lunes, 27 de mayo de 2013

Boys, boys, boys...

Desde que escribo tan poquito me doy cuenta de que sólo escribo sobre temas que están mega de actualidad en mi cabeza, que me preocupan un montón, que son súper intensos y que tengo muchísimo que filosofar sobre ellos.

Bien, eso está muy bien.

Pero el caso es que a mí mis entradas superficiales con mis listas y mis cosas pues también me llenaba mucho escribirlas, así que hasta aquí hemos llegado... hoy en Voy a contarte un secreto...


HOMBRES QUE ME PONEN MIL:


 Jon Hamm

Qué mejor hombre en el mundo para abrir esta lista que Don Draper. Sí, lo sé, habéis suspirado todas, no lo neguéis.




Ya hablé de él aquí en su día, pero esque me sigue pareciendo el colmo de los hombres atractivos del mundo. Jon Hamm transmite bondad, sensibilidad y simpatía sin perder ni un ápice de sexydad. Vamos, que Jon es de los que se pegan toda la tarde sujetándote la caja de Kleenex y escuchándote mientras te desahogas de tus problemas y después te lleva en volandas al cuarto y te empotra contra la cómoda. Y fijo que después se levanta y te hace un Cola Cao.




Jon es amor, está enamoradísimo de su mujer y eso nos encanta.. Jon for president.


Tom Selleck


Qué queréis que os diga, a mí Tom me parece el hombre masculino por excelencia. Es de esos hombres que si se depilara el pecho perdería el 80% de su encanto, porque es un hombre HOMBRE.Vamos, que toda su esencia grita "te fecundo con mirarte", y si eso no es masculinidad, que baje Dios y lo vea...






 Ewan McGregor



¿Se puede ser más encantador? ya os lo digo yo: no.

Ewan está envejeciendo de maravilla y no se ha dejado llevar por el gimnasio ni por las súper producciones, y eso que tiene más de una a sus espaldas, pero Ewan es tan elegante que dejó que Nicole Kidman se llevara todos los méritos cuando ella es pura mentira de bisturí y canta susurrando (así yo también canto guachi) y él es todo garganta y amor en general.


Por si alguien no ha visto nunca una película de Ewan en versión original (ya les vale), les recomiendo que lo hagan, y después de escuchar su voz me cuentan si no es el hombre más dulce y divertido del mundo. Y encima hace cosas súper chachis como recorrerse el continente en moto o irse al culo del mundo a ayudar a unos osos.

Larga vida a Ewan.


Justin Timberlake



Sí, lo sé, Justin representa todo lo que a mí no me gusta nada de nada en un hombre. No es nada masculino, cuida "demasiado" su imagen y con ver sus fotos ya te llega su olor a perfume pretencioso y carísimo de hombre. Vamos, que te lo imaginas robándole las pinzas de depilar a Jessica Biel o poniéndose mascarillas de yogur. Y eso es un NO para mí.


Pero en fin, todas tenemos nuestras debilidades y Justino es de esos hombres que hace que un jerseycito básico de Zara le luzca como si fuera un Dior. Además reconozco que su forma de vestir puede conmigo, y no hay nada más excitante en el mundo que un hombre que te gusta como viste.






Deberían hacer un libro de texto con todos los looks de este joven y hacérselo empollar a la mayoría de hombres que yo conozco. Ay cuánto cambiarían las cosas si fuerais a vuestra primera cita vestidos así, chicos...





Bruce Springsteen




Sí, tengo un algo con los hombres mil veces más mayores que yo. Supongo que es su experiencia, esa mirada de "yo te enseñaría todo lo que necesitas saber sobre la vida", esa manera de coger la guitarra como si fuera una extensión de sí mismo, pero recuerdo que un día estaba en un bar de conciertos, mire hacia la tele y le vi, sin sonido, cerquita del micrófono y con la vena hinchada de estar dándolo todo en el escenario, y me recorrió un gusanillo de sexydad que todavía me dura cada vez que le veo.



Bruce es un hombre de verdad, de los que te arrancan la ropa en la cocina y con los años se sientan a ver crecer a tus nietos. Y además escribió The river, ¿se puede pedir más...?



Ryan Gosling




Sí, es el chico de moda, vale. Pero esque por favor, P-O-R F-A-V-O-R-R-R-R....


Me da igual que en todas las fotos del mundo salgas con el mismo gesto porque te tienes estudiada tu mirada de "oh yeah, baby...", me da igual, me da mucho igual, eres el Noah de El diario de Noah y has provocado que todas las mujeres del mundo queramos cogernos una pulmonía mientras nos quitan la ropa salvajemente bajo la lluvia. Y encima que fuerais pareja en la vida real nos hace pensar que luego en casa la pasión era la misma.



Estoy muy a favor de que Ryan esté tan de moda como novio oficial de América ahora mismo, las que le seguimos de cerca sabemos que no se corta un pelo en hacer papeles de lerdo con una especie de síndrome de Asperger y con un look a lo años 70 nada favorecedor, después va y se quita la camisa delante de Emma Stone riéndose de su propia sexydad y se nos olvida todo. Vamos, que me lo imagino sin camiseta siendo el camarero que viene a mi hamaca a traerme mis mojitos en mi isla desierta particular y como que me cuadra la fantasía, me encaja perfectamente.

Seguro que hay alguna pensando "pues a mí no me pone". Desde ya: no me lo creo...



Jon Bon Jovi



Qué mejor hombre para terminar mi lista que mi favorito entre los favoritos de mi vida. Sí, lo sé, es viejo, sí, lo sé, está arrugado, sí, lo sé, se tiñe el pelo. Pero Jon no está venido a menos en absoluto y ha llevado los años con muchísima dignidad, y no todos los rockeros pueden decir lo mismo...



En su cara se intuye una vida plenamente vivida y disfrutada, y si no puedes ver lo interesante que es eso, sal de mi blog ahora mismo. Jon es sexydad absoluta, y si no os gusta, mejor, todito para mí.

viernes, 24 de mayo de 2013

Vuelta a empezar

Ya lo sé. Ya sé que esta entrada no dice nada nuevo. Ya sé que he hablado de ello millones de veces. De hecho hablo de lo mismo aquí o aquí. Pero esque según pasa el tiempo voy flipando más y más y más con cómo la gente asume su paternidad como algo a tiempo completo y de manera totalmente exclusiva.
Puede conmigo, de verdad que puede conmigo.

Eric acaba de empezar la guardería, y la verdad es que yo pensaba que me acordaba de lo pesadas que eran las profes contándote cada pequeña cosita que ha hecho, cuánto ha dormido, los pises que ha hecho, si ha vomitado (ah no, que mi niño no vomita, mi niño "regurgita"), si ha estado contento, si ha estado serio, si se ha hecho "cacota" (diossss... cada vez que alguien dice "cacota" me da un calambre en el píloro...), si los demás niños le han hecho caso, si ha estado en la cuna, en el balancín, en la trona..., en fin, que yo pensaba que me acordaba de eso, pero lo que en realidad se me había olvidado es lo TOSTÓN que son las madres cuando dejan al niño por la mañana y cuando lo recogen.

Cuando llegan por la mañana le cuentan a la profe si ha cagado, si ha dormido bien, si se "regurgitó"... y cuando llegan por la tarde les preguntan cada pequeño detalle, ¿ha estado bien? ¿ha dormido? ¿ha hecho "cacota"? ¿pero seguro que ha estado contento? ¿y ha querido la papilla? no esque como ayer no la quiso..... ¡pero por favor que son bebés por diosss!, un día tendrá hambre, otro día tendrá menos, un día tendrá ganas de echarse una siesta de las que rompen la cuna y otros días les apetecerá echarse unas risas con el resto de bebés, ¿en qué cambia exactamente que te den el parte de todo lo que hace? ¡si además tenemos todos una agendita muy mona donde las profes apuntan absolutamente todo con detalle!.

No sé, será yo que soy rara, pero para mí un bebé es un bebé. Claro que sí, que es una personita, es un pequeño ser con sus días buenos y sus días malos, pero a ver, si la ha liado de alguna manera porque ha vomitado hasta la leche materna o algo del estilo, tranquila que te lo van a decir según entres por la puerta.Es más, seguramente te llamen por teléfono para contártelo. No sé, no entiendo esa sobre protección, los niños están cuidadísimos allí, las chicas que les cuidan son estupendas y van a cuidar de tu bebé sin hacer ninguna otra cosa, sin hablar por el móvil, sin ir al baño y dejarles solos, sin ponerse a leer una revista... no me entra en la cabeza esa obsesión por controlarlo todo.

Claro, luego todo el mundo me pregunta... "¿¡y Eric qué tal la guarde!?", pues la guarde bien, a ver, que viene de estar todos los días durante 3 meses con 150 personas turnándoselo para tenerlo en brazos, ¿le va a intimidar ahora un grupito de bebés?, pues no, yo llegué allí el primer día, le dije "hala hijo, que hoy te vas con esta señora", y él dijo "pues muy bien, pues hoy con ésta", y tan contento, si tiene 4 meses leches, ¿qué va a opinar él al respecto?.

Lo último que he notado, no sé si es por temas de crisis y de paro, es que ahora hay muchos más papás que mamás, al menos a las horas que yo voy, lo veo tanto en el cole como en la guarde, y qué quieren que les diga, casi me parecen peores. Esta mañana había uno que, de verdad, esque me pone enferma la gente así...:  

Papá: ¡Adiós hijo, adiós adiós!

Profe: ¡Vamos a decirle adiós a papi! ¡¡adiós papiiii!!

Papá: ¡Adióooos!

Profe: ¡Adiós, hasta la tarde!

(bebé pasando millas, por supuesto)  

Papá: ¡¡Adiós Gonzalito, adiós hijo, adiós adiós!!

(bebé jugando con camión)  

Papá: ¡¡Gonzalito hijo, a ver cómo le dices adiós a papá con la manita!! ¡¡mira, mira hijo, así!!

(bebé mira a papá y le hace adiós con la manita mientras sigue con su camión)  

Papá: ¡¡Muy bien hijo, adióoos, adiós hijo!!

(bebé que sigue pasando millas de su padre)  

Papá: ¡¡Pórtate bien ¿¿eh??, no llores!! ¡no llores que papi viene luego a buscarte ¿eh?!

Profe: ¡Uy no no papá, si soy muy mayor ya y no lloro!

(bebé pasando mil)  

Papá: ¡¡Bueno hijo, adiós!! ¡¡¡un beso, dame un beso!!!

(va y se come a besos al bebé, que pasa mil)  

Papá (a la profe): ay esque si no le doy un beso... esque se pone...

Profe: Sí sí claro...

 Papá: ¡¡Hala hijo, adiós!!

Profe: Adiós papiiiii....  

Papá (a la profe): Bueno, pues nada, luego vengo, sobre las 4 vuelvo a por él...

Profe: Muy bien. Vamos como todos los días...  

Papá: Sí sí, como todos los días. No pero que lo digo... no sé bueno, por si me retrasaba o algo. Bueno que a la tarde vengo. ¡¡Adiós hijo!! ¡¡¡Adiós!!!



¡¡¡POR FAVOR PEREZÓN!!! ¡¡Pero tío que te vayas ya y dejes al crío jugar tranquilo por dios, que le vas a crear un trauma de padre coñazo!! y luego son los niños los que supuestamente tienen ansiedad por separación, ¿¿pero cómo no la van a tener si les estás metiendo eso en la cabeza?? ¡¡lo que no entiendo es cómo no les entra la ansiedad por cercanía, vamos si llego yo a tener una madre así me da un chungo!!.


No sé, son reflexiones que me hago muy a menudo desde que tuve a mi hija, pero esque no entiendo esa pérdida total de autonomía cuando tienes hijos, esa falta absoluta de individualidad como persona. No sé, no creo que nadie pueda decir que yo no quiero a mis hijos o que paso de ellos, pero por algún motivo a mí me sigue gustando hacer las mismas cosas que hacía antes de ser madre y no estoy obsesionada con ellos como única tarea que ejerzo en el día, no sé, pintarme las uñas, ver una peli con mi marido, tomarme un café con mis amigas o cosas así, no le veo la relación a tener hijos y que te deje de molar tu antigua vida para que ahora sólo te guste cantar "el cocherito leré", enseñar a tu niño a hacer los cinco lobitos durante horas día tras día y tener el Clan TV todo el santo día de fondo. Vamos, que me acaban de añadir a un grupo de WhatsApp que tienen todas las mamás del cole y de unas 20 personas sólo hay 2 que en su foto de perfil salgan ellas solas. O sale una foto de toda la familia, o directamente su foto de perfil es una foto de sus hijos, no vaya a ser que si no pones una foto de tus niños la gente piense que eres una madre horrible y que no les quieres. No sé, yo respeto mucho eso, que la gente ponga de foto de perfil lo que le salga del pie, una foto de su bebé o de su perro o de un oso panda si le da la gana, pero esque no me identifico en absoluto con eso, de verdad, yo sigo siendo Patricia más que nunca en mi vida, no lo pillo.

En fin, que si las madres de colegio son pesadas y monotemáticas, pues las de guardería ya ni te cuento. Se me había olvidado, y ahora vuelta a empezar...

martes, 14 de mayo de 2013

Familia Buelta. Buelta con B de Barcelona

Mi padre es una persona en la que, la verdad, no pienso mucho. Hace mucho tiempo me dijo que no le llamara más, nunca nunca más, así mi llamada fuera la única que tengo desde la cárcel o me estuviera quemando a lo bonzo, nada, nunca, no me llames y punto. Con lo que tuve mi proceso, pero ante algo tan radical pues poco le queda a una que intentar, así que ahí quedó mi padre, en el pasado.

Sin embargo, todos los años por su cumpleaños me acuerdo mucho de él. Hay años que me vengo acordando desde dos semanas atrás que se acerca su día y otros, como éste, en el que depronto digo "¡hombre, pero si es casi día16!", y me lo imagino ahí, deprimido por cumplir años, con su novia haciéndole un regalo carísimo como sólo las personas que se quejan de su mierda de sueldo de 2.000 euros pueden hacer. Con mi hermano comprándole alguna gilipollez de las que le gustan a mi hermano pero que a mi padre se la pelan trillones, tipo un muñeco del Motorista Fantasma o un diploma al mejor motero. Con mi cuñada intentando prepararle alguna sorpresa sin darse cuenta de que mi padre la primera y última vez que sintió emoción por algo en su vida fue cuando el Madrid ganó la séptima copa de Europa y que en el fondo todo le da igual, hasta él mismo se da igual.

Me lo imagino y me resulta decadente, la verdad. Es curioso cómo a veces las cosas cuando las vivimos desde fuera las vemos con una claridad pasmosa, y la verdad es que, aunque siempre he sabido que mi familia paterna era lo peor, pues yo les vivía y les disfrutaba como tíos míos que eran, pero reconozco que en el fondo siempre he sabido que eran todos unos frígidos emocionales de la muerte.


Resulta que mi abuela se quedó viuda con cuatro hijos, el más pequeño (mi padre) tenía la edad que tiene Eric ahora. Marronazo, marronazo horrible. Y el trauma debió ser tan fuerte que cogió y se hizo de piedra, de piedra absoluta, como una coraza para no sufrir. Mandó a cada hijo a un punto de España a un internado y ya está. Con lo que la infancia de mi padre y sus hermanos pues fue bastante triste. Para empezar por haberse criado sin esa figura paterna que todos necesitamos, para seguir sin poder estar cerca de la poquita familia que tienes que son tus hermanos, y para terminar por tener una madre que es lo menos amoroso y maternal que existe.

Mi abuela siempre ha sido para mí una persona de lo más lo peor. Nunca ha querido que la llamemos abuela, siempre la hemos llamado por su nombre, la veíamos una vez al año, el día de Navidad, y jamás de los jamases ha llamado para felicitar un cumpleaños ni nada por el estilo.

Con mis tíos he tenido mucha más relación. De pequeña me crié viendo cada fin de semana a uno de ellos, mi tío Manolo, que vivía en Madrid, y al que vivía en Santander le quería con locura y cuando venía en Navidades toda mi obsesión era pasar tiempo con mi tío Luis. Luego estaba mi tío Ángel, que era más raro que un pelocho, y ése nunca estuvo muy cercano a la familia, pero con mis otros tíos me sobraba para ser feliz con mi familia.

Pero el tiempo pasó y me fui haciendo mayor. La familia se fue desestructurando, mis padres se divorciaron, mi tío Manolo también, y yo empecé a darme cuenta de los valores que había en mi familia. Valores o más bien la falta de ellos.

Poco a poco me fui dando cuenta de que la imagen que se iban haciendo de mí con los años difería bastante de la realidad. Me resultaba curioso ver como gente que me había criado podía tener un concepto de mí tan distinto a lo que yo sabía que era, pero es lo que pasa cuando la gente juzga sin opción a cambiar de opinión. Vamos, que no me extrañaría que dijeran de mí que tengo los ojos verdes océano, porque desde luego no intentaron indagar en lo que realmente soy en absoluto.

El hecho de que llevara faldas, tuviera curvas (no elegidas), me echara novio y me fuera mal en los estudios para ellos era una clarísima regla de tres de que iba a ser una bala perdida que limpiaría escaleras, acabaría en las drogas y con cinco hijos de cinco padres distintos con 22 años. No es broma, hablo en serio. No es que me sermonearan, no es que se echaran las manos a la cabeza, no es que intentaran ayudarme a ir por el camino recto de la vida: esto era así y éste era mi destino. Punto.

Mi abuela, por la época en que vivió y por su personalidad racista-clasista-homófoba-machista (mi otra abuela vivió la misma época y es puro amor, así que apartemos el franquismo como responsable) pues era de ese tipo de personas a las que una persona sin carrera universitaria no le merece ningún respeto, pero cuidado, carreras como periodismo, filología, historia o audiovisuales eran dignas del más sucio de los perro flautas. Letras, caca, ciencias, te llamo de usted. No os digo más que para su asistenta de toda la vida, mis tíos y mi padre se llaman Ángel, Manolo, Ricardo y Don Luis. Adivinad cuál de ellos es el médico.

Total, que mi abuela, en su pequeño esfuerzo por ser una abuela, lo único que hacía por nosotros aparte de un cordero que te mueres una vez al año era darnos un aguinaldo que nos pasábamos todo el año esperando. Nos daba 5.000 calas en un billete que con 10 años imagínate lo que cundían. El problema era que cuando nosotros pensábamos en mi abuela, lo único que veíamos era un billete con patas. Vamos, que el año que entró el euro nos lo pasamos enterito todos los nietos con sudores fríos porque no sabíamos si nos iba a dar 30 euros o un billete de 50. Cayeron 30,05 leuros, algo muy mi abuela.

Así que ésa era mi abuela para mí, una persona que no significaba absolutamente nada, pero que lejos de pasar sin pena ni gloria por mi vida, lo único que me aportaba era la lección errónea de que la Navidad significa dinero, distorsionando así el sentido entrañable de las fiestas, algo que desde luego es radicalmente lo opuesto a lo que yo quiero transmitirle a mis hijos.

Así que un día cogí, dije que me casaba, todo el mundo se alegró mucho (yupi, por fin Patricia se ha enderezado y ha dejado el alcoholismo y la prostitución atrás), yo te hago las fotos, mi novia te maquilla, qué chachi todo, tu prima va a ser tu madrina, tu abuela te va a dar dinerito del bueno para tu viaje, bla bla bla bla... y depronto... "¡ah! que viene esta persona a tu boda? ¿que las has invitado?? ¡¡pero qué te has creído!! ERES TONTA!!". Y adiós muy buenas. Cuatro años después, no les he vuelto a ver. A ninguno. Así, sin más. Porque invité a la que fue novia de mi tío durante 13 años y aún hoy en día mejor amiga de mi madre que me crió y me llevó al cole durante años y que nunca jamás he perdido relación con ella y la he considerado siempre de mi familia. Ea, por invitarla me quedé sin familia para siempre y ni miraron para atrás. Eso sí, cuando nació mi hija mi abuela se hizo la víctima llorándole a toda la familia porque oh, horror, no conocía a su bisnieta, ¡oh su querida bisnieta del alma que la malvada de su nieta no le dejaba conocer!. Tanto mi hermano como mi cuñada como mi padre me dijeron que por favor le dejara conocerla que la pobre mujer estaba sufriendo a morirrrr con mucho dolor, y claro, yo les dije que si quería conocer a su bisnieta que muy bien, pero que me llamara a MÍ, que diera la cara y me diera una explicación de por qué no había venido a mi boda sin decirme nada, simplemente transmitiendo el mensaje a través de mi padre. Pero esa llamada nunca llegó, claro. Pobre mujer, que se morirá sin conocer a su bisnieta de su amorrr... qué pena siento por ella...



Así que cada 16 de mayo me acuerdo de todas estas cosas, me acuerdo de lo decadentes que son mis raíces por ese lado y doy gracias al cielo por que la balanza pesa mil kilos más por el otro lado, donde mis abuelos maternos me enseñaron lo que es el amor, el respeto, la confianza en uno mismo y la aceptación, el orgullo y la admiración hacia tus hijos por ser ellos mismos.

Cada año el día después de San Isidro me acuerdo de mi padre. Y pienso que le queda un año menos para morirse solo, Solo solo solo, tal como él ha elegido...







jueves, 9 de mayo de 2013

El Mr. Bean que llevo en mí

Ya he comentado varias veces que tengo una estrecha relación con Mr. Bean y todo lo que signifique ir montando el número por la vida y hacerme famosa allá por donde voy, sobre todo si puede ser de forma que la gente acabe descojonándose de mí.

Bien.

Pues esto de aparcar la vida de maruja casa-cole cole-casa y salir a la calle de nuevo ha hecho que vuelva a mi antigua rutina de ir dando la nota, y a lo largo de estos meses de curso, como no podía ser de otra manera, he ido recopilando experiencias que irán directitas a mis memorias cuando escriba mi libro sobre cómo hacer que tu sueño de pasar desapercibida se evapore cada día.

Ahí van algunas experiencias recientes:


- Ocho y media de la mañana. ¿Dormida yo? noooo... si yo ya llevo encima siete visitas al cuarto de mi hija para despertarla, un Cola Cao, un biberón, unas galletas, un cambio de vestuario porque, como de costumbre, el Cola Cao ha ido a parar a la camiseta de mi hija, un cambio de pañal, un pasar la fregona para limpiar un pis del perro, una ducha, un maquillaje, un secado de pelo, una mochila con toda la comida del peque y un viaje al cole... ¿dormida yo? para nada...

Pero por si acaso me aburro con todo eso, decido que voy bien de tiempo y que voy a pasar por la gasolinera, la cual como siempre a estas horas, está hasta arriba.
Me espero a que quede algún surtidor libre, aparco, me bajo, voy a la tiendita y pago mis 10 euros de diesel. Me vuelvo a mi coche, me monto, vuelvo a poner la radio y alegremente cantando, cojo las de villadiego y me piro.

La la la laaaa me voy para mi cursoooo....

DIN DIN DING!!! (megafonía) ¡¡SEÑORA QUE NO HA ECHADO GASOLINAAAA!!

Ufff, y la gasolinera hasta arriba de gente. Mierda...


- Primeros días de primavera. ¿Cuánto hace que no me pongo yo una falda? ¿¿desde septiembre?? ¡¡no puede serrr... qué mejor momento que éste para desempolvar mi preciosa mini falda negra que tiene un montón de vuelo y que taaanto me favorece!!.
Una de la tarde. Salgo del curso y me dirijo a mi coche. Con el carro, con mi bolso, con la bolsa de los biberones. Saco al bebé del carro y me dispongo a meterlo en su sillita, cuando depronto llega una suave brisa primaveral y se mete por debajo de mi preciosa falda negra con mucho vuelo que tanto me favorece, y claro... ¿qué hace mi falda? pues bailar con el viento, faltaba más:

SE ME LEVANTA LA FALDA MIENTRAS YO TENGO TODO EL CUERPO DENTRO DEL COCHE MENOS MI CULO, QUE LO TENGO EN POMPA DE CARA A LA CALLE.
 
No pasa nada Patricia, no pasa nada, ésta es una calle poco transitada, vamos a rezarle a Dios por que este momento tan glamouroso haya pasado sin pena ni gloria por nuestras vidas y nadie me haya visto las bragas por culpa de este invento de Satán que llevo puesto hoy.
Así que me pongo mentalmente a hablar con Dios y a hacer tratos con él si nadie me ha visto el culo, pero Dios en ese momento debía estar en las islas Fiyi reconstruyendo el terremoto que había provocado el día anterior, porque no me hizo ni caso: a mis espaldas, dos caballeros elegantemente vestidos con un mono de trabajo de esos azules me miran fijamente con medio sonrisa de lado. SÍ, estaban mirando, SÍ, les he alegrado el día, SÍ, quieren que lo sepa. NO, no podían ser dos marujas, dos adolescentes, dos ejecutivos o dos turistas japoneses, NO, tenían que ser nada menos que dos obreros, que seguramente en la comida se tomaran un par de tintos a la salud de Murphy y de su preciosa ley que tanto me quieren...


- Torrejón de Ardoz, bonito pueblo donde los de Paracuellos tenemos que ir a hacer nuestros trámites oficiales.
Me voy con tiempo porque tengo que encontrar antes de mi cita una papelería, locutorio o establecimiento donde me puedan hacer una fotocopia del DNI, pero resulta que lo resuelvo antes de lo que esperaba (después de que una amable paisana me recomiende tirar por la calle "del Javi" para que me hagan la fotocopia... cosas de los pueblos, mire usté) y decido, como está mandao, desayunar.

Me doy un paseo con mi carrito buscando un bonito lugar donde pasar la próxima hora y media de mi vida. Aquí todos los sitios son bares de viejos y yo no he traído mi boina, pero en fin, es lo que hay, me meto en un bareto y me pido unos churros.

Saco mi chiringuito diario, esto es: Ipad, móvil, biberón, agua para el biberón, leche en polvo, toallitas y cartera para pagar. A esto le sumamos un café más los churros, y lo ponemos todo ahí esparcidito en mi mesa, mis dos metros cuadrados básicos para sobrevivir.

Preparo bibe, le doy bibe al enano, se deja la mitad porque se dedica a echarle sonrisas arrebatadoras a dos señoras de la cuarta edad que me cuentan cada biberón que le dieron a sus hijos hace cincuenta años. Dejo bibe en la mesa y cojo toallitas para limpiar al enano. Me suena el wassap, y ya saben ustedes la enfermedad que yo tengo con las tecnologías, que tiene que ser un aquí y ahora, como si se fuera a evaporar el mensaje o algo. Cojo el móvil y me pongo a mirarlo mientras con la otra mano acerco la toallita a la boca del bebé dando palos de ciego mientras respondo al mensaje haciendo aspavientos con la toallita delante de su cara (me imagino), cuando depronto mi burbuja tecnológica es interrumpida por la alarma de las dos señoras, que me indican con mucha angustia que el niño se ha vomitado encima. Yo me alarmo tanto que doy un respingo, y al lanzar la mano para coger más toallitas tiro el café, que por suerte no queda demasiado, pero eso hace que las señoras alcen aún más la voz y me ayuden mucho mucho diciendo "¡ay cuidado hija! ¡ay espera! ¡ay que se ha caído!", mientras una avisa al camarero para que traiga una balleta, que viene raudo y veloz ante la llamada de código rojo de las señoras mientras mi hijo, agobiado por la que se ha liado en un momento con todo el mundo más nervioso de la cuenta, se pone a llorar así como sólo mi hijo sabe, lo que hace que las señoras se pongan aún más nerviosas y una de ellas se lance a por mis toallitas así con la eficacia que la artrosis múltiple te permite y me ponga todo el brazo en la cara, y yo no sé si ustedes lo saben, pero yo lo de que invadan mi espacio vital sin mi permiso es una de las cosas que más me desquician en este mundo, con lo que, con un brazo de señora a dos centímetros de mi nariz, un señor levantando mi Ipad, mi movil, mi bolso y mi mochilita de los biberones para pasar la balleta y un bebé dando berridos, yo llego al tope de mi estrés y levanto la voz diciendo:

"GRACIAS GRACIAS SEÑORA, DE VERDAD, YA LO LIMPIO YO, GRACIAS"

"Ay hija que se ha manchado el niño..."

"GRACIAS, DE VERDAD, GRACIAS"


Las señoras se marchan, seguramente pensando "maldita juventud". El camarero vuelve a su barra, seguramente pensando "jodó qué borde con la pobre Herminia" . La gente sigue con su café después de haber observado atentamente la escenita, seguramente pensando "la que ha liao la tonta ésta con el crío...". Yo limpio al bebé y le cojo. Se calla. Vuelve a reinar la paz. Es sí, una vez más montando el número allá donde voy, faltaba más...


- Visita al Mercadona sola con los dos niños. Esto promete.
Cojo uno de esos carros con cestito para bebés y monto a cada criatura en su compartimento. Por supuesto con un capazo de bebé enfrente no veo un carajo lo que tengo delante, con lo que voy mirando las cosas de medio lado sin ver las trampas que pone la gente en el Mercadona dejando sus cestitas ahí abandonadas de la mano de dios, que la verdad es que no entiendo yo mucho que vayas a hacer la compra, te cojas una cesta de esas de arrastrar y te la dejes por ahí desamparada, no sé, llévala contigo ¿no?, para que me entorpezca a mí la vida pues que te entorpezca a ti la tuya, que para eso es tu cesta leches, qué hace la gente, ¿¿va al pasillo que toque, coge lo que necesite, se vuelve a donde está su cesta a echarlo, se vuelve a ir a por más cosas... y así sucesivamente??, no sé, no lo pillo. Bueno, pues como no veo un pijo pues me voy comiendo cestas por el camino, pero vamos, que después del Humor Amarillo que había supuesto la aventura de ir al Mercadona con los enanos, lo de comerme cestas trampa lo vi de lo más normal.

Pero depronto mi bebé, cara a cara conmigo en su cestito, se me pone a echarme sonrisas arrebatadoras de ésas que él sabe, y claro, yo me derrito y me pongo en plan "¡¡ajjjooooo... ajjjjoooo...!!" con mi niño mientras paseo por la sección más delicada para mi hija: la de las galletas. Mientras yo estoy en pleno caimiento de babas con mi hombrecito, mi hija divisa unas galletas de dinosaurios y sin más se lanza a por ellas mientras yo continúo mi camino, lo que provoca que unas cuantas cajas vayan al suelo, y cuando meto el grito de rigor para que mi hija se esté quieta, me agacho a coger las cajas con tan mala suerte que le doy con el culo (mi culo últimamente está que arrasa) a un empleado que, no sé por qué, lleva unos yogures en la mano y se los tiro, provocando un pequeño roto en uno de ellos y haciendo que el suelo se manche de yogur.

Recapitulemos. Le acabo de dar un culazo a un tío en la mano y he roto un yogur. Con mi culo. Sí, he roto un yogur con mi culo mientras me agachaba a por unas galletas. Muy bien campeona.

Me deshago en perdones mientras el colega se ríe y me dice "¡nada nada mujer!", y yo, buscando la manera de hacer un mutis por el foro antes de que la fregona me quite protagonismo, echo las galletas de dinosaurios en el carro y me voy directita a la caja dejando mi compra a medias, mientras le digo a Abril con voz de psicofonía lo bonito que fue el día en que su madre la parió. Malditas criaturas....



...ay el día que publique mis memorias.....


martes, 30 de abril de 2013

Mi proyecto de vida

... y por fin pasaron los días de las presentaciones de proyecto de vida...

Tengo que decir que no sólo me emocionaron profundamente por la cantidad de emociones volcadas en ellos, si no que he quedado impresionada por la creatividad que la gente ha demostrado. El tema era salir y contar tu proyecto de vida de la manera que tú quisieras, y yo pues pensé que la gente iba a salir... y hablar. 

Pues no. Estaba muy equivocada.


Los proyectos de vida han sido desde un audio con gaviotas de fondo contando una prosa, un vídeo tipo trailer con imágenes de todo tipo y una voz en off, una canción heavy con toda la parafernalia gótica inlcuída, un juego de adivinanzas, una coreografía de tai chi, un juego de cantar donde el público teníamos que hacer de animales, una metáfora sobre la toma de tierra con un globo y una estatuílla de un Oscar...

Yo hice un vídeo que expresa lo que mejor me define... las fotos de mi vida. Estoy muy orgullosa de él, así como del trabajo de todos mis compañeros, así que aquí lo dejo, para que en la posteridad pueda mirar para atrás y acordarme de los momentos tan emotivos y de tanto amor que estoy viviendo hoy en día y del feed back tan maravilloso que tuvo mi proyecto:




lunes, 22 de abril de 2013

Sé tú mismo o muere en el intento

Yo no sé si es algo que sólo me pasa a mí, no sé si todo el mundo se siente igual o no, no sé si es algo de la sociedad en general, si sólo pasa en el país en el que vivo, entre la gente con quien me relaciono o qué demonios, no lo sé porque no tengo manera de compararlo, el caso es que tengo la sensación de que todo el mundo te está diciendo siempre que seas tú mismo, pero lo cierto a la hora de la verdad es que a absolutamente nadie le gusta que seas tú mismo para nada.

Yo soy una persona con las cosas muy claras, me gusta mucho como soy y, como siempre digo, no soy así por casualidad, he trabajado mucho para corregir mis errores, o lo que yo consideraba como tal, he trabajado mucho también en apreciar mis virtudes y aprender a potenciarlas y a sacarles provecho, y he luchado muchísimo por quitarme bloqueos que me perjudicaban y me alejaban de la gente. Porque como siempre digo, a mí no me gusta nada estar lejos de la gente.

En resúmen, yo soy la persona más "yo misma" que conozco, y me gusta como soy.

Sin embargo, aún cuando vas sin maldad, sin molestar a nadie y sin meterte en el espacio vital de los demás, la sociedad te castiga por ser tú misma. 

Por poner un ejemplo, cuando entré a trabajar de telefonista en Marsh, me dejaron bien escrito POR CONTRATO que no podía llevar pendientes largos ni más de un pendiente por cada oreja, jamás podía llevar las uñas pintadas, tenía que llevar el pelo perfectamente teñido, de piercings o tatuajes ni hablamos, el maquillaje tenía que ser natural, ningún color ostentoso, eso sí, estaba obligada a llevar maquillaje...


¿... se puede ser más machista, clasista y despreciativo? ¿acaso voy a hacer peor mi trabajo si llevo las uñas pintadas? ¿la gente se va a quejar de mi trabajo si llevo más de un agujero en las orejas? ¿no tengo derecho a descuidar mis raíces como toda hija de vecina porque eso os da derecho a llamarme la atención por no estar haciendo bien mi trabajo?, entiendo que llevar las uñas verde fosforito o ponerme una cresta es pelín cantoso, pero para eso me estás haciendo una entrevista de trabajo, para ver que noy una pintas y que mi perfil, tanto físico como personal y laboral, encajan con lo que buscas, ¿no?.

No sé, puedo enteder unos mínimos de imágen, pero como siempre he dicho, en Estados Unidos te encuentras una recepcionista gótica y no pasa absolutamente nada, qué pasa, ¿que si quiero ser gótica no tengo derecho a ser recepcionista? o rockabilly o heavy o lo que sea, yo visto como a mí me da la gana independientemente de lo bien que pueda ejercer mi trabajo, y si a usted le ofende pues más me ofende a mí que sea usted tan intolerante y no se fije en los valores reales.

Repito, para prevenir pintas que no encajen con tu empresa hay una cosa que se llama entrevista de trabajo señores, ¿qué es eso de por contrato limitar a la trabajadora a ser una persona estándar sin ningún tipo de diferenciación? si eso es lo que quieres me parece bien, haz entrevistas y coge a la que tenga más cara de borrego, si luego resulta que un día aparece con el pelo naranja fuego y un aro en la nariz como las vacas pues ya te buscarás la vida, vamos, que también puedes contratar a un tío validísimo para ser director de departamento y que luego resulte ser un psicópata que te pasas, y no por contrato le vas a poner "se prohibe estar como una puta chota y tratar a su equipo como si fuera usted el patriarca de un algodonal", y que yo sepa se han dado casos...

Eso en Marsh, pero esque en Vivaki, que iba de empresa joven super mega guay de publicidad, mi jefa me metió en un despacho a darme un toque de atención con su consiguiente amenaza de despido por:

a) Tener demasiado buen rollo con los mensajeros, el de seguridad y los de mantenimiento. Según ella un "hola buenos días" era más que suficiente, y no le hacía ninguna gracia que nuestra conversación derivara a "qué tal tu hijo, pues bien qué tal la tuya". Estaba muy fuera de lugar, según ella, aunque fuera gente a la que veía a diario y fuera una mera conversación rutinaria de cortesía y educación.

b) Utilizar durante la comida (¡¡durante la comida, en mi hora libre!!) palabras como "buga". Eso a los jefes les incomoda, me decía. Por supuesto a mí no me incomoda en absoluto que un súper presidente de una mega empresa se dedique a escuchar mi conversación con mis compañeros en mi hora libre y se crea con derecho a pulirla a mis espaldas. Pero que yo diga "buga" está muy feo muy feo. Y eso que éste no sabía lo primero que pregunto yo cuando alguna de mis amigas me dice que se ha echado un churri nuevo...

c) Tener demasiado buen rollo con gente por encima de mi categoría. Esto sí que hizo que mi mandíbula golpeara contra el suelo. Osea, no puedo tener buen rollito con los mensajeros y la de la limpieza porque son plebe y nosotros no tratamos con la plebe. Pero resulta que tampoco está nada bien que tenga buen rollo con jefes de departamento porque resulta que YO soy plebe y según me decía (¡¡¡que lo juro que me lo dijo, que no me lo invento!!!) yo tenía que relacionarme con gente "de mi edad". Vamos, que dijo de mi edad por decir algo porque había gente con la que no le hacía gracia que tratara por tener mucha más categoría que yo que me sacaban solo unos pocos años y en estilo de vida eran mil veces más como yo que los compañeros con los que supuestamente debía relacionarme, que eran básicamente los becarios, que por supuesto de mi edad no eran en absoluto, eran mucho más jóvenes, y ni hijos ni emancipados ni nada. Pero ésa era la gente con la que el señor presidente se sentía cómodo con que yo tratara.


Vamos, una joya de empresa que me invitó amablemente a abandonar el barco cuando les comuniqué que venía en camino un nuevo querubín y en la que me quedó muy claro que lo que querían era alguien radicalmente contrario a lo que les gustó de mí en la entrevista, que fue lo resuelta que soy y la personalidad que tengo, que eso también me lo dijeron.


Pero aparte de en el ámbito laboral, donde según mi experiencia lo último que quieren es que seas tú mismo, también entre las relaciones personales me doy cuenta de que muy poca gente se siente cómoda cuando alguien se sale de aborregamiento y es uno mismo, independientemente de la sociedad. 

Por poner otro ejemplo que a mí me afecta mucho, me doy cuenta de la cantidad de madres que me miran mal por mi manera de hacer las cosas con mis hijos. 

A ver, no les doy el pecho por elección propia y tengo vida y conversación más allá de ellos. Oh sí, tengo amigas. Oh sí, mi foto de perfil de Facebook no es una foto con mis hijos. Oh sí, paso trillones de ir a las reuniones de padres a que me digan tonterías. Oh, qué mala madre soy por favor. Pues no señores, simplemente soy yo misma. No voy a dejar de hacer vida social porque ahora tenga niños, ni tampoco voy a perder mi individualidad sintiéndome obligada a que mi foto de WhatsApp sea una foto de familia, el hecho de ser madre no quiere decir que tenga que dejar de ser Patricia, y no por eso quiero menos a mis hijos ni estoy menos entregada a ellos, me considero muy poco egoísta y creo que cualquier persona que me conozca bien sabe que adoro a mis hijos por encima de todas las cosas.

Simplemente soy yo misma, yo decido cómo quiero vivir mi maternidad, yo decido que mis hijos se pueden quedar perfectamente con mi marido una noche para que yo salga a tomar algo y viceversa. Pero los rayos que les salen por los ojos a más de una cuando ven mis fotos de cañas en el Facebook son de traca. Bueno, realmente ahí entra también el factor envidia, que para eso es el deporte nacional y entre las mujeres se practica mucho, pero vamos, que realmente lo que les jode es que no seas un borrego como ellas, que tu conversación no se limite a cuándo se constipó tu hija por última vez o si tuvo celos cuando nació su hermano y, básicamente, que pienses por ti misma.


Y eso por no hablar de cuando somos adolescentes. Ya he contado muchas veces en mi blog lo bien aceptada entre mi familia y mi entorno que fue la noticia de que dejaba los estudios para ponerme a trabajar. Vaya, que mi familia, que son videntes todos y ven el futuro, me auguraron un futuro muy próspero en la limpieza de wateres y en la prostitución, poco menos.

Vamos, que si los adolescentes hicieran caso de todo lo que se les dice, hoy en día seríamos todos abogados y notarios. Ni siquiera doctores, que eso es mu difícil y tú eres mu tonto hijo, abogado, que tiene muchas salidas super chachis y super mega divertidas que ya veràs qué vida más chupi vas a tener, que yo lo sé.


En fin, que estoy harta de oír el "sé tú mismo" por todos lados y que quede muy moderno decirlo a todas horas, pero que a la hora de la verdad esta sociedad, o al menos este país de retrógrados acomplejados, no esté preparado en absoluto para gente que destaque, que piense por sí mismo y que no siga las normas sin ser necesariamente un rebelde. Vamos a dejar ya de ser tan hipócritas y si nuestros hijos nos dicen que quieren ser astronautas o bailarinas, pues les aplaudimos y les apoyamos y además nos sentimos orgullosos de ellos, porque de otra forma lo único que hacemos es crear un país de gente mediocre, que es lo que somos y no hay más que viajar un poquito para darse cuenta.

lunes, 8 de abril de 2013

Anécdotas de cuando era miniwini

Con tanto removimiento de sentimientos entre mi curso, mi coach y otras terapias varias a las que asisto, pues una remueve remueve y sale de todo, a veces salen cosas que te ponen triste, a veces otras que te alegran, y a veces otras que tenías completamente olvidadas y que en principio no tienen ninguna relevancia pero que en algunos casos son curiosas y me hace bastante gracia recordar.

Y éste es el caso de una anécdota de cuando yo era muy muy pequeña, no creo que llegara a 9 años, que me ha gustado recordar, porque por supuesto en su momento fue crucial en mi vida y a mí me creó una obsesión absoluta digna de la inocencia y la falta de otras preocupaciones de una niña de esa edad.

La anécdota en cuestión es fácil de definir: la primera vez que un chico me pidió salir.

Toma, así, ahí queda eso. La verdad es que no sé si porque los niños de mi cole eran lers perdidos o porque las niñas no dábamos pie a eso, pero he decir que ni mis amigas de parbulitos ni yo hemos sido nunca de esas niñas de 4 años que tienen novio o tres novios o tal o cual. La verdad es que una vez que tuve uso de razón me pareció lo mismo que me sigue pareciendo ahora, una gilipollez descomunal potenciada por los mayores y orientada únicamente a echarse unas risas porque Luisito dice que Laurita es muy guapa, pero que en realidad lo único que desarrolla es una preocupación temprana por tener novio y gustarle a los niños, y además, como fue mi caso (aunque no muy intenso, la verdad) un pequeño complejo cuando tus primas, amigas o vecinas tienen novio y tú no. Vamos, que en realidad nunca le di mucha importancia porque como las niñas de mi clase tampoco tenían éxito entre los niños pues estábamos todas tan tranquilas a dos velas sin saber ni siquiera que a nuestra edad algunas congéneres ya tenían uno o siete novios.


Bueno, a lo que iba que me lío. El caso es que yo tenía aproximadamente unos 7 u 8 años y jamás me había sentido atraída por ningún hombre más allá de Aladdin, pero resulta que mis primeros inicios en el ligoteo dieron pie a un profundo interés por el mundo de los chicos, aunque mi éxito entre ellos duró aproximadamente unos 7 segundos, porque claro, una mella en los paletos y el pelo a lo Willy Wonka no ayudaban mucho a despertar interés.


El caso es que yo estaba en el patio con mis amigas jugando a vaya usted a saber qué, y depronto se acercó uno de los mayores. "Los mayores", ese ente maravilloso que cuando tienes 8 años te parece una meta lejana e inalcanzable, seres superiores llenos de sabiduría, de experiencias y liberados por completo de sus padres, cuando en realidad "los mayores" lo que son es niños de 11 años tan gilis como tú, o seguramente mucho más porque encima tienen el pavo.

Bueno, pues vino uno de los mayores y así, sin un hola qué tal, sin preguntar cómo me llamo ni nada, sin ningún tipo de introducción al tema me soltó:


"¿Quieres salir conmigo?"



Así, delante de mis amigas. Delante de sus amigos. Delante del bocadillo de queso con margarina que me hacía mi madre.

Y claro, yo, que me caracterizo por tener una capacidad de reacción pasmosa, ¿¿pues qué hice??




Y él pues partido de risa, se dio la vuelta y se fue. Y lo mejor es que no sé por qué motivo yo sabía que ese joven tan sutil tenía novia. Oh, qué bonito, quería que fuera su segundo plato, qué romántico.

Vamos, que ya desde mi corta edad yo era muy lista y asumí desde el primer momento que o había sido una apuesta, un beso-verdad-atrevimiento o algo similar con sus amigos, pero que en ningún caso ese idiota en el que yo casi ni había reparado en mi vida más que para que alguien me dijera que tenía novia (ya sabéis que cuando alguien tiene novia en el cole matemáticamente se vuelve mega popular y todo el mundo le idolatra por ser el puto amo) había sentido interés alguno por mí.

¿Pero qué pasa?, pues que las mujeres somos como somos, y si un hombre se interesa por nosotras, pues mecánicamente nos interesa, aunque es algo que poco a poco vamos superando y acabamos yendo a todo lo opuesto, pero como ésta fue mi primera experiencia con el mundo de los hombres, pues gracias a su amable petición yo desarrollé un amor absoluto hacia él que contagié a mi mejor amiga (por aquel entonces no existían las envidias ni las posesividades, que a ti te gustara un chico y a tu amiga le gustara el mismo era un gesto de empatía por su parte y de amistad verdadera), y entonces nuestra vida a partir de ahí giraba en torno a ver cómo entraba por la puerta por la mañana, cómo salía por la puerta por la tarde, cómo jugaba al fútbol, qué camiseta se ponía, en qué mesa se sentaba para comer en el comedor y rezar por que llegara tarde y se sentara en la nuestra, que siempre había sitios libres (una vez se sentó en la nuestra y yo me atraganté con la piel del pollo, pero ésa es otra anécdota que ya compartiré otro día...) y así sucesivamente. Vamos, lo que viene siendo una obsesión absoluta.

En mi cabeza lo recuerdo como si hubieran sido años y años, pero un par de meses a esa edad es un mundo, así que no creo que mi obsesión fuera más allá de un curso escolar, pero yo siempre tuve a aquel chico como el primer mega amor de mi vida absoluto, un amor platónico, alguien inalcanzable que un día por caprichos del destino se fijó en mí...


... hasta que un día, cuando yo tenía unos 22 años, trabajaba en un videoclub del barrio y era una mujer hecha y derecha con más curvas que Montmeló y con una cantidad de babosos pidiéndome el teléfono cada dos por tres desde unos 6 años para atrás (no es que yo sea una creída señores, esque yo me desarrollé muy pronto y me puse a trabajar muy jovencita de camarera y no tienen ustedes ni idea de la cantidad de babosos que te dan el coñazo más absoluto trabajando de cara al público como seas un pelín mona), pues ahí estaba yo feliz organizando mis pelis o haciendo mis cosas cuando depronto entra un señor y me mira fijamente con los ojos muy abiertos y una medio sonrisa. Y la conversación transcurre así:

Señor: HOLA (sonrisa de oreja a oreja)

Patricia: ¡Hola! (maja y buena dependienta que es una)

S: ... (sonrisa de oreja a oreja)

P: ... (Sonrisa de "dígame")


S: (Sonrisa fija) ... ¿no te acuerdas de mí, no?

P: (Sonrisa fingida) ... eeeehh... pueeees... no

S: Pues yo de ti sí. Pero se me hace raro verte sin coletas. Pero vamos, que estás mejor así... MUCHO mejor así...

P: (¡oh no, oh nooo! ¡¡un babas que se cree original!! ¡¡de los que se creen que te va a hacer el chichi palmas con un piropo!!) Eeehh... ¿nos conocemos de algo?

S: (Sonrisa de oreja a oreja de "tengo el control de la conversación porque yo sé quién eres y tú estás en Parla") Pues sí. Fuimos al mismo colegio. Pero claro, viendo LO QUE HAS CAMBIADO, pues normal que no te acuerdes de mí...

P: (¡¡Qué fuerte, acabo de caer!! ¡¡¡es ÉL!!! ¡¡pero si parece Padre de Familia!!) ¡Aaaahh... ya me acuerdo tú eres el que me pidió salir y se piró sin más dejándome sumida en el desamor el hermano de Javi!!


Y de ahí pues se quedó un rato bien largo contándome su vida y preguntándome por la mía mientras aprovechaba cada pequeño detalle para hacer un chascarrillo y piropearme a saco paco mientras yo me hacía la loca como suelo hacer cuando los tíos se creen únicos.

El caso es que él me contó que había estudiado matemáticas, que tenía novia desde hacía 6 años y que su vida era bastante lineal y de hecho le aburría bastante la falta de altibajos. Vamos, básicamente todo lo que a mí me tiene que contar un hombre para que yo salga por patas lo más lejos que pueda, pero reconozco que me dio mucha ternura verle ahí, tan por debajo mía, tan impresionado por mí y por la vida apasionante que llevaba yo por aquel entonces viajando, viviendo sola y pagándome mis propios calcetines desde hacía años.

El hecho de reencontrarme con él fue una experiencia de lo más gratificante, y no por venganza (pobre hombre, ni que me hubiera dejado llorando tirada en el suelo con la barbilla temblando y un brazo extendido hacia él), si no porque fue algo que me vino sin buscarlo y me hizo darle la vuelta a una tortilla que para mí, aunque fuera una canija, pues fue importante. Y eso siempre mola.

martes, 26 de marzo de 2013

¡¡Tercer cumplemes!!

Hoy mi pequeñajo cumple 3 meses. Sé que siempre digo lo mismo, pero es increíble cómo pasa el tiempo. Por un lado siento que parece que fue ayer cuando nació, y por otro lado siento que me parece mentira que haya podido vivir sin él, como si llevara toda la vida conmigo.

Siempre he oído que los bebés que no son buscados y que sus padres reciben la noticia como algo negativo, cuando nacen son mucho más buenos e intentan no ser una molestia en absoluto. Siempre me ha llamado mucho la atención esa teoría, porque aunque está claro que los bebés perciben muchas cosas desde que están en la tripa, me cuesta creer que eso pueda afectar a su comportamiento o personalidad.

Sin embargo, en el caso de Eric ha sido completamente cierto. Hace ya un par de noches que duerme toda la noche en el tirón y desde que tiene sólo un par de semanas se despierta sólo una vez en mitad de la noche y vuelve a caer como un tronquito hasta bien entrado el día. Para los lectores que no tengáis bebés... eso es una bendición, creedme.

Recuerdo la primera noche que Abril nos dejó dormir toda la noche. Cuando nos despertamos creímos que estábamos aún soñando... 10 meses de criatura despertándose tres y cuatro veces exigiendo un bibe y después de tomárselo podían pasar hasta 45 minutos sin que quisiera dormirse, sólo quería estar ahí, en bracitos, y si no lloraba a voz en grito hasta que viniera alguien y la cogiera.

Eric es muy bueno, y eso que yo odio decir que un niño "es bueno" cuando da poca guerra, porque eso significa que si un bebé requiere atención es "malo", y eso no es justo, los bebés requieren atención y punto, es lo normal, pero esque Eric, sin ser un niño seta que no se nota que está, es un bebé que respeta muchísimo sus horarios y te deja tranquila muchas horas al día. Pero vamos, lo de que no se nota que está es imposible, ya que ahora le ha dado por echarle una sonrisa arrebatadora a todo el que se le acerca (menos a una cámara), con lo que se tiene ganado el corazón de la mayoría de mis compis de curso, que vienen todas las mañanas a saludarle y él, en su salsa, pues deleita a todas con todo su repertorio de sonrisas y gestitos que hacen que quieras comértelo de un mordisco.


Ayer una persona a la que conocí ayer mismo me dijo que soy una súper madraza y que se me abren los ojos como platos y se me ilumina la cara cuando nombro a mis niños. No me esperaba en absoluto que alguien me dijera algo como eso, ya que estoy más acostumbrada a recibir comentarios sobre todo lo contrario, pero la verdad... ¿cómo no voy a estar profundamente enamorada de mis dos bebés...?















          










martes, 19 de marzo de 2013

Recuperando el tiempo perdido

Hace unos días que vengo pensando en algo en lo que no había reparado hasta ahora. Supongo que ahora es cuando más obvio es, pero sea como sea es algo completamente inconsciente y a lo que he llegado sin planearlo en absoluto, pero me resulta muy curioso.

Resulta que, como ya he contado muchas veces, yo no tuve una adolescencia como tal. Si me oyera mi madre me tiraría una tostadora a la cabeza, porque desde su punto de vista me pasaba todo el día de fiesta con mis amigos viviendo la vida loca sin preocuparme de nada y parasitando como si no existiera nada mejor que hacer en la vida. Mira, una cosa buena de que mi madre no lea mi blog y se la pique mi vida, me ahorro un escobazo.

Pero lo cierto es que no fue así para nada.

Mi visión de mi propia adolescencia, sobre todo ahora que la puedo ver con perspectiva, es que mi vida era bastante asquerosa. Desde los 10 años mi padre dejó de ser un padre para convertirse en parte del mobiliario (feliz día del padre, papá). Y no es que dejara de existir, esque encima de no ser un padre en condiciones daba el por saco como el que más. Me pasé el 70 por ciento de la primera mitad de mi adolescencia castigada en casa sin poder salir, sintiéndome un fracaso para toda mi familia, que es lo que me hacían ver que era, y cultivando un odio y una rabia que todavía arrastro y de la que no he sido capaz de librarme.

Hasta que un día, cuando tenía 15 años, mi padre se fue y yo me sentí la persona más liberada del mundo. Se acabó la dictadura... y empezó la anarquía más absoluta.

Mi madre vivió su accidente como un "voy a hacer lo que me pida el cuerpo" (ojo, no la culpo,  esta entrada no va de eso), y el cuerpo le pedía evadirse. Y ella se evadía sin más. A veces se evadía encerrándose en su cuarto a llorar durante 48 horas seguidas, a veces se evadía yéndose de viaje sola durante semanas, y a veces se evadía pasando absolutamente todo su tiempo delante del ordenador hablando con gente de diferentes partes del mundo. Limpieza, comida y otra serie de obligaciones no entraban en los planes de nadie en mi casa. Sea como sea, todo lo que le pedía el cuerpo no nos incluía a nosotros, y mi hermano, a parte de tener una personalidad mucho más independiente y solitaria que yo, tenía 21 años y su vida orientada a lo que le daba la gana. Pero yo no. Yo tenía 16 años y muchas ganas de que alguien me hiciera caso sin hacerme sentir un estorbo.

Pasé una etapa diciendo "qué guay, puedo hacer lo que me salga del pie sin que nadie me controle", pero esa fase pasó rápido, para empezar porque nadie de mi entorno podía seguirme el ritmo, y para seguir, porque todos, y especialmente a ciertas edades, necesitamos una disciplina, a alguien que nos pare los pies, un ejemplo a seguir. Unos padres, a esa edad todos necesitamos unos padres, y yo no los tuve. Creo que de hecho no los he vuelto a tener, aunque mi madre recuperara el norte y mi padre apareciera de nuevo años después nunca he tenido una figura de autoridad después de aquello. Recuerdo como si fuera ayer que la busqué, recuerdo cómo yo hacía las cosas en base a que ellos se sintieran orgullosos de mí, como dejar de fumar o tener una vida ordenada con mis facturas al día sin pedir ni un sólo duro y ser autosuficiente, pero lo cierto es que nunca sentí que nadie me lo valorara. Es como si todo eso formara parte de mi deber en la vida, sin aplausos, sin palmaditas de ánimo, ser responsable es lo que me tocaba y punto.



Después de eso mi madre se fue y las cosas se desmadraron bastante, me costó mucho encontrar mi camino y ponerle un poco de orden, y ahora que soy madre de dos maravillosas criaturas a las que adoro y sé quién soy más que nunca, me he dado cuenta de que el cuerpo me está pidiendo vivir esa adolescencia que nunca tuve.


Toda mi ansia es vivir experiencias, muchas muchas experiencias. Risas, viajes, fotos haciendo el canelo, amigas, amigos, calle, borracheras... , ir a muchos sitios, conocer a mucha gente y que todo el mundo me caiga bien sin importarme nada más. He notado mis ganas de vivir sin preocupaciones hasta en la música que escucho últimamente, ahora más fiestera, bailable y despreocupada que nunca. A ver, tampoco es que me haya convertido en Paquirrín, no es eso, aún sigo disfrutando de un buen libro y no hay nada que me llene más que el cine con sustancia y bueno de verdad, pero ya no vivo obsesionada todo el tiempo con cultivar el intelecto a cada paso que doy como si fuera lo único en la vida, ahora me apetece disfrutar sin pensar en el mañana, y además considero que esta adolescencia tardía me está dando la posibilidad de hacer las cosas con cabeza y sin hacer daño a nadie, con lo que lo vivo de manera aún más satisfactoria.


La verdad es que no sé si es una nueva forma de vivir mi vida o es simplemente una etapa, pero lo cierto es que se duerme mucho más tranquila sin mirar a la gente con lupa y poniéndole un pero a todo lo que la vida te pone delante.


De cualquier forma, me gusta la nueva YO...

sábado, 9 de marzo de 2013

Bucket list


- Lanzar un dardo a un mapa y viajar a donde aterrice

- Firmar un autógrafo

- Dormir en una playa desierta

- Hacerme una sesión de fotos pin-up

- Que alguien me regale unos Louboutin

- Ver todas las películas en las que actuó Marilyn

- Recrear una foto de cuando era pequeña

- Montar en monopatín con Rob Dyrdek

- Hacerme una foto cruzando Abbey Road

- Que un famoso me retwitee

- Ir a una fiesta en algún ático de Nueva York

- Adoptar un galgo

- Conocer a mi doble

- Vaciar y decorar una calabaza

- Bailar bajo la lluvia

- Tener una cita en un auto-cine



- Ir de truco o trato

- Visitar una casa encantada

- Probar todos los productos de Bath and Body Works

- Hacerme una trenza de raíz

- Poner una gota de lavavajillas en una fuente

- Hacerme un tatuaje con mi mejor amiga

- Jugar con las hojas secas

- Aprender a hacer flip-flops

- Comer ositos de gominola de vodka


- Teñir las puntas de mi pelo de algún color chillón

- Hacer un striptease privado

- Vivir en una casa con escaleras de caracol

- Soplar fuego

- Tocar un elefante

- Hacer una guerra de almohadas de plumas

- Tener un gato

- Hacer un animal con un globo

- Conocer a Bobby DeNiro

- Perdonarle. Perdonarla.

- Ir de vendimia

- Hacer 10 flexiones con una mano

- Hacer un cameo

- Tirarme a una piscina con mi vestido de novia

- Pasarme un juego sin mirar la solución

- Alojarme en el castillo de Cenicienta en Disney World

- Visitar Strawberry Fields


- Saberme el nombre de todos los países del mundo

- Vivir en SF

- Ser la portada de una revista de tatuajes

- Probar todas las tartas de Cheesecake Factory

- Ser perseguida por un papparazzi

- Hacerte el hombre más feliz del mundo

- Ver un concierto desde la zona VIP

- Escribir algo en un árbol juntos

- Alojarme en el Bellagio

- Dejar 60€ de propina en algún restaurante

- Nadar con delfines

- Pasar un día entero montando en barco

- Desgastar unas zapatillas de correr

- Visitar un viñedo

- Vivir mis 15 minutos de fama

- Estampar una tarta en la cara de alguien

- Que me entierren junto a él

- Sumergirme en arenas movedizas

- Visitar Palm Springs

- Cantar una canción con Michael



- Ver el atardecer desde dentro de la Torre Eiffel

- Comerme un chicle kilométrico de una sola vez

- Reírme de él como él lo hizo de mí. Y que le duela.

- Componer junto a Mike Shinoda

- Encontrar la cura para la enfermedad de ELA

- Plantar tulipanes

- Decirle a Julia que es mi musa

- Visitar Philadelphia

- Conocer a Bruce Springsteen en el backstage

- Patinar en bikini y shorts con mi Ipad y unas Rayban en algún lugar de playa

- Que Ryan Gosling me abrace

- Coleccionar todas las paletas de sombras de Too Faced



- Que hagan un sabor de helado, un diseño de bolso o un sanwich con mi nombre

- Sobrevivir a un tornado

- Hacerme un tatuaje de una ardilla

- Coger al vuelo una pelota de baseball en un partido

- Comprarle galletas a unas girl scouts

- Que me quede bien un bikini

- Ser la dueña de un perro durante toda su vida

- Pasar San Valentín en Nueva York



- Coleccionar skeleton keys

- Irme de fiesta con Green Day

- Hacer voo doo

- Patinar en un lago helado

- Evitar una boda

- Hacer un nudo en un rabo de cereza con la lengua

- Visitar la Isla de Pascua

- Jugar a la botella

- Probar todos los sabores de Ben & Jerry

- Tener una Polaroid

- Jugar al escondite en Ikea

- Emocionarme ante el epitafio de alguien que nunca conocí

- Conocer a la Patricia Buelta de Alemania

- Pasar un día entero sujetando un cartel de "regalo abrazos" en la calle

- Dar de comer en un albergue de gente sin hogar

- Ir a una reunión de alcohólicos anónimos

- Organizar una fiesta sorpresa

- Cantar en un micrófono abierto del Bluebird Cafe



- Trabajar en Goodwill

- Aprender a hacer malabares

- Fumar un último Chesterfield

- Cantar el himno americano ante millones de personas

- Aprenderme la coreografía de Thriller

- Ir de público a The late show with David Letterman

- Celebrar mis bodas de oro


........






miércoles, 27 de febrero de 2013

2 meses después

Mi niño cumplió ayer dos meses. El tiempo pasa volando, reconozco que tengo la sensación de que di a luz hace dos días, pero esque, como ya he comentado, estos dos meses han sido una locura y no he parado.

Eric se viene conmigo a clase y tengo que reconocer que no esperaba una aceptación tan grande de todos mis compañeros, especialmente de mis compañeras. Todo el mundo viene a saludarle cada mañana, le cogen, le abrazan, le miman muchísimo y se lo rifan para tenerle un ratito cogido, y él, como es lógico, pues se deja querer feliz de la vida.

Algunas personas me preguntan si no me importa que le cojan, por esa estupidez de que a los niños no hay que cogerles mucho, "no vaya a ser que se acostumbre". Pero... ¿cómo voy a decirle a alguien que quiere darle su amor a mi niño que lo mejor para el peque es que no le coja? ¿cómo voy a privar a mi niño de tanto cariño? estoy feliz de que esté convirtiéndose en un bebé tan sociable gracias a que pasa todas las mañanas con gente que se muere de amor de verle y que le hace tonterías que hacen que se ría, ¿cómo voy a negarle eso a mi bebé? ya tendrá tiempo en su vida para que la gente le dé la espalda, y ahora que son puras esponjas de emociones y estímulos, que las muestras de cariño son su manera de comunicarse porque no entienden otro tipo de lenguaje, me parecería una aberración decirle a la gente que no le coja si realmente quieren hacerlo.


En casa ya nos vamos acostumbrando a ser cuatro y cada día me sorprendo más de lo buena hermana mayor que es Abril, que no se puede ir al cole sin darle un beso a su hermanito y que siempre que llora tiene que ir a hacerle caricias y a decirle que no se preocupe que ella está con él.

Me muero de amor con mis hijos. Me muero de amor con mi vida...





... me muero de amor...




lunes, 18 de febrero de 2013

Últimamente


Pocas cosas hay que me gusten más en el mundo que la gente me diga que llevo demasiado tiempo sin escribir una entrada y me reclamen que vuelva a publicar algo. Me gusta que la gente me lea. Pero lo cierto es que estoy tan liada que no tengo tiempo, sobre todo tiempo mental, para pasear por aquí y plasmar mis pensamientos como tan a menudo solía hacer.


He empezado un curso, un curso maravilloso de desarrollo personal y orientación profesional. Un curso que me abre las puertas a contar de manera oficial mi proyecto y recibir un feedback profesional donde me orientarán en todas esas cosas en las que me siento tan perdida. Un curso donde profesionales de la escucha interior me están enseñando a creer en mí misma (más aún), a focalizar lo que quiero en mi vida y a aprender a llevar las riendas de mis sentimientos y mis emociones. Un curso donde estoy conociendo montones de gente que están en el mismo punto espiritual que yo, pero que vienen de entornos completamente distintos y que de otra forma jamás hubiera conocido. Un curso donde cada mañana todo el mundo viene a saludar a Eric y a turnarse por tenerle unos minutos en sus brazos, y donde todos los días, todos sin excepción, varias personas, profesores y compañeros, me transmiten su más sincera admiración y me recalcan lo valiente que soy por llevarme a mi hijo conmigo al curso y no resignarme a perderme esta experiencia sólo porque no tengo con quien dejarle.

Ja, valiente yo. Con la cantidad de veces a lo largo de los últimos tres años de mi vida que la gente de mi alrededor me ha tachado de mala madre. Con la cantidad de veces que la gente de mi alrededor se ha atrevido a juzgarme por haber tenido hijos sin tener una situación estable en mi vida. Con la cantidad de veces que la gente de mi alrededor se ha creído en el derecho de decir a mis espaldas o de manera anónima cosas horribles de mí sólo porque no soy en absoluto el tipo de madre que se encierra en casa y baña, da de cenar y acuesta a sus hijos exactamente a la misma hora cuadriculada cada día, olvidándose así de que además de madre también es esposa, amiga y sobre todo, una persona individual. Valiente yo...

Este curso me tiene absolutamente enamorada, y creo que a medida que vaya pasando el tiempo, ya que sólo llevo una semana, va a ir afianzándose más y más la sensación de que mi despido por embarazo vino en el momento justo y cuyas consecuencias, después de todo, han sido inmensamente positivas.


A parte del curso, hay algo que estoy haciendo a tiempo completo: VIVIR.

He estado de viaje maravilloso con mis chicas, estoy viendo todo lo que puedo a todos mis amigos y estoy pasando todo el tiempo posible con mi marido y mis hijos. Me harté de vivir bajo la sombra del "no tengo dinero" y, ahora que nos hemos recuperado de ciertos baches, estoy intentando aprovechar el tiempo al máximo y llenar mi vida de experiencias, de esas experiencias que todo el mundo tiene y yo por mi circunstancia no he podido acumular.


El viaje que hice a La Rioja con mis niñas fue tremendamente especial para mí. Un viaje fugaz de una noche en la que reímos, lloramos (sobre todo yo), bailamos, bebimos, nos emborrachamos (sobre todo yo), compartimos y, justo como esperaba que ocurriera, nos unimos. Es tremendo decir esto, pero es increíble estar en un grupo de mujeres y sentir que no te están juzgando y que no haya ni un ápice de envidia asomando por algún rincón. Creo que nunca había sentido esa naturalidad hablando con mujeres, y me siento inmensamente feliz de haber encontrado unas amigas como ellas, que de verdad se preocupan por mí, de verdad me entienden y de verdad quieren ayudarme a estar mejor.


Así que lo siento, querido lector, si últimamente me paseo menos por aquí de lo que me gustaría, pero estos días estoy demasiado ocupada construyendo una nueva Patricia, olvidándome de todas las cosas que me hacen daño y escribiendo una nueva página en mi historia, esta vez cargada de positividad y de buenas esperanzas.












... pero... ¿quién no estaría así de feliz si tuviera algo como esto...?
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