
Me gustan las películas que tienen la capacidad de sorprenderte, de emocionarte, de hacerte sentir, de hacerte pensar. Y más si nos encontramos con un personaje que vive, que siente, que piensa. Sobre todo que piensa. Piensa y decide. Decide vivir lo que le quede de vida intentando compensar sus errores, los errores que le han mantenido alejado emocionalmente de sus hijos toda su vida. Yo estoy muy lejos emocionalmente de mi padre, así que no es de extrañar que me sorprenda tanto el personaje de Frank Goode.
Todos están bien es una película sencilla, con estupendos actores, llena de emociones, buenas y malas, y con una ambientación y unos personajes muy creíbles, que es algo que suele fallar en la gran mayoría de las películas que se hacen en estos tiempos. En Todos están bien la historia es creíble, muy creíble. Jack es una hombre que adora a sus hijos y les ha presionado siempre para que lleguen a lo más alto hagan lo que hagan, pero tanta presión ha derivado en que todos sus hijos sienten que no dan la talla con respecto a lo que su padre esperaba de ellos, con lo que mienten. Mienten sobre sus trabajos, mienten sobre sus relaciones y mienten sobre sus vidas. Mienten sobre todo lo que pudiera alejarse de la idea que Jack tiene sobre el exito en la vida, y lo hacen para impresionarle. Y eso para mí es algo muy creíble. Estoy convencida de que miles de personas se sienten así todo el tiempo. Algunos se sienten como Jack Goode, y algunos se sienten como sus hijos. Yo misma me siento así. Eso es lo que más me gusta del cine, ver en la pantalla alguna faceta con la que me puedo sentir identificada, pero llevada al extremo, porque cuando ves amplificado algo que tú mismo haces, ahí es cuando te das cuenta de tu error, y de dónde podría llevarte actuar de esa manera.
Recomiendo totalmente esta película. Robert De Niro hace un papel inmensamente conmovedor (coma, claro). Normalmente son los actores los que tienen que estar a la altura de un guión. En el caso de esta película, no sé si es el actor el que está a la altura de la película, o la película a la altura de Robert De Niro.
Larga vida a Robert.