceramente que aceptaras el reto que supone una relación compleja como la que tendrías conmigo, pero por favor, deja de pensar que me haces un favor. Agradezco que estés dispuesto a ser flexible para adaptarte a mis complicadísimos y escasos días libres, pero en ese poco tiempo libre que me queda se me ocurren millones y millones de cosas que hacer para llenarlo y gente a la que ver para divertirme, no necesito que salgas conmigo para que no me aburra.




Otro punto conflictivo con el que me he encontrado y que querría matizar: YO soy quien decide cómo gestiono los intereses de mis hijos. El hecho de que me apetezca que les conozcas no significa en absoluto que lo nuestro vaya en serio. 


No me hagas reír, por favor, TODO el mundo conoce a mis hijos, todos mis amigos conocen a mis hijos, voy por Paracuellos y la gente  que me encuentro por la calle a la que no he visto en mi vida conoce a mis hijos, la mayoría de mis ex-compañeros de trabajo conoce a mis hijos, los conductores de todos los autobuses en los que alguna vez nos hemos montado conoce a mis hijos... NO-PASA-NADA, tranquilo, mis hijos no se van a tirar a tus brazos diciendo "¡papi!" cuando te conozcan, no hace falta que me digas "aún es muy pronto"... ¿¿¿que aún es muy pronto???, si me conoces pero no conoces a mis hijos, entonces no me conoces en absoluto, de que es muy pronto nada, estás tardando en conocerles si tu intención es conocer a su madre, listillo. Tranquilo que no te estoy pidiendo que mis hijos se despierten por la mañana y te encuentren en mi cama, yo soy la primera que va a huir de eso hasta que una relación no vaya viento en popa al cien por cien, pero conocer a mis hijos no supone absolutamente nada, no te compromete a absolutamente nada, y admite que cuando dices que es demasiado pronto para conocer a mis hijos no lo estás haciendo pensando en su bienestar y en el mío... estás pensando únicamente en el tuyo, es demasiado pronto porque TÚ no te sientes preparado para conocerles. Relájate, amigo...

  


Ser madre me ha hecho ser mejor persona, no una tía con la que nadie quiere nada serio. De ese enorme grupo de tíos que se han acercado a mí en este tiempo pensando que podían interesarme, muchos de ellos me han dicho “yo nunca salgo con tías con hijos” para intentar hacerme sentir especial porque conmigo se están saltando una norma personal, y aunque puedo entender y respetar la perspectiva de que los niños hacen que una relación sea más complicada, me encantaría encontrar a alguien que sea capaz de ver más allá de eso.



Mi vida no es sólo yo, mi vida soy yo y dos pequeñas personitas que dependen de mí, pero eso no significa en absoluto que de pronto vayan a convertirse también en tu responsabilidad, son mis hijos y no quiero que se conviertan en tu problema. Sé el sacrificio, compromiso y responsabilidad que salir con alguien como yo conlleva, pero yo por mi parte estoy más que acostumbrada a que en mi vida no gire todo en torno a mí misma, así que quizá eso significa que estaré más que preparada para entender, respetar y satisfacer los requisitos que la persona que entre en nuestras vidas tenga.


No es tan difícil de entender y creo que hablo en nombre de muchas madres solteras que sé que se sienten exactamente igual que yo por la manera que tiene el mundo de tratarnos como si tuviéramos una enfermedad contagiosa… no nos quieren en los trabajos, no nos quieren como pareja, la mayoría de las amistades nos dan la espalda por la diferencia de prioridades, intereses y la dificultad de agenda y la sociedad nos castiga por no haber sabido mantener a nuestro lado un hombre que nos aportaba estabilidad.



Sin embargo, salir con una madre soltera puede darte la verdadera idea de cómo es esa persona y de la falsa imagen que otras chicas pueden darte, porque cuando estoy con mis hijos, lo que vas a ver es a la verdadera yo, la verdadera Patricia. Y déjame decirte, puede que no sea lo que tú esperas, pero aún así, sigo siendo una persona, no una carga.
  





Me encantaría que todo el mundo supiera todo esto desde el principio, pero como después de tanto tiempo como madre soltera lo único que he visto es una muestra de todo lo contrario, creo que me queda mucho, mucho tiempo por delante sin una pareja. Y tan agusto...




... tan, tan, tan agusto...…

domingo, 23 de noviembre de 2014

El poético y dulce arte del abuso

Hace unos días estaba leyendo los blogs de noticias que leo a diario, como siempre, cuando de pronto veo una noticia que me llama la atención:


"Vídeo representa escena de la violación de Lana del Rey"



Oh. Bienvenidos al mundo del morbo absoluto.


Debo decir que no he visto el vídeo, debo decir también que tampoco tengo ninguna intención de hacerlo, y debo decir que todo el resto de artistas involucrados en él me producen el más absoluto de los desprecios desde hace mucho tiempo.


Supongo que también debo decir que ni he sido víctima de una violación ni conozco de primera mano a nadie que lo haya sido (al menos que yo sepa), sin embargo he sufrido muchas veces el abuso de hombres intentando acercarse, rozarse, tocando o incluso intentando meter la mano por debajo de la ropa sin mi consentimiento desde que era muy pequeña y repitiéndose en episodios esporádicos a lo largo de mi vida. Y déjenme decirles, no tiene absolutamente nada de agradable ni de divertido.


Así que, en lugar de centrarse en las inquietantes razones por las que alguien podría percibir este vídeo como algo artísticamente necesario, la gente lo ve y lo comparte.



Soy una mujer de 31 años. Conozco chicos, a veces sonrío a algunos de ellos en el metro. Si alguno me gusta lo suficiente, en mi cabeza entra la posibilidad de salir con él, aunque aún no se haya dado el caso desde hace mucho, mucho tiempo. Pero lo que no hago nunca es compartir mis historias relacionadas con los abusos (o afortunadamente intento de ellos), porque eso cambiaría cómo la gente me ve, cómo la gente se comunica conmigo y además contarlo a alguien que todavía no conoce tu personalidad daría pie a un montón de preguntas incómodas y seguramente a cuestionarse si estoy diciendo la verdad o me lo estoy inventando. Y eso es muy, muy desagradable.


En realidad, evito los temas relacionados con hombres aprovechándose de mujeres, porque sé que la sociedad no está preparada para verlo como lo que realmente es y todavía hay mucha, muchísima gente que lo primero que piensa cuando le dices que alguien te ha tocado los pechos sin tu permiso es que eres una guarra. Supongo que en algún recóndito lugar de su cerebro, también pensarán que el agresor es un "poquillo" fresco, pero que tú eres una guarra es lo primero que pasa por su cabeza. Así que no veo películas relacionadas con violaciones, evito leer noticias sobre celebrities acusados de abuso (Woody Allen, Bill Cosby, R Kelly...) e incluso desde hace un tiempo únicamente voy a médicos de género femenino.



Pero en el fondo, siento curiosidad... ¿por qué demonios vivimos en una sociedad tan enfermizamente fascinada con ver cómo violan a una mujer?, y es más, ¿¿por qué cuando hablamos de violaciones, sólo hablamos sobre el hecho en sí, y nunca hablamos sobre lo que ocurre después, las consecuencias de algo tan tremendamente traumático y todo el proceso que tiene que pasar una víctima hasta que puede pasar página y dejarlo atrás??, poner una denuncia y detallar paso a paso todo el proceso, recreando toda la escena con todo lujo de detalles, las pruebas forenses de que está diciendo la verdad, o quizá todos los meses de pruebas médicas y análisis que le esperan para asegurarse de que no ha contraído ninguna enfermedad, las interminables sesiones de terapia, la repugnancia de que vengan imágenes a tu cabeza que te impidan olvidarlo, la auto culpabilidad y el auto desprecio por dejar que ocurriera. ¿¿Por qué en lugar de hablar del hecho en sí, no hablamos de CONCIENCIACIÓN, sobre cambiar la manera en que educamos a nuestros hijos, sobre apoyo a las víctimas en lugar de dudar de la autenticidad de sus palabras hasta que se demuestre que dicen la verdad??, ¿¿qué tal si APOYAMOS a las víctimas en lugar de encontrar divertido o interesante e incluso artístico un vídeo sobre Lana del Rey siendo violada??.


A lo largo de mi vida he hablado con amigas y con distintas mujeres sobre estos temas, sobre haber visto por la calle a exhibicionistas masturbándose en la calle para que les veas, sobre miembros de nuestra propia familia o amigos de nuestros hermanos tocando por dentro de nuestros pantalones, y prácticamente toda la gente con la que he hablado de estos temas (incluso hombres, lo cual me sorprende enormemente) tiene una historia en primera persona de mayor o menor gravedad. Sin embargo... ¿saben cuántas de esas personas han visto a su abusador ser castigado por ello?. CERO.



¿Por qué?, porque no pasa nada. Si no hay violencia física con informe médico, no es un maltrato. Si no hay penetración, no es una violación. Si un cura te soba las tetas, eres una guarra. Si un tío te entra y te dice que quiere tener sexo contigo abiertamente y le dices que se vaya a cascársela con otra, eres una niñata inmadura. Si los tíos te agobian por la calle, haciendo sonidos guturales y llamándote "mami" en el oído cuando pasas por su lado porque no tienes otro sitio por el que pasar, es normal, no tienes por qué ofenderte. Es más, deberías sentirte halagada de que alguien se sienta atraído por ti, el hecho de que esa persona te provoque la misma atracción que un ficus, y después de susurrarte cerdadas al oído lo que te provoque sea auténticas ganas de vomitar, es tu problema.


Pero yo me pregunto qué pasaría si todos esos tíos a los que le parece tan bonito y halagador que un tío gima como un animal cuando pasa por tu lado si a ellos les pasara. ¿Les gustaría? oh sí, claro, que una tía se ponga a hacer ruidos primarios sería muy halagador. Pero... ¿¿qué pasaría si el que hace esos sonidos guturales cuando te ve, el que te grita desde la otra acera, el que le da codazos a su amigo cuando vas a pasar por delante, el que te impide tomarte un café tranquilamente en un bar porque no para de mirarte y reírse con sus amigos mientras cuchichean... es un hombre??. ¿¿Qué pasaría si de pronto un hombre empieza a acosar a otro hombre?? qué asco, ¿¿no??, ha dejado de ser divertido y agradable el hecho de resultarle atractivo de forma primaria a otro ser humano. ¿Por qué? ¿no decíais que deberíamos sentirnos bien de que otra persona sienta atracción hacia nosotras?, ah, no me digas que ahora, pensando en que te acose una persona DE TU MISMO SEXO has entendido lo repugnante que es que te acose alguien por quien tú no te sientes atraída en absoluto.



Pero no, no lo entendemos. Al contrario, nos mola ver un vídeo de una celebrity adornado con música (imagino) siendo violada en lo que tengo entendido que no es en absoluto un vídeo protesta ni para denunciar ese tipo de actitudes. Un vídeo musical en blanco y negro, qué poético.


Sigo pensando en lo preocupante que es que nos sintamos fascinados de ver imágenes de sexo no consentido. Porque lo he visto, porque sé que en el fondo nos hipnotiza, porque sólo una vez en mi vida he hecho un amago de ver porno (algo que respeto profundamente, pero que simplemente no es para mí) y me sorprendí descubriendo la cantidad de vídeos que hay sobre chicas que dicen que no, que insisten en que no y que acaban cediendo ante la insistencia de uno o más hombres que, una vez que la chica cede, acaban recordándole durante todo el proceso lo guarra que es y lo absurdo que es que se hiciera la estrecha en un principio cuando en realidad es una p*tita que pierde la cabeza por una buena p*lla.




Y me parece enfermizo.













lunes, 8 de septiembre de 2014

Una responsabilidad de todos

Ayer estuve viendo una entrevista con una familia estadounidense que creó una fundación anti bullying porque su hijo de 17 años con síndrome de Asperger se suicidó colgándose del armario con un cinturón debido a la infelicidad que le causaba ser víctima a diario del acoso de sus compañeros.


Terrible.




El tema del bullying es algo que siempre me ha tocado bastante la fibra. Por suerte no porque me haya afectado a mí directamente, pero es algo que siempre me ha parecido horrible, algo completamente inhumano de principio a fin.


En el caso de esta familia en concreto, tenían otros dos hijos, mellizos chico y chica con la edad ahora que tenía su hermano cuando se suicidó, que contaban que seguían yendo al mismo instituto, recorriendo los pasillos en los que su hermano era acosado, y que no habían notado ningún cambio ni en la actitud de los chicos ni en la de los profesores, seguía habiendo acosadores y los profesores no hacían nada por evitarlo. Los padres, especialmente el padre del chico, eran personas claramente atormentadas por la muerte de su hijo (que fue hace años) y con una incapacidad absoluta para avanzar con el tema y pasar página. Montaron la fundación, hicieron un documental al respecto, y basaban su vida en torno a su experiencia, lo cual es totalmente comprensible.





Pero no sé, hay algo que me chirría en todo esto y cuanto más lo pienso más extraño lo veo todo.





¿Cómo es posible que tu hijo esté sufriendo tantísimo en el colegio como para llegar a un extremo así y tú no te des cuenta como para tomar acción? y si te das cuenta pero te sientes impotente, se me ocurren un millón de maneras de atacar el tema. Hablar con los profesores que están presenciando esa violencia en los pasillos y en clase a diario (que lo padres decían que lo habían hecho y no había servido de nada), hablar con dirección, hablar con los padres de los acosadores, hablar directamente con los acosadores y cogerles del cuello como al parecer ellos hacían con el chico... no sé. Y si todo eso falla, pues cambias a tu hijo de colegio y empiezas de cero, digo yo que el pobre chaval encontraría su sitio antes o después, pero de ninguna forma quedarse quieto y no hacer nada si sabes que tu hijo está pasando por esa violencia a diario, ya que según cuenta la familia, los chavales le estampaban la cabeza al chico en las taquillas, le seguían hasta casa y le pegaban por el camino, le escupían en la comida, le insultaban, le clavaban lápices en el cuerpo...



No puedo hablar desde la experiencia porque por suerte no he vivido ningún caso parecido de cerca, o al menos que yo sepa o que fuera obvio, pero en ningún caso dejaría que eso le ocurriera a mi hijo a diario y me quedaría quieta sin hacer nada, y mucho menos si mi hijo se suicida seguiría llevando a mis otros dos hijos al mismo instituto. Me cuesta creer que un profesor vea ese tipo de abusos y no haga nada, que lo justifique con que son "cosas de chicos", porque hasta lo que yo sé, la violencia es denunciable una vez que deja de ser verbal (incluso la verbal, al menos aquí en España, no sé cómo será en otros países), pero si realmente el maltrato físico está tan permitido, quizá es hora de que tú como padre cojas un día por banda a los acosadores y les enseñes lo que es una amenaza de verdad, no soy de la mentalidad de que la violencia se paga con violencia, pero si alguien le toca un pelo a mis hijos por pura crueldad me doy auténtico miedo a mí misma...



Estados Unidos es un país que me apasiona, siempre lo he dicho. Tiene todo lo que a mí me gustaría que tuviéramos en España y admiro profundamente las ventajas que tienen allí. Sin embargo, y hasta que no vives allí no te das cuenta, es un país de auténticos extremos. Allí me he encontrado a la gente más culta e inteligente que he conocido nunca, gente que conoce los nombres de las catedrales de todos los pueblos españoles por pura cultura personal, gente abierta de mente que se ríe de su propio país y de la imagen que dan, gente que en cuanto les dicen que eres europea se le abren los ojos como platos y te hace un montón de preguntas desde la más auténtica admiración... y sin embargo me he encontrado a la gente más cateta, más retrógada, más cerrada de mente y más troglodita que he visto en mi vida. De los que consideran que las mujeres y los negros somos seres inferiores, de los que consideran que todos los homosexuales deberían morir asesinados en nombre de Dios, de los que consideran que España está a la altura social de países tercermundistas y se creen que somos algo parecido a la Cuba profunda y aquí sólo hay ricos muy ricos y pobres muy pobres, y esta conversación en concreto la tuve yo personalmente cuando una mujer del pueblo de mi madre se acercó a decirme con todo su cariño y su apoyo que lo sentía por mí y por la política de mi país porque en España no existe la clase media. Sinceramente, no sé en cuál de los dos extremos pensaba que me encontraba yo, la verdad, me tuve que quedar con la curiosidad.




Allí te encuentras la gente con mayor culto al cuerpo y más obsesionada con la imagen que te puedas imaginar, y te encuentras el mayor número de personas con sobrepeso del mundo (y cuando digo sobrepeso me refiero a SOBREPESO). Allí te encuentras gente que exclusivamente (ex-clu-si-va-men-te) se alimenta de comida rápida de sitios como Burger King y te encuentras gente enferma de la comida macrobiótica. Te encuentras gente que considera que pegarle palizas a su mujer cuando no se comporta como una esposa hecha y derecha es totalmente correcto, como te encuentras un feminismo llevado al extremo y aceptado, tanto que realmente la feminidad queda reducida a nada. Te encuentras la justicia más absoluta, pudiendo demandar a una empresa por despedirte por discriminación de la que vivimos en España a diario (que te despidan por quedarte embarazada, que te despidan por ser mayor de cierta edad, que te despidan por cogerte una baja por enfermedad...) y sin embargo te encuentras con injusticias como el bullying y nadie haga nada por remediarlo porque legalmente no tiene salida.



Un país de auténticos extremos, y me fastidia que la gente generalice con los americanos, porque si algo no son los americanos es todos iguales. No creo que a nosotros nos gustara que metieran a los gaditanos y a los gallegos en el mismo saco y sacaran conclusiones de cómo es el carácter español sólo fijándose en uno de los dos.



Pero volviendo al tema del bullying, puedo entender que la justicia lo tiene complicado para intervenir (no lo entiendo, pero ok), pero lo que no entiendo es la actitud de toda la gente que es testigo y no hace nada, por encima de mi cadáver voy a quedarme impasible ante un sufrimiento tan evidente, y más aún si es el sufrimiento de mis hijos, me da igual las caras que tenga que partir en el proceso pero no voy a quedarme sin hacer nada, eso lo tengo tan claro como mi nombre.


Todos estos documentales sobre el bullying siempre nos muestran la misma cara, la de chicos que sufren con las amenazas, compañeros de clase de alguien cuyo final fue fatal, padres que han perdido a un hijo víctima del acoso..., y eso está muy bien, claro que sí, es lo que todo el mundo quiere oír, lo injusto que es que te insulten y te peguen, lo injusto que es que la crueldad de una persona te arrebate a un miembro de tu familia porque no pueda soportarlo más, lo injusto que es todo... ¿pero y por qué nadie se preocupa en hablar con los acosadores? ¿por qué nadie se para a entrevistar a uno de esos chavales que someten a torturas a un compañero y le pregunta que por qué, por qué hace eso, qué satisfacción puede encontrar en hacer una pesadilla de la vida de otra persona?, estoy segura de que nos sorprenderíamos si hiciéramos dar la cara a los auténticos responsables de todo esto, que siempre quedan en la sombra como un ente maligno pero nadie les pone nombre y apellidos cuando al parecer practican su violencia allí donde todo el mundo puede verla. Me encantaría que alguien les diera voz a esos chicos, que alguien les pusiera delante un micrófono y una sala llena de gente y les obligaran a explicarnos sus motivos, ni siquiera a pedir perdón o a mostrarse arrepentidos, si no a contarnos el por qué de su actitud, porque yo estoy segura de que hacer pasar por esa experiencia a chicos que no tienen la madurez suficiente como para pensar que hacer sufrir a alguien está mal, tener que justificarse, sería un mal trago tan grande que quizá fuera un pasito pequeño para que los chicos se lo pensara dos veces antes de maltratar a otra persona. Sólo hacemos las cosas cuando nos sentimos en la absoluta libertad de hacerlas, así que si quizá tuviera consecuencias las cosas empezarían a cambiar.


Me cuesta creer que unos padres sepan que su hijo está siendo acosado y no hagan nada, pero me cuesta más aún creer que unos padres se den cuenta de que su hijo es un acosador y no muevan un dedo, pero esque realmente un acosador no nace, un acosador se hace, y si tú no les enseñas a tus hijos ciertos valores y sin embargo les pasas por alto ciertas actitudes, quizá desarrollen una forma de auto defensa que lleve a estas cosas, somos trogloditas después de todo y la ley de la selva funciona así, pero creo que debemos esforzarnos en ser seres civilizados y enseñarles a nuestros hijos lo que es el respeto, la empatía, la solidaridad y a no tratar al prójimo como no quieres que te traten a ti. Además de todo eso, creo de verdad que la crueldad en ningún caso nace de una persona feliz y satisfecha con su vida, un maltratador no puede ser una persona a gusto consigo misma y que se siente completo, así que por favor señores, hagan el favor de educar a sus hijos, no cuesta tanto y para eso los han tenido, no para que se conviertan en unas bestias inseguras y en el fondo heridas porque su familia no les hace ni caso, o lo que es peor, les aplaude esa actitud.




Me dio una pena horrible ver la entrevista, me entristeció muchísimo a lo que puede llegar una persona cuando una situación se le va de las manos y por supuesto que las familias que pasan por algo así tienen todo mi apoyo, pero tengo que decir que no puedo aprobar cómo actuó esta pobre gente al respecto, creo sinceramente que se podía haber evitado y creo que siempre hay soluciones para problemas tan evidentes. Y desde luego, no hagas a tus hijos pasar por el trago de seguir en el mismo instituto donde tu hijo mayor sufrió toda aquella violencia y les hagas seguir experimentando el seguir bajo la tutela de unos profesores que no se ocupan en absoluto del bienestar de sus alumnos.












El bullying es algo terriblemente injusto, pero si nos conformamos, lo aceptamos como una parte de nuestra vida y miramos para otro lado, nunca vamos a avanzar. Lo siento mucho por esta familia y empatizo muchísimo con ellos y con su sufrimiento, pero no puedo apoyar su manera de actuar al respecto. Lo siento.








miércoles, 3 de septiembre de 2014

Haters gonna hate

Mala persona, manipuladora, interesada, egoísta, loca con problemas mentales, instigadora, problemática, mala hija, madre que pasa de sus hijos, sola en la vida, egocéntrica, envidiosa, zorrona, puta, ZO-RRAS-CA, prostituta, amargada...


Todo eso, copiado literalmente, son lindezas que recibo como comentarios "anónimos" en mi blog con relativa frecuencia.


A mí me encanta, porque por muchos insultos que me lancen, hay algo que nunca me llaman, ¿saben el qué?: TONTA. Ni tonta, ni estúpida, ni inocente, ni cortita, ni poco inteligente, ni ingenua, ni simple... nada, ni un solo insulto a mi inteligencia.


Y eso, señores, me lo tengo que tomar como una gran victoria.


Estimados HATERS, dejen de pasarse por aquí para intentar derrumbar mi castillo, no lo consiguen y además quedan en ridículo cuando su identidad es tan evidente.




Never be bullied into silence. Never allow yourself to be made a victim. Accept no one´s definition of your life; define yourself.


Este blog no se va a cerrar por mucho que lo intenten. Éste es mi espacio, éste es mi sitio, y no voy a dejar que nadie me haga sentir vulnerable en mi propia casa.




domingo, 31 de agosto de 2014

Summer of 14

El verano se acaba. O mejor dicho, el verano de 2014 nunca terminó de llegar. He dormido tapada todas las noches, he hecho mi trayecto metro-trabajo con la piel de gallina todas las mañanas, mi maquillaje no se ha derretido ni una sola vez y lo que es más inusual... no he tenido ni un sólo día de esos de "oh otoño, ven ya por favor" debido al calor, tengo muchos motivos para pedirle al otoño cada año que llegue ya y este año no ha sido una excepción, pero esta vez no se lo he pedido porque estuviera muerta de calor.





No me gusta nada el verano, nada. Lo sé lo sé, suena a una especie de blasfemia, pero esque es verdad, no me gusta el verano, yo soy carne de otoño e incluso de invierno. El verano me despista, la falta de rutina se me hace enormemente cuesta arriba, mis hijos están desubicados y esa sensación de que el momento que estamos viviendo, horarios, clima, rutinas, exceso de tiempo libre etc se va a acabar me desestabiliza muchísimo.





Sin embargo, este verano ha tenido grandes momentos. Unos contables y otros que por el momento tengo que mantener en privado, pero ha habido momentos memorables este verano, algunos incluso life changing. Estos son sólo algunos de ellos...






Subir a la cima del mundo y mi primera tortilla de patatas decente. Todo en el mismo día.








Tener tiempo para reencontrarme con viejos amigos. Cañitas en un sitio mega cool con mi Maribelis, visita a mi wey y a Dukito, perrito caliente fugaz con Leo, piscinita y día de sierra con mi sister, volver a reencontrarme después de meses con mi tele-marido oficial Carlitos..., amigos de los buenos, de los que aunque pasen meses, es como si os hubieseis visto ayer.





La mañana que volví a ser rubia. Siempre he querido ser rubia, pero yo soy el cliché auténtico de la mujer española. Pelo oscuro, ojos oscuros, pestañas y cejas oscuras... y piel de color incalificable. Las que reúnen todo eso pero además tienen la piel oscura son el cliché de latino américa, pero yo soy la clásica española. ¿Y qué quiero decir con todo esto? que no estoy hecha para ser rubia en absoluto. Pero siempre he querido ser rubia, y hace como mil años, cuando era joven e inconsciente, me teñí de rubio. Y lo adoré, pero al parecer fui la única, porque todo el mundo me decía que me quedaba fatal, así que acabé sucumbiendo a la presión del pueblo y volví a mi aburrido marrón chocolate natural por muchos años más. Este verano encontré la solución para ser semi rubia semi marrón natural, y el resultado no me puede gustar más. Gracias Kloe Kardashian por la inspiración.








El fin de semana que me encerré en mi casa de viernes a lunes y sólo cogí la puerta para pasear con Juno, montar en bici y darme un mini capricho a la vuelta de la esquina de casa. Pensando, encontrándome, reencontrándome y sintiéndome enormemente acompañada conmigo misma.










Aquel desayuno resacoso con Diana. A veces vamos tan acelerados que cuando tienes tiempo por delante que gastar te centras en ser tú misma más que en el reloj.




La noche que me senté con Luis a los pies de una piscina y tuvimos una conversación de las de verdad, de las que marcan, de las que te cambian el concepto de una persona a un trillón de veces mejor, y eso que mi concepto de él ya sobrevolaba las nubes. Nunca volveré a mirarle de la misma forma, y más sabiendo que tuvimos una conversación tan productiva estando pseudo ebrios. A veces pienso que todas las conversaciones importantes en esta vida las deberíamos tener después de algún que otro vino...





El día que miré atrás y descubrí que tenía nuevos amigos.





Volver a ver a mis niños después de un mes y medio. Verles tan cambiados, tan mayores, tan unidos entre ellos a pesar de los 3 años de diferencia. Sentarme con ellos y que Abril me contara su verano con tanto entusiasmo. Suena a cliché, pero ver que son tan felices es el motor de mi vida, y a veces hay que poner un poquito de distancia y de tiempo para reiniciar la máquina.



Aquella charla con mi Silvi. Cervecita en mano, luz de velas, brisita corriendo y nosotras arreglando el mundo. Tan, tan, tan agusto...




El día que cumplió un año mi separación. You did it, girl.





Tocar la guitarra con mis amigos y verles a todos cantando y disfrutando. Hacía sólo un par de días le había contado a Silvia en privado y sin que nadie más escuchara que hacía años y años y años (casi desde pequeña) que nadie me hacía una foto. Me refiero a una foto porque sí, sin que te enteres, no el típico "perdona... ¿me haces una foto?", que todas mis fotos eran selfies, o posando con alguien o incluso foto sin que te enteres pero de grupo, en ningún caso una foto mía sola sin posar, y que eso era algo que me apenaba muchísimo, que nunca nadie hubiera sentido las ganas de hacerme una foto.

Tocando la guitarra no me hicieron una, me hicieron varias fotos sin que me diera cuenta, y Luis incluso se la mandó a todos sus amigos para presumir de que su amiga tocaba la guitarra sin si quiera contarme que me había hecho aquella foto.









Reencuentro con antiguos compañeros y compartir con ellos los nervios de tener una mega segunda entrevista al día siguiente. Y el lago de mi infancia de fondo.









El día que cobré mi primer sueldo en muchísimo tiempo. Ese día que fui al banco a ver si ya había cobrado y por poco me quedo bizca cuando vi tanto número junto. Mi cuenta no está acostumbrada a números de más de dos dígitos, tuve que parpadear varias veces. No es que mi sueldo sea nada del otro mundo, no me entiendan mal, es simplemente la falta de costumbre, la primera vez en mi vida que mi sueldo tiene cuatro numeritos. Memorable. Jamón ibérico, vinito del bueno y un brindis conmigo misma esa misma noche. Y la sólida promesa de que nunca jamás volvería a tirarme al suelo a recoger las migas de pan que los ricos me tiran para reírse de mi desesperación, y la aún más firme promesa de que yo jamás me convertiría en uno de ellos.








Pasear por el centro comercial donde trabaja mi padre tranquila y sin pensar que le he visto en cada hombre con camisa de cuadros que veo. Parece absurdo, pero esque siempre que voy por allí contengo la respiración desde que entro hasta que salgo sin poder evitarlo, y darme cuenta de que estoy paseando tranquila es para mí un gran avance. ¿Será que quizá está empezando a resbalarme...?





El mensaje que recibí en aquella fecha que me acompaña a diario en todas partes. Mensaje con un contenido tan inesperado como delicioso. Y poder compartirlo con mis chicas mientras me derretía como una vela.





Cenar con Irene allí donde empezó todo. Tantas dudas, tantos bloqueos, tanta venda en los ojos, tanta confusión y tantísimo miedo evaporados después de una conversación en dos direcciones, sin sermones ni monólogos, sin consejos vacíos y sin "lo que tienes que hacer es...". Gran, gran noche...







Romper a llorar como una niña pequeña de puro estrés delante de mi jefe. Su reacción. Y su reacción después de irse a dar una vuelta para despejarse. BEST-BOSS-EVER.





David y Jose enfrente mío, Diana y Silvia a mi derecha, Juncos y Marcos a mi izquierda. Todos ellos cantándome canciones en absoluto sonido envolvente. Y yo feliz. Escuchando detalladamente las seis voces y feliz.





El día que decidí que no pasaba nada por abandonar. Y que no tenían por qué ser batallas perdidas, que podían ser incluso batallas por ganar.



martes, 19 de agosto de 2014

Carta desde mi recién abandonado pasado

Hace sólo unos meses escribí esto. No lo publiqué porque sonaba redundante con otras muchas entradas del estilo que escribía por aquel entonces, victimista como somos cuando sólo hablamos con nosotros mismos y en definitiva, más de lo mismo de lo que abunda por aquí últimamente (ya que mis asesores me tienen capado el hablar de mis momentos buenos durante un tiempo para que nadie pueda usarlos en mi contra), pero leerlo ahora habiendo salido por completo de aquella situación resulta sobrecogedor, o al menos para mí. Cuánto me alegro de estar lejos de todo aquello. Disfruten...




Cuando tenía 15 años, mi padre se fue de casa. Mi madre siempre dijo que ella no iba a dejar que un juez decidiera cuándo podíamos ver a mi padre, así que cuando quisiéramos verle, simplemente teníamos que llamarle y decírselo. Mi hermano y yo le llamábamos, pero él nunca respondía, y cuando respondía, nunca podía. Siempre había hecho otros planes. Como si mi hermano y yo no supiéramos de sobra que el plan favorito de mi padre era tirarse en el sofá hasta que su vejiga le permitiese. 


Cuando tenía sólo unos pocos años más, fue mi madre la que se fue sin preguntarle a nadie y sin mirar atrás. Todo mi dinero, absolutamente todo, se iba en pagar todas mis facturas, incluidas las llamadas de mi hermano al otro lado del charco donde vivía su novia, y en ahorrar para poder comprarme un billete e ir a ver a mi madre. Nadie nunca jamás me echó una mano para comprar un billete a donde ella vivía, pero si no iba yo, ella no venía.



Unos años después, por no sentirme tan sola supongo, corrí a los brazos de un hombre que me llenó de deudas y que me prohibía tocar el dinero que tanto me costaba ganar. Pasé mi primer embarazo llevando la misma camiseta de premamá porque no me dejó comprarme ropa, y mi segundo embarazo deambulando por los hospitales rogando que alguien me hiciera caso porque mi marido abusivo no me dejaba comprar comida y necesitaba alguien que me escuchara.



Cuando conseguí reunir el valor para separarme ya era una ama de casa a la fuerza después de que me despidieran por quedarme embarazada. Pero a mi marido le interesaba que estuviéramos completamente arruinados y con un millón de deudas porque de esa forma yo nunca tendría el valor y la fuerza para tirar por mi lado sin él. Hasta arriba de deudas y con vistas a tener muchas más dadas las circunstancias y su manera de gestionar el dinero, prohibiéndome por completo tocarlo y acusándome de querer usarlo para "comprarme zapatos". ¿?.




Completamente abatida y con un futuro tan negro como el presente, me separé sin un trabajo y sin posibilidades de tenerlo. ¿Cómo voy a mantener a mis hijos?, ¿cómo voy a pagar mis facturas?, ¿cómo voy a salir adelante con una ayuda económica ridícula y con un ex marido quitándome mi dinero, pagándome tarde y no ocupándose de los niños para nada?. Si encontrara un trabajo, con los sueldos que hay hoy en día ni siquiera llegaría para pagar los gastos de dejar a los niños en el colegio un par de horas más de su hora de salida. 


Y mientras tanto, observo como las facturas se acumulan, la comida se acaba y no puedo llamar a mis caseros para decirles que tengo una humedad porque se me cae la cara de vergüenza de pagarles el alquiler tarde y a trompicones. 



Unos meses después de haberme separado, ahora es cuando empiezo a sentir que recupero mi integridad. Empiezo a tener un pequeño renombre con la empresa que creé, y aunque eso me ayuda a pagar algunas de mis facturas, no las paga todas ni por asomo. Para ser capaz de salir adelante por mi misma, me veo absolutamente forzada a pedir ayuda a servicios sociales y a otro tipo de fundaciones para gente sin recursos. Desde servicios sociales a veces me dan tarjetas con dinero de Mercadona para comida, pero me imagino que para controlar el gorronismo, son muy estrictos con lo que puedes comprar con ese dinero. Leche, carne, fruta, pescado y pañales. Ni champú, ni pasta de dientes, ni café, ni desodorante, ni Cola Cao, ni yogures. Y hasta una vez me dieron un toque porque el precio de las manzanas reineta les parecía excesivo.  Así que por mucha leche y mucha carne que tenga en casa, nunca me ayuda lo suficiente porque hasta lo que yo sé, el champú sigue siendo un producto de primera necesidad.



Encontrarme en esta situación me hace sentir una perdedora. Como madre, es mi trabajo mantener a los dos niños que traje a este mundo, y lo cierto es que eso no está ocurriendo y por ese motivo me siento un fracaso. Y lo que es peor, la sociedad se encarga de recordarme cons-tan-te-men-te que así es como debería sentirme, como una auténtica fracasada. Cada día veo, escucho o leo algo o a alguien quejarse sobre como la gente como yo, gente que recibe ayudas, somos unos vagos. Hay hasta grupos en Facebook dedicados a los "chupasangres" de la sociedad, y hasta oigo comentarios en esos programas horribles de la radio que emiten por las mañanas que "seguramente los que recibimos ayudas porque sí estamos en casa viendo la tele mientras otros trabajan para que recibamos nuestro sueldo". Te hace sentir muy pequeña oír algo como eso.



Lo que la sociedad opina de mí me lo recuerdan las dos asistentes sociales que me miran de arriba abajo juzgándome cada vez que les pido una tarjeta del Mercadona. Me imagino que en servicios sociales están tan hartas de ver a vagos poner el cazo que se les olvida que hay gente que simplemente está pasando por un mal momento, pero esque hay fundaciones enteras dedicadas a dar de comer a gente vaga que no se ha preocupado en invertir en su futuro ni en el de sus hijos ni un segundo, y una de esas fundaciones me cerró las puertas a sus ayudas porque "sólo tengo dos hijos, aquí vienen chicas hasta con siete" y porque tenía "recursos de sobra para salir adelante por mí misma", palabras textuales. ¿Qué es lo que esperan exactamente? ¿que vayas vestida como una homeless? ¿quizá hubiera sido más productivo no haberme duchado la mañana de mi cita con ellos?.



Todos los días cuando me levanto siento que soy yo sola contra el mundo. Cuando suena mi despertador a las 8 tengo que levantar a mis niños, vestirles, peinarles, darles de desayunar y después subirme andando con ellos una cuesta enorme porque su padre nos quitó nuestro coche. Después de eso me vuelvo desde el colegio, me ducho y me pongo delante del ordenador durante horas peleándome con el Photoshop para hacer un banner chulo y llamativo que venda muchos cursos, y después de eso me pongo a limpiar mi casa, doblar ropa, recoger juguetes, quitar pelos de perro del sofá y mil cosas más.




Después me vuelvo a subir la cuesta para ir a recoger a mis niños e invierto mi tiempo en leer un rato con la mayor, jugar con ellos, que me ayuden a seguir recogiendo la casa, sacamos al perro los tres juntos, les baño, hago la cena y les acuesto. Si se han portado bien hasta les leo un cuento. Después de acostarles, hago todo lo que no he podido hacer durante el día y que todavía tiene que hacerse. Recoger la cocina, responder wassaps atrasados, limpiar mis pinceles de maquillaje y dejarlos listos para la próxima clase etc. Y después de todo eso, me voy arrastrándome a la cama nunca antes de las 12 de la noche. La alarma suena sólo unas horas después y vuelta a lo mismo, pero según la sociedad en la que vivimos, todo lo que hago no es suficiente porque sigo sin sacar a mis hijos adelante. 
No sé qué más hacer. Si alguien sabe qué puedo hacer, por favor que me lo diga porque no sé hacia dónde tirar desde aquí. He oído de todo, "limpia casas, limpia cuadras, cuida niños, límpiale el culo a viejos". Y de ahí en adelante cosas que prefiero no nombrar. Pero no, nada de eso me va a sacar adelante, como si la gente ganara un sueldazo haciendo ese tipo de trabajos. Estoy invirtiendo todo mi tiempo "laboral" en intentar sacar adelante la empresa que he fundado, pero hoy por hoy, estoy completamente estancada y no consigo encontrar una salida.
Estoy cansada de pelear por mi dignidad. Estoy cansada de sentir que haga lo que haga no es suficiente. Estoy cansada de que la sociedad me trate como menos de lo que soy sólo porque no tengo dinero. 



Nadie sabe lo que pasa en mi casa de puertas para dentro. Nadie me oye decirle a mis niños que no pueden repetir cena. Nadie oye a mi hija preguntarme que si hoy voy a cenar o no para ponerme a mí también un tenedor cuando le digo que ponga la mesa. Mis hijos no saben que yo renuncio a mi cena para que ellos sí puedan cenar. Ellos no saben que mi hijo no ha estrenado absolutamente nada de la ropa que lleva a diario, y que todo lo que lleva puesto es reciclado de alguien que también lo recicló. Mis niños no saben que somos una familia desestructurada, que hago todo lo que está en mi mano para sacarles adelante, que su padre no se ocupa de ellos como debería y que la sociedad sólo me señala a mí como culpable de nuestra situación, en ningún caso a él. Porque él SÍ gana pasta, no la usa para cuidar de sus hijos, pero sí gana pasta, y está claro que el problema está en la chupasangres vaga y fracasada, no en alguien que hace dinero.



Pero la sociedad no sabe que soy una madre con un NO constante en la boca. O ni siquiera, porque mi hija no me pide nada de nada. Ni siquiera se molesta en pedirme que vayamos al zoo, al burger, al cine, porque sabe la respuesta. Mis hijos no saben lo que es ir al cine, no saben lo que es recibir clases extra escolares, no tienen ni idea de lo que es celebrar su cumpleaños en un parque de bolas. Ni siquiera se dan cuenta todavía de que las pasadas navidades no le escribimos carta a los Reyes Magos, porque los Reyes trajeron lo que pudieron, en ningún caso nada de lo que habríamos pedido si hubiéramos escrito la carta. Nadie en esta sociedad me vio contar monedas encima de la mesa de la cocina intentando reunir algo de dinero para comprarle a mi niña una mierda de guitarra de juguete por su cumpleaños. Nadie ha visto todo eso, y sin embargo me juzgan.



Esto ha dejado de ser "lo que hay" para mí, esta situación está durando demasiado. Sé que la sociedad piensa que yo no debería tener derechos porque estoy viviendo de los impuestos que les quitan a ellos, a los que sí trabajan, y de un hombre al que según él eché de mi casa separándole de sus hijos, pero estoy harta de que me juzguen. Sé que en servicios sociales piensan que como me "alimentan", debería callarme la boca, pero esque ya no puedo más.




¿Acaso la gente piensa que no me cambiaría por ellos ahora mismo si pudiera?, me encantaría estar en su lugar, de hecho antes estaba en su lugar. Si alguien me ofreciera un trabajo ahora mismo que pagara todas mis facturas y me obligara a pagar impuestos para mantener a gente como yo, no me lo pensaría ni medio segundo, porque ahora mismo me dejo la piel trabajando y aún así no soy capaz de hacer ni tres comidas al día. 



Cuando eres joven sueñas con encontrar al hombre de tus sueños, y si eres como yo, sueñas con tener niños, una casa, una familia feliz y una vida feliz. Lo que no esperas es que tu marido te arruine económicamente hablando y no puedas escapar, tengas que huir de ese matrimonio y vivir siempre a unos céntimos de quedarte sin tu techo, irte a la cama muerta de hambre cada noche y encima ser considerada por la sociedad como una carga. Y cuando digo la "sociedad" me refiero a gente con la que a veces trato a diario, ya sea alguna mamá del cole que te mira por encima del hombro porque no le has comprado nada a su hijo por su cumpleaños o hasta a veces gente a la que considerabas tus amigos.




Yo valgo mucho más que eso. Soy fuerte, soy resuelta y además soy muy peleona. Sé que acabaré saliendo de este agujero, pero hasta que eso ocurra, necesito fuerzas para no rendirme, pero para tener fuerzas necesito que la sociedad deje de juzgarme, que la gente deje de pisotearme cuando estoy en el suelo. Os lo aseguro: eso no ayuda. Tengo ambiciones, tengo mis sueños, quiero valerme por mí misma, quiero sacar adelante a mis hijos y quiero darles todo lo que ellos se merecen, que es muchísimo. Quiero que mis clases de auto maquillaje y auto estima sirvan para ayudar a muchas mujeres a quererse más a cualquier edad. Quiero todo eso que tiene todo el mundo, y vivir de los impuestos de los demás el resto de mi vida no es parte de mi plan.




No soy una carga, soy una luchadora, una trabajadora, una superviviente, una madre y por encima de todo eso, soy una persona.





Por favor, dejen de juzgarme.


jueves, 14 de agosto de 2014

Pequeños soldados

Últimamente he estado pensando mucho sobre la educación que les doy a mis hijos. Como madre soltera que soy, estoy constantemente bajo el punto de mira de la sociedad. Cuando hablamos de "la sociedad" no encanta echar pestes y hablar en tercera persona de ella, pero se nos olvida que "la sociedad", ese ente asqueroso y maligno que nos empuja a operarnos el pecho, a que se nos marquen las clavículas, a comer comida procesada y a chequear nuestro móvil cada siete minutos, somos nosotros. La sociedad somos nosotros, eso está claro. O no, pero ya os lo digo yo.




El caso es que, como iba diciendo, tanto "la sociedad" como gente de lo más cercana a mí me juzga constantemente, para bien y para mal, sobre la relación que tengo con mis hijos. Hay mucha gente, muchísima, que me considera una heroína, una luchadora, un ejemplo a seguir. Lo siento, pero me tengo que reír. A los 16 años estaba limpiando baños en un bar. Con 19 me eché un novio 14 años mayor que yo que me maltrataba psicológicamente, me engañaba con sus groupies y se reía de mí constantemente. Con 22 años me fui a vivir al sofá de casa de mi padre, el cual no podía usar hasta que él no se acostaba, y me pasaba las tardes encerrada en el baño porque era el único sitio que yo sentía que era "mío". Me casé jovencísima con un hombre al que conocía de poco más de un año y que me prometió algo que desde bien al principio no me dio y todavía estoy pagando las consecuencias de todo aquello. Créanme señores, si en este mundo hay un ejemplo que no hay que seguir, ése es el mío, soy un gran pésimo ejemplo a seguir.




Y luego está la otra mitad, o más bien el otro 75 por ciento, que me pone constantemente bajo una lupa con cada palabra que le dirijo a mis hijos. Si les doy una voz, soy demasiado dura y tengo que dejar que los niños sean niños. Si mi hija llora por una tontería, soy demasiado blanda y están demasiado mimados. Si pongo fotos suyas en FB le estoy regalando al mundo la privacidad de mis hijos para que hagan un terrible uso de ella. Si no pongo una foto de perfil con mis hijos en mis redes sociales o mi wassap, o no tengo una foto de mis niños en mi salvapantallas del trabajo, o mi contraseña no es la fecha de nacimiento de mis hijos... entonces es que soy una narcisista que pasa de los críos.
Todo es así, todo. Cualquier mínima cosa que haces se ve amplificada para bien o para mal, y reconozco que es agotador. La verdad es que dudo mucho, muchísimo, que a su padre le midan de forma tan minuciosa.




Y yo que en realidad lo único que quiero es que mis hijos sean ellos mismos. Me horroriza esa gente que está obsesionada con que sus hijos tengan una carrera universitaria. Claro que sí, claro que me encantaría que mi hija fuera la descubridora de la vacuna más potente del mundo, claro que me encantaría que mi hijo fuera el juez que encarcele a la gente más corrupta del mundo, por supuesto que sí. Pero... ¿y qué pasa si eso no es lo que ellos quieren? ¿acaso preferimos que nuestros hijos hagan una carrera medio al azar porque no hay ninguna que les entusiasme, y pierdan así la pasión por lo que realmente les gusta, dándole la categoría de "hobbie"? ¿qué pasa si mi hijo quiere ser mecánico, qué pasa si eso es lo que le gusta, lo que le motiva, lo que él sabe que le va a hacer feliz? ¿qué pasa si mi hija quiere irse de hippie a trotar por el mundo y a vivir una vida de aventuras, sobreviviendo a base de trueque y conociendo gente apasionante? ¿quién soy yo para decirles que tienen que hacer una carrera sí o sí?. Obviamente lo que nunca jamás voy a hacer en mi vida es dejarles que sean unos NiNis, eso por encima de mi cadáver. Que luchen por lo que ellos quieran, pero que luchen.




Nunca he entendido esa obsesión que tiene este mundo y "la sociedad" por no dejar a la gente ser ellos mismos siempre que eso no sea agresivo para nadie. Me alucina que haya gente que se manifieste para que dos personas del mismo sexo no puedan casarse. Dos personas del mismo sexo que pagan impuestos, que se levantan temprano para ir a trabajar, que comen, beben y van al baño como tú y que no afecta EN ABSOLUTO a tu vida el estado civil que ponga en su pasaporte. Pero nos manifestamos. Qué malos que son que quieren casarse. Exactamente lo mismo que en el mundo del deporte. Uffff... el equipo no quiere el tipo de controversia que traería tener un jugador abiertamente reconocido como gay. Que conduzcan bajo los efectos del alcohol, que esté acusado de acoso sexual, que le grite a jugadores del otro equipo insultos racistas, que tenga conductas agresivas en el campo... todo eso sí, claro. Material deportivo. ¿Pero gay? quita quita, con la mala imagen que da eso...



Hay mucho debate de forma constante en el mundo sobre los cambios en la sociedad, y siempre hay dos versiones bastantes opuestas de cómo deberíamos gestionar el cambio y el progreso. A algunos nos entusiasma la idea de mirar para atrás y ver que hemos avanzado de cómo vivían nuestros abuelos, y otros sin embargo consideran que si cambiamos demasiado, perderemos todos los valores que definen al ser humano: familia, educación, relaciones humanas etc. El cambio les da miedo, es así. El cambio les supone apartarse de todo lo que conocen y con lo que están cómodos.



La verdad es que me gustaría hablar desde una posición en la que entendiera ese miedo, ese miedo a que mis hijos se enfrenten a la vida sin unos estudios, ese miedo a que mis hijos me confiesen que son homosexuales, ese miedo a que mis hijos elijan una vida que no es la estipulada por la sociedad como "segura". Pero la verdad es que no puedo hablar entendiendo esa sensación. Crecí en un hogar de mente muy abierta en una gran ciudad, mis padres eran muy hippies y tuvieron a mi hermano siendo adolescentes y sin estar casados, con lo que siempre nos educaron para no juzgar a nadie y para no imponerle a nadie las cosas de la manera en que a nosotros nos gustaría que fueran, así que en cierto modo asumo que me he criado en un mundo que nos acepta por cómo somos, lo cuál cuanto más mayor me hago más me doy cuenta de que no es así para nada, desde el momento en el que me aprendo el nombre del camarero del bar donde desayuno, le saludo con énfasis, él da por hecho que estoy ligando y como tiene pareja, de pronto y sin más se pone a la defensiva y su trato empieza a ser frío conmigo. Así, sin pararse a pensar que quizá lo que soy es amable. A este mundo no le gustan ciertas cosas y nos presiona para que dejemos de hacerlas, pero repito, me crié en una casa en la que todos tenían una mente muy abierta, y las mentes cerradas son algo completamente ajeno a mí y que me cuesta enormemente entender.




Además, toda esa represión estúpida, esa obsesión porque todos seamos de la misma manera sin ovejas negras en el rebaño lo único que crea es rebeldía, que es otra de las estupideces mayores del universo. Hago esto sólo porque está prohibido, para tocar las narices al mundo, para demostrar que soy más guachi, para ser más listo que nadie. Y entonces la gente hace frikadas como tener un bebé y no decirle a nadie en el mundo si es un niño o una niña, y que vaya cumpliendo años y le lleven al colegio con ropa neutral sin confesarle a nadie el sexo real de la criatura para que el hijo/hija tenga la libertad de elegir lo que quiere ser en esta vida. Oh qué progre. Eso no le va a crear al niño (o niña) un tutti frutti mental sobre sí mismo/a para nada, qué va. Va a hacer que se sienta mega libre y que piense "oh, mis padres cuánto me quieren que me dan la opción de ser del sexo que yo elija, qué claritas me deja las cosas que hayan hecho eso tan guay, soy una criatura completamente libre de condicionamientos y con independencia para decidir mi destino". Qué guay. Como digo con todo esto, me hiere profundamente que la gente no sepa llevar con naturalidad que cada uno somos como somos, y me afecta de la misma forma ya sea porque alguien damnifica a otro alguien por ser homosexual tanto como porque unos padres se dedican a hacer experimentos psicológicos con su hijo/hija y no aceptan el sexo con el que nació. Es exactamente lo mismo, dos extremos de la misma cuerda.



Darwin decía que en esta vida no sobreviven las especies ni más inteligentes ni más fuertes, sobreviven aquellas que se adaptan mejor a los cambios, y es curioso cómo me identifico con esa frase tanto como para aceptar que a pesar de todos los cambios que he sufrido en mi vida en contra de mi voluntad (la marcha de mi padre, la marcha de mi madre, la desestructura de mi familia, los mil y un despidos sin motivo y sin explicaciones que he sufrido, el fracaso de mi matrimonio etc), aquí estoy, más fuerte que nunca y llevando una vida mucho más satisfactoria de la que en un principio habría planeado. Nunca me ha gustado tomar riesgos, pero no me da ningún miedo tomarlos, con lo que aunque un porcentaje altísimo de cosas te salgan mal, hay otras muchas que te salen bien, y eso te convierte en una auténtica superviviente que vive su vida sabiendo que saldrá adelante con lo que le echen, ¿qué puede ser peor que lo que ya dejaste atrás? nada.



Soy una soldado. Y quiero que mis hijos también lo sean.






miércoles, 2 de julio de 2014

Hasta aquí

Estoy taaaan cansada, tanto..., duermo cada noche unas 5 horas porque por algún motivo llevo meses despertándome en mitad de la noche y siendo incapaz de conciliar el sueño de nuevo. A veces me da por llorar de todo el agobio que me entra de pensar en algunas situaciones, y otras veces me da simplemente por darle vueltas a todo en espiral sin llegar a ninguna conclusión mentalmente sana, porque ya saben ustedes que ése es el efecto que tiene la noche, que todo es más negro sin motivo.


La buena noticia es que mi divorcio ya está presentado y hay una luz al final del túnel, ¡yupi!, ¿verdad?.


Pues no. Yupi es lo que debería sentir, pero no es así.



El pasado domingo le pedí a mi ex marido que me trajera a los niños para verles una última vez antes de que se fueran a la playa, y lo hizo. Me hizo el favor de venir hasta aquí y dejar que jugara con mis pequeños unas horas. Diana y Marcos estuvieron conmigo para que los niños jugaran juntos, y después de un fin de semana fantástico de cañitas, fiestecita y concierto, ver a mis niños y estar con ellos parecía el colofón perfecto antes de empezar mi vida de soltera temporal mientras mis hijos estaban de vacaciones en la playa.


Pero no, no pudo ser, y como viene siendo habitual mi ex tuvo que manchar todo eso con su odio, sus amenazas y sus mierdas.


Cuando vino a recoger a los niños, le pregunté que si había hecho ya el ingreso. "Este mes no hay ingreso", me dijo, y tal y como hacía siempre cuando yo le hablaba, se dio la vuelta y me dejó con la palabra en la boca.


¿¿Qué?? espera un momento, ¿cómo que no hay ingreso este mes?



Aún no hay nada firmado y a los ojos de la ley seguimos siendo un matrimonio perfectamente avenido, con lo que si le da la gana de no darme mi dinero, pues es lo que hay, me tengo que aguantar. Pero no, no me voy a aguantar de que vuelvas a hacer lo que te dé la gana y a jugar con mi vida. Por mucho que los niños estén contigo un mes entero, la manutención se sigue pasando, porque sigue habiendo facturas que pagar de los pequeños... ¿o cómo están contigo durante un mes la casa donde viven no se paga?.


Me puse a gritarle en mitad de la calle que de eso nada, que este mes me tenía que pagar como cualquier otro, y él, en su línea y con su actitud habitual de "yo tengo el poder" siguió andando en modo triunfal. Ya he jodido a mi ex mujer otra vez, me siento taaaaan completo y taaaan satisfecho con mi vida...


Así que sin pensarlo me acerqué corriendo y cogí a mi niña en brazos. Eric estaba en los brazos de él, con lo que desde luego no iba a forcejear para quitárselo, pero agarré a mi niña y corriendo me metí con ella en el portal. "Si no me das la manutención no te llevas a la niña", le grité mientras mi hija lloraba y gritaba que se quería ir a la playa con su papá. Él salió corriendo detrás mío pero llegué a tiempo a mi portal para cerrarlo. "Mañana te hago el ingreso". Ja, muy astuto, querido.


Subí a casa con las manos temblando, mi hija con un pseudo ataque de ansiedad gritando y moqueando, pidiéndome por favor que la dejara irse con papá (qué listo hacerme quedar a mí como una bruja malvada delante de mis hijos) y lo primero que se me ocurrió fue llamar a mi abogado. Según estaba hablando con él, antes de que me diera tiempo casi a contarle lo que había pasado, mi ex marido me llamó, pero como viene siendo habitual entre nosotros, no conseguimos llegar a ningún acuerdo. "Dame a la niña, tengo hasta el día 5 para hacerte el ingreso", "la niña no sale de aquí si no me das el dinero ahora mismo", "te estoy diciendo que te lo voy a dar, ¿¿qué te hace pensar que no te lo voy a dar??", "oh, perdona, qué desconfiada, no sé cómo puedo ser tan tiquismiquis, no será quizás que... ¿hola? ¿¿me acabas de decir que este mes no iba a ver un duro??, no sé, igual es eso...". Colgamos el teléfono, y mientras intentaba calmar a mi hija de un tremendo ataque de ansiedad, suena el timbre. "Policía municipal, por favor abra la puerta".


Bieeeeen perfecto. Claro que sí, suban, que les voy a contar un par de cosas que les van a encantar...


"Abril, métete en tu cuarto y no salgas cariño, métete en tu cuarto y cierra la puerta mi vida, no salgas hasta que mamá no te lo diga, ¿¿de acuerdo??", "¿pero quién es mami? ¿¿es papá??", "no cariño, son unos señores que no quiero que te vean, vete a tu cuarto y cierra la puerta cariño mío...".


"Nos ha comentado su marido que no le deja ver a su hija, no sé si usted sabe que eso es ilegal y no lo puede hacer..."


"Claro que lo sé, agente, pase, pase y siéntese, que le voy a contar la situación..."



Después de contarle la historia y, por supuesto, darme la razón, me dieron el sermón obligado que he escuchado como un millón de veces de "por favor déjense de rabietas, ¿o esque no se dan cuenta de que los perjudicados son los niños?", sin poder hacer nada al respecto porque admitieron que yo era quien tenía derecho a hacer lo que estaba haciendo ya que él no estaba cumpliendo sus obligaciones como padre, sin más se fueron.


¿Y entonces qué hice? pues lo que hago siempre que estoy bloqueada, llamar a mis amigos, que en estos casos tienen mucha más claridad de mente que yo, para intentar encontrar una solución. Y por supuesto me la dieron. "Que te meta el dinero en el cajero ahora mismo, así la transacción en por banco, como él quiere, tú tienes el dinero al instante, como tú quieres, y es algo que no se puede echar para atrás como se podría echar una transferencia".


Así que le llamé, se lo propuse así y así lo hizo, tuve mi dinero al instante y dejé que la niña se fuera con él, no sin antes decirme que no me acercara a él y que dejara que la niña fuera andando sola no fuera a ser que le acusara de malos tratos. Sí, por supuesto, eso es lo que más me apetece, fingir delante de mis hijos que me estás pegando, como si no hubiera habido veces que te han oído gritarme, llamarme prostituta, despreciarme y hasta incluso darme patadas dentro del coche delante de ellos como para que ahora tuviera que fingirlo. No, gracias, quiero acercarme y quiero despedirme de mi hijo.


Así que después de ver cómo mi hija corría a los brazos de su padre, de su héroe, el que va a llevarle a la playa, le digo que me dé un último beso, se abraza a mí y me dice "mami esque me gusta mucho estar con papá", "ya lo sé cariño, ¿ves como yo te decía que no tenías que llorar que mamá lo iba a solucionar?", "ya, pero esque yo quería irme con papá...". Y sin más se fueron.



Yo no soy del tipo de persona que monta pollos delante de los niños. No soy del tipo de persona que usa a sus hijos en contra de su padre. No soy del tipo de persona que se aprovecha de su ex marido y le saca hasta el hígado. No soy para nada el tipo de persona a quien no le importa que sus hijos sufran sólo para sentir que gana la batalla. Pero esto no, esto no estaba dispuesta a consentírtelo. Puede que sea injustísimo, puede que te parezca un abuso total que si los niños están contigo, pasar la manutención es sólo para el beneficio de la madre, puede que te creas por encima de la ley, que creas que tus decisiones son las más correctas y que lo que tú decidas es lo que va a misa y nadie puede toserte, pero no. La niña pasó un mal rato de lo más desagradable, y seguramente el niño yendo a comisaria también, pero sentí que eso es lo que debía hacer, y no por mi bien, si no por el suyo, porque si tú no me pagas, yo no puedo pagar la casa donde viven.

He hecho las mates, y la guardería de Eric, más el comedor de Abril más la chica a la que he contratado para que cuide de ellos antes de que entren al cole y después de que salgan, sólo con eso, los niños cuestan casi 700 euros al mes. A eso súmale comida de los peques, súmale ropa, súmale la luz que usan, el agua en la que se bañan, los lavavajillas y las lavadoras que pongo para lavar sus cosas. Súmale los libros de texto que corresponden pagar a la madre por ley. Súmale cortes de pelo, medicamentos, regalitos de cumpleaños para sus amigos. Súmale el dinero que hay que poner en el cole para material, todo lo que piden en la guardería para hacer trabajos, regalos del día del padre, fiesta de disfraces. Súmale cuadernos de deberes para que la niña practique en verano, súmale tratamientos para los piojos, súmale transporte para que los niños se muevan. Súmale lo que cuesta la casa en la que vivimos, que NO es cara al contrario de lo que tú piensas


Tú no lo sabes porque no vives con ellos, pero créeme, los niños cuestan mucho más de lo que tú me pasas al mes, así que lo siento si te parece tan injusto pagar la manutención cuando van a estar contigo, pero entonces, si el mes que viene están conmigo entero y tú no les vas a ver... ¿por qué no me pagas el doble?.


Yo no quería hacer lo que hice, no quería hacer sentir a mi hija que no la dejaba ir a la playa con su papá y su hermano, pero es lo que sentí que debía hacer, no por mí, si no por ellos, que bastante mal lo han pasado ya con todo lo que has jugado con nuestro dinero. Me ha llevado mucho tiempo decidirme a solicitar oficialmente el divorcio, pero una vez que lo hice, me siento completamente en paz con esa decisión.


Ha habido muchísimas cosas en mi vida sobre las que no he tenido ningún control y que simplemente me ha tocado aceptar. He tenido que aceptar que no tuve una adolescencia idílica precisamente, porque estar constantemente en duelo con ello me habría convertido en una persona agria y con rabia interior. He tenido que aceptar que mi familia me dejara a mi suerte cuando era sólo una niña. He tenido que aceptar que elegí una profesión tremendamente infravalorada en la que sólo querían una muñeca que dijera que sí a todo, a recoger cafés que la gente iba dejando por ahí, a no tener jamás un mal día, a no tener derecho a días de asuntos propios como tiene todo el mundo, a que la gente se riera de mí dejando la cocina sucia cuando no les veía a ver si se salían con la suya y me la jugaban haciendo que me llevara una bronca sin conseguir darme cuenta de quién en concreto había sido. He tenido que aceptar que el mundo laboral me diera la patada en el momento más indefenso de mi vida, que fue mi segundo embarazo, y me dejaran en la calle sin opción a encontrar un nuevo empleo. He tenido que aceptar que mis padres eligieran otra familia y renegaran por completo de mí. He tenido que aceptar que me casé con un hombre maravilloso que de un día para otro cambió radicalmente y decidió pagar todas sus frustraciones conmigo encerrándome en una cárcel de vida de la que no me dejaba escapar. He tenido que aceptar que una vez que decidí coger las riendas de mi vida y mirar hacia delante en lugar de hacia atrás, siempre tuviera que conformarme con las migajas que a ti te apetecía darme. Ahora no voy a ver a los niños aunque me corresponda, ahora te doy mucho menos dinero, ahora pongo a tu nombre deudas que he creado yo, ahora te doy el dinero... pero el último día límite que tengo para hacerlo sólo para fastidiarte, ahora que me pides que por favor te ingrese algo a fin de mes para poder comprar unas uvas y algo de cenar en Nochevieja me voy a permitir el lujo de negártelo para que no cenes si quiera esa noche. Pero por encima de todo he tenido que aceptar que nunca supe qué pasó, nunca supe por qué ese odio repentino hacia mí, hacia tu mujer, hacia la madre de tus hijos, nunca supe por qué me odiabas tanto y nunca supe por qué si tanto me despreciabas, nunca te marchabas ni tampoco dejabas que me fuera yo.


Me llevó mucho tiempo aceptar todo eso. Me supuso un esfuerzo horrible llegar al punto en el que lo que quería para mi futuro era mucho más importante que el equipaje emocional que llevaba. Que para conseguir lo que tanto deseaba tenía que dejar atrás todo ese peso que cargaba allá donde iba. Tenía que dejar de llorar porque mi madre no me quiere cada vez que me tropezaba y me caía, hablando de forma metafórica pero también literal, porque allí estaba mi madre presente en todo lo que me pasaba, bueno y malo, intimidándome, obsesionándome y faltándome en todo, en lo malo y en lo bueno. Si me llegaba una factura que no podía pagar, la culpa era de mi madre por no echarme una mano como hacen las madres. Si mi hija empezaba a andar, qué horrible era mi madre por estar perdiéndose esto. Si me daba un martillazo en un dedo, qué fácil sería todo si pudiera llamar a mi madre y decirle que me acabo de hacer daño. Pero lo hice, o al menos lo estoy haciendo, aceptando que no está y que nunca va a volver porque no quiere, porque no me quiere y porque no quiere a sus nietos, sus nietos son los hijos de las hijas de su marido, esos son sus nietos, pero mis hijos no. Dejé atrás la esperanza de que volviera, la rabia, la vergüenza de que tu familia te abandone por una bronca estúpida provocada por una idiota envidiosa. Dejé atrás mi doloroso pasado y miré hacia adelante, o por lo menos eso es lo que quiero creer que estoy haciendo, porque por supuesto que todavía llevo una mochila llena de falta de confianza en los demás y de miedos que me encantaría enterrar en algún momento no muy lejano, pero sé que todavía la llevo conmigo allá donde voy.


Y de pronto, cuando estoy en mitad de un proceso de superación de un pasado doloroso y una decepción enorme de matrimonio que ha conseguido que vea el amor como una gran mentira, me vuelves a venir con éstas, con una escena en la que yo quedo como la mala delante de mis hijos y monto un número en plena calle con policía incluída. Y no sé cómo avanzar, cómo dejar atrás un matrimonio de abuso y manipulación.

Pero sorprendentemente no es la rabia lo que me atasca y no me permite avanzar, es simplemente la falta de control sobre mi propia vida que aún sigues creando. Es el miedo a salir a la calle, a que no me devuelvas a mis hijos cuando te los lleves, a ir un día a por ellos al colegio y que te los hayas llevado, es el pánico de que al estar aún casados pongas a mi nombre cualquier cosa y me llegue una factura inmensa que no pueda pagar. Es el miedo a que alguien venga con un bate de beisbol a reclamarme todo el dinero que le debes. Es la ansiedad que me produce pensar en que de pronto no te dé la gana de pagarme más la manutención y tenga que esperar meses a poder reclamarla judicialmente mientras sigo sin recibir dinero. Es saber que he dejado atrás el matrimonio pero aún no he podido escapar del abuso.


Es saber que la pura verdad es que gracias a ti, en cualquier momento puedo perder por completo el control de mi vida a pesar de que estoy luchando con todas mis fuerzas para salir adelante.


Así que supongo que después de todo, no son los insultos y los desprecios que me dedicabas lo que no consigo superar, es el hecho de que aún tengo que bailar a tu ritmo. Estoy intentando desesperadamente reconstruir las ruinas de una vida completamente destrozada mientras tú sigues jugando conmigo y montándome escenas delante de mis hijos, de la policía y en la puerta de mi casa para que mis vecinos puedan ver lo mala madre que soy no dejando a los niños irse con su padre a la playa.


Estoy cansada, estoy harta de ti. Estoy cansada de ver cómo te sales siempre con la tuya porque yo jamás les digo a los niños una palabra mala de su padre. Estoy muy harta de ver que una jueza no considera un abuso tangible que le lleve una grabación en la que se te oye llamándome puta y guarra delante de los niños mientras la niña nos pide que nos callemos, una grabación en la que se oye perfectamente cómo me dices que sólo voy a salir adelante con mis tetas, que es lo único que sé hacer, usar mis tetas. Estoy harta de que la gente me venga diciendo que qué injusta es la ley para los hombres que tienen que mantener a sus mujeres una vez que éstas les echan sin piedad de su casa y les arrebatan a sus hijos. Pobrecitos maridos, qué malas somos las mujeres. Estoy harta de que tú seas quien llevas a los niños a la playa y a la nieve, pero mientras están conmigo no les llames nunca para hablar con ellos. ¿No te apetece hablar con ellos? adelante, eso no lo contempla la ley por ningún lado. ¿No quieres devolverme mi coche para que pueda llevarles al colegio? tranquilo, el coche está a tu nombre aunque lo pagamos a medias, la policía simplemente levantó los hombros cuando fui a pedir ayuda. ¿Quieres pasar de pagar la manutención aún sabiendo que sin ese dinero tus hijos se van a la cama con el estómago vacío? claro que sí, no hay problema, total aún no hay nada firmado y cualquier acuerdo de dinero es simplemente de palabra. ¿Que ya te ha llegado la citación judicial solicitando el divorcio pero has decidido no responderla para mantener esta situación el mayor tiempo posible? adelante, no hay nada urgente que la ley pueda hacer. ¿Que quieres decirle a los niños que su madre es una egoísta y no les quiere? claro que sí, la ley tampoco contempla eso en su lista de "cosas que hacen a un hombre un padre pésimo".



¿Cuándo voy a poder decir BASTA?, ¿cuándo voy a poder tener el control de mi vida y dejar de estar constantemente rezando por que te hayas levantado con el pie derecho?.


Estoy cansada de mirar mi cuerpo en la ducha y saber que pasé cuatro años de mi vida escuchando cómo me decías que te daba asco. Estoy cansada de saber que permití que me dijeras que me despreciabas durante tanto tiempo porque quería desesperadamente recuperarte y tener una familia unida por los niños. Estoy cansada de sentir que estoy en un constante proceso de curación de cosas sobre las que no he tenido el control. Abandono de mi padre, abandono de mi madre, abandono de mi marido y una larga lista de abandono de amistades en las que realmente confiaba. A veces me siento como si mi vida entera hubiera sido una continua caída y cada vez que sentía que finalmente aterrizaba, la tierra se volvía a abrir bajo mis pies. Necesito volver a ganar el control de mi vida en lo que a ti respecta.



Ya es suficiente.



Me debes dinero en todo lo que respecta al cuidado de los niños, y decidí que ya estaba bien, que ya era hora de dejar de permitirte que sigas sumando más ceros a la cuenta, porque estamos hablando de los niños, no de mí. Necesito saber que no tienes por qué ser tú el que diga la última palabra en cuanto al dinero de los niños se refiere, y me da igual que la gente piense que me aprovecho de ti, que te saco la pasta, me da igual que la gente me siga diciendo en mi cara que las leyes son injustísimas para los hombres en lo que a divorcios se refiere. Necesito dejar de oír de una maldita vez el chiste de que la Barbie divorciada cuesta el triple de cara, lo necesito.


Necesito decirte en tu cara que a pesar de los abusos, de los insultos, de las manipulaciones, de las mentiras sobre que mis amigos le llaman para ponerme verde en cuanto me doy la vuelta, de jugar con mi dinero y con mi vida, sigo aquí, y sigo de pie.


Me da igual que le cuentes a todo el mundo lo pobrecito que eres, el poco dinero que te queda al mes porque tu ex se lo lleva y se lo gasta todo en ella misma, me da igual que le vayas al juez con todas esas mentiras y le cuentes que vivo una vida de excesos y tú, pobrecito, viviendo con tus padres sin ningún sitio a dónde ir. Me da igual que digas que soy una vaga y que no he trabajado todo este tiempo porque prefería que me mantuvieras tú.


Mi ex marido de pronto dice que no me da el dinero de mis hijos y por encima de mi cadaver voy a dejar que eso suceda, y que arda toda la ciudad si hace falta, pero créeme que voy a luchar con uñas y dientes para que sepas que no estás en el derecho de dejar a mis hijos sin su manutención y que la decisión no es tuya, por mucho que tú te los lleves a la playa, al burger y a todos los sitios que te hacen quedar como un padre súper chachi. Me dejo el culo trabajando todos los días, incluso cuando no tenía el trabajo de oficina que por fin tengo, para que a esos niños no les falte de nada, no voy a dejar que vengas tú a quitarles el plato de la mesa. No se le quita el dinero a una persona y se actúa como si no pasara nada. No se reducen las comodidades de tus hijos porque su salud, su bienestar y su felicidad en general no están a tu merced. No se destroza la vida de tres personas que resulta que además son tu familia y te molesta cuando las cosas no se hacen como tú quieres.


Después de todo el incidente del domingo, mi abogado me dijo que tenía todas las de ganar en esto porque la manutención sí se debe pasar incluso en el mes de vacaciones, y me animó a denunciar cualquier cosa que se saliera de la norma, insultos y amenazas incluidas. Pero lo que mi abogado no se da cuenta es de que la ley, esa ley taaaan injusta para los pobres hombres divorciados, no considera unos insultos con grabaciones una prueba válida de abuso, lo que considera es que tú eres caprichosa que quieres fastidiar a tu marido porque te aburres y eres una rencorosa. Vuelve cuando tengas un ojo negro y unos cuantos moratones en las costillas, bonita. El país en el que vivo es conocido por ignorar el machismo, por ignorar la violencia verbal, por ignorar la violencia económica (casualmente la más común, la de que tu marido no te deje tocar el dinero) y por ignorar hasta que un hombre le diga a sus hijos que su madre es una prostituta que sólo sirve para comer p*llas. El país en el que vivo es un país donde tú vas a una jueza (mujer) y le explicas que éste es tu último cartucho para que el padre de tus hijos deje de insultarte y de vejarte, y esa jueza te mira y te dice, literalmente "a ver... ¿me entiendes? ¿¿me estás entendiendo o esque no hablas mi idioma?? ¿¿esque no sabes que con todo esto que estás haciendo, los perjudicados son los niños?? L-O-S-N-I-Ñ-O-S".


Vivimos en un país donde en un terrible momento de rabia le echas un cara que has tenido que hacerte la loca cuando un cura se roza varias veces con tus tetas y se le baja la mano a tu culo sólo porque se ha ofrecido a pagarte una factura que realmente es imprescindible que pagues y tu ex marido te dice que qué p*ta eres. Alguien abusa de ti y tú eres una puta por ello. Ése es mi país.



Así que sí, a pesar del mal rato para mis hijos, mi dignidad me dijo que cogiera a mi niña y huyera con ella hasta que me pagaras. Porque esto ya no es por dinero. Darle lo mejor a mis hijos y no dejar que nadie me pise no siempre significa tener dinero en la cuenta. Mis hijos necesitan una madre sana, una madre entera y una madre capaz de ponerse por delante de quien venga a arrebatarles una infancia tranquila y sin baches. Mi hija necesita ver que no está bien aceptar que un hombre te pise. Mi hijo necesita que su padre se ocupe de él como hacen los padres. Me niego a volver a dejar que mis hijos vivan en una casa donde no se paga el alquiler sólo porque es papá el que maneja el dinero. Ninguno de nosotros se merece que nos barran debajo de la alfombra porque papá considera que está cumpliendo su deber como padre.


No quiero aceptarlo.



Así que lo necesito, necesito que vea que no es más fuerte que yo, que no es él sólo quien decide las cosas. Que a pesar de toda la mierda que me ha lanzado a lo largo de mi matrimonio, no voy a agachar las orejas porque él decide cuándo y cuánto con respecto al dinero. Pasé los últimos años de mi matrimonio escondiéndome de él, haciendo cosas horribles sólo para no sentirme sola. Necesito saber que todo eso tan asqueroso que hice lo hice por un motivo, lo hice para aprender dónde no quería volver a meterme, y que de todo eso saqué la inmensa lección de a dónde no quería volver en una relación. No quiero que nadie vuelva a tirarme como si fuera basura.


Necesito recuperar el último trocito de amor propio que me queda y por desgracia sólo me queda eso porque él me lo ha ido robando con el tiempo. Necesito que sepa que no voy a dejar de luchar, que tengo muchísima gente a mi lado que me apoya, que me ayuda, que me respeta y que me entiende. Necesito levantarme para que sepa que pienso vivir de pie cueste lo que cueste. Necesito que mis hijos sepan que he luchado por ellos con uñas y dientes.


Hay una gran diferencia entre rendirse y aceptar la vida tal y como ha venido, pero sabiendo que lo que está por venir merece la pena y que no puedes quedarte atascado en el pasado. No puedes vivir huyendo, así que o llega un momento que dices hasta aquí, o seguirás corriendo toda tu vida.


Yo acepto mi pasado por lo que es: un asco. Lo acepto y elijo avanzar porque sé que el resto de mi vida es tan importante que si sigo mirando atrás, nunca seré capaz de mirar hacia adelante para no perdérmelo. Lo que no pienso aceptar es el hecho de que aún sigo atrapada en una situación abusiva.


Hasta aquí.



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